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¿Quién es el misterioso médico alemán de 'Wakolda'? (VÍDEO)

24/09/2013 12:02 CEST | Actualizado 16/09/2014 18:09 CEST

Si hablaramos de la escena indie del cine español sin duda Álex Brendemuhl sería una de nuestras grandes estrellas alternativas. Llega al Festival de Cine de San Sebastián con un proyecto internacional y con el que considera uno de los personajes más interesantes de su carrera, el del criminal de guerra nazi Josef Mengele.

La directora y escritora Lucía Puenzo, otro gran nombre argentino en un festival inaugurado por Juan José Campanella, se centra en su película Wakolda en el que fue objeto de una de sus novelas, la historia de un personaje real. Mengele llegó como un médico alemán a la Patagonia en los años 60 obsesionado con la pureza estética y genética y resultó ser un criminal nazi camuflado entre la comunidad alemana del país sudamericano. Entre sus crímenes de guerra se encuentran experimentos con los detenidos en campos de concentración como Auschwitz.

Aunque el personaje del actor español es una pieza clave en esta historia ya proyectada en Cannes el pasado mes de mayo, Puenzo admite que el médico alemán sirve para analizar a la familia protagonista que gira en torno a él, interpretada por Natalia Oreiro y Diego Peretti. "Quise explorar a aquellas familias argentinas que vivieron entre estos hombres, que en algunos casos ocultaron su parte oscura y, en otros generaron a su alrededor pactos de silencio que aún resultan intrigantes", nos cuenta la cineasta, quien alaba la valentía de Brehdemuhl a la hora de afrontar el personaje.

En este relato, Mengele desarrolla una fijación por la niña protagonista, en quien ve un perfecto objeto de experimento. Una obsesión que sirve a Puenzo para recordar que las comunidades alemanas en Argentina "confiaban de manera ciega en estos médicos, los recibían como un héroe cuando podían ser incluso mediocres".

No es la primera vez que la directora lleva una de sus novelas a la pantalla, porque considera que el cine esta más ligado al universo sensorial y la literatura al intelectual. De hecho una de las ventajas para esta película fue la de aprovechar las escenas naturales de la Patagonia, con la que retratar a hombres que juegan a ser dioses en un impresionante paisaje que los reduce a objetos minúsculos.

Al analizar qué es lo bueno y lo malo de hacer doblete en sus proyectos como hace con Wakolda, Puenzo considera que "es imposible traicionarse a uno mismo o que la película lo haga", pero por otro lado "cuesta ser selectiva y mutilar a tu propia narración" para llevarla al cine, sin otro punto de vista objetivo que ayude", explica.

Tanto película anteriores como XXY como El niño pez tienen a una joven protagonista que centra la historia. ¿El síndrome de Sofia Coppola? "Invierto dos años de vida para rodar una película, así que selecciono de entre mis relatos los más femeninos, los que están más cercanos a mí", admite, aunque a su vez considera que ser mujer no le hace una creadora especial. "En Argentina de hoy día ser mujer no es problema para hacer literatura o cine. Festivales de mujeres no son necesarios allí y si me invitan a uno lo agradezco, pero prefiero acudir a uno en el que haya hombres y mujeres"' resuelve.