INTERNACIONAL

La Casa Blanca advierte de que todavía está "lejos" el acuerdo económico en EEUU

15/10/2013 21:58 CEST | Actualizado 16/10/2013 08:22 CEST
REUTERS

Habrá que esperar todavía. La Casa Blanca ha rebajado las expectativas de que demócratas y republicanos puedan alcanzar de forma inminente un acuerdo en el Congreso para reanudar las actividades del Gobierno federal y elevar el techo de deuda y ha advertido de que dicho pacto todavía queda "lejos".

"En estos momentos estamos lejos de un acuerdo", ha reconocido el portavoz de la Presidencia norteamericana, Jay Carney, en rueda de prensa. En este sentido, y aunque ha admitido que se han producido algunos "progresos" en el Senado, no da nada por conseguido.

Estados Unidos, que vive desde el 1 de octubre en lo que se conoce como cierre de Gobierno -con las actividades no esenciales de la Administración federal interrumpidas-, se arriesga a entrar esta semana en suspensión de pagos si los dos partidos no logran elevar el techo de deuda.

El Senado de Estados Unidos ha retomado el liderazgo en las negociaciones para evitar la suspensión de pagos y acordar una reapertura de la Administración federal, después que el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, fuese incapaz de recabar el respaldo de los legisladores más conservadores para someter a votación su propio proyecto.

"No habrá movimiento, no habrá votación", afirmó Pete Sessions, representante por Texas y presidente del Comité de Reglas de la Cámara de Representantes, al salir de la reunión de líderes republicanos.

De este modo, se cancelaba por su segunda vez en el día del martes una votación antes de ser sometida a consideración, y se ponía de relieve la falta de capacidad de Boehner para conseguir el respaldo de los sectores más conservadores del partido, el Tea Party.

Boehner había reconocido al principio de la jornada, tras fracasar el primer intento de votación de la mañana, que había "muchas opiniones" dentro de su partido.

Estas opiniones finalmente han sido demasiadas y han provocado que la propuesta de la Cámara de Representantes, que incluía autorizar la financiación temporal del Gobierno hasta el 15 de enero y elevaría el techo de la deuda federal hasta el 7 de febrero, fuese finalmente desechada por no exigir concesiones de calado por parte de la reforma sanitaria conocida como Obamacare.