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Riada en Teruel (VÍDEO)

04/08/2013 15:43 CEST | Actualizado 04/08/2013 16:15 CEST

Las fuertes tormentas que cayeron este sábado en la comarca del Bajo Martín, al norte de la provincia de Teruel, también con granizo, provocaron las inundaciones del Seco, normalmente sin agua en el cauce, y del Martín, del que el primero es afluente. En dos horas y media, el río Seco pasó de 12 centímetros a 3 metros, según TVE.

En hora y media descargó una media de más de 66 litros por metro cuadrado en la zona, pero en la cabecera del río Seco llegaron a caer 200 litros, ha explicado Ramiro Alfonso, alcalde de Oliete, una de las localidades más afectadas por las inundaciones. En tan solo una hora el servicio de Protección Civil activó la alerta amarilla y luego la naranja por tormentas en la zona.

UN DESAPARECIDO

El desbordamiento de los ríos Seco y Martín en Teruel ha dejado a nueve pueblos sin agua potable, ha causado daños en huertas y campos y ha destrozado puentes y pasarelas, además de que aún continúa desaparecido un hombre de 48 años al que arrastró la corriente. Regresaba de buscar caracoles junto a su esposa y a quienes la riada sorprendió dentro de su coche cerca del pantano de Oliete, en Cueva Foradada.

La mujer logró salir del vehículo por una ventana y, en un primer momento, agarrarse a las ramas de un chopo, donde fue vista por un vecino que también vio como la corriente la arrastraba de nuevo, unos doscientos metros, y que se aprestó a ayudarla, introduciéndose en el agua hasta la cintura y sacándola del cauce.

El principal destrozo es el que ha causado el agua en el muro de contención de hormigón que protegía la tubería de abastecimiento de nueve pueblos de la zona, que también se ha roto dejando sin suministro a estas nueve localidades. Se trata, además de Oliete, de Ariño, Albalate, Híjar, La Puebla de Híjar, Urrea de Gaén, Samper de Calanda, Jatiel y Castelnou que "se van a quedar sin agua de boca", según el alcalde de Oliete.

Los ríos y barrancos de la zona son torrenciales, con un gran desnivel pero con un recorrido muy corto y pendiente prolongada, por lo que una vez que la punta de la crecida pasa de largo, el nivel del agua baja rápidamente, apuntan desde el Gobierno de Aragón.