INTERNACIONAL

Los islamistas prometen más presión desde la calle sin que el Gobierno de los militares ceda

18/08/2013 20:03 CEST | Actualizado 18/10/2013 11:12 CEST
AFP

Los Hermanos Musulmanes siguen en la calle. Y seguirán en la calle. A pesar de que este domingo se había especulado con la cancelación de las marchas, finalmente varias tuvieron lugar por la tarde.

Todo a pesar de la retórica belicista del Gobierno controlado por los militares, que durante el domingo convocó dos actos de los ministros de Defensa y Exteriores, respectivamente, para reafirmar que tampoco van a dar un paso atrás.

El ministro de Defensa y jefe del Ejército egipcio, general Abdel Fatah al Sisi, aseguró que las Fuerzas Armadas respetan la voluntad del pueblo y no ansían el poder, pero advirtió a los islamistas de que no se doblegarán ante la violencia.

"No permaneceremos impasibles ante la destrucción del país y las amenazas contra la población", dijo Al Sisi en un discurso ante mandos de las fuerzas de seguridad, en sus primeras declaraciones desde el desalojo de las acampadas de los islamistas el pasado miércoles y la ola posterior de disturbios, que ha dejado cerca de 800 muertos.

El jefe de las Fuerzas Armadas pidió a los seguidores del depuesto presidente Mohamed Mursi que reflexionen, refiriéndose a aquellos que "se imaginan que la violencia hará arrodillarse al Estado y a los egipcios".

79 PERSONAS MUERTAS EL SÁBADO

Al menos setenta y nueve personas murieron ayer por la violencia política en Egipto y 549 resultaron heridas, según un informe oficial publicado este domingo por la agencia estatal de noticias MENA.

Las víctimas del sábado elevan al menos a 830 los muertos desde que el miércoles las fuerzas de seguridad se enfrentaron a partidarios del despuesto presidente egipcio Mohamed Mursi.

EL BARADEI SALE DEL PAÍS

Por su parte, el premio Nobel de la Paz egipcio Mohamed el Baradei abandonó el país y aterrizó en Viena cuatro días después de presentar su dimisión como vicepresidente de Egipto por los últimos disturbios, informó la radio pública austríaca ORF.

El exvicepresidente no quiso hacer ninguna declaración a los periodistas que le esperaban en el aeropuerto de Viena y fue escoltado por las fuerzas de seguridad austríacas hasta su domicilio en el centro de la capital.

El Baradei, exdirector del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) con sede en Viena, renunció el pasado miércoles a la vicepresidencia porque, según explicó, no se veía capaz de asumir la responsabilidad de cualquier derramamiento de sangre ni de decisiones con las que no estaba de acuerdo.

Llevaba en el cargo de vicepresidente de Egipto desde el pasado 14 de julio, después del golpe de Estado militar que depuso al presidente, el islamista Mohamed Mursi, el día 3 de ese mes.