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Keane se separan, pero de buen rollo (FOTOS)

11/11/2013 10:39 CET | Actualizado 11/11/2013 11:15 CET

Hay rupturas que resultan dolorosas, también en la música. Puede que Yoko Ono y Paul McCartney lleven cuatro décadas decidiendo si tienen algo que perdonarse, pero hay bandas que dicen adiós o hasta luego de manera muy civilizada. Los británicos Keane son ejemplo de ello. Antes de hacer un parón a su trayectoria común, Tim Rice-Oxley, Tom Chaplin y Richard Hughes están repasando sus diez años de carrera con un recopilatorio que sale este lunes a la venta.

En este caso no hay Yoko: "Richard y yo seguiríamos con el grupo sin problema, pero Tom [el cantante] ha decidido probar suerte en solitario y respetamos su decisión, porque somos un equipo", comenta a El HuffPost un Tim Rice-Oxley de naturaleza apacible justo después de su concierto de despedida en Berlín. Montaron en aviones a solo un puñado de fans procedentes de todo el mundo y proyectaron el concierto en directo en unas pocas salas de cine del planeta, por aquello de darle un giro de tuerca final y que la cosa fuera especial.

Algunos de los que estaban en primera fila ya son como de la familia: "Han estado en cerca de 200 conciertos. Algo debemos haber hecho bien en estos años para que haya personas que vengan a por más una y otra vez", dice orgulloso. En sus directos el buen rollo convive con esa importante dosis de nostalgia de las letras que Keane adorna con luminosas melodías. "Siempre he sido algo nostálgico a la hora de componer canciones. Supongo que se lo debo a bandas como The Smiths. Ha influido al grupo como pocas, pero casi nadie lo ha comentado en este tiempo", protesta el pianista.

Cuando triunfaron por primera vez a principios de siglo ya sorprendían, más que con actitud, como el trío que hacía perfecto pop sin cuerdas. Prescindían de guitarras y bajos en temas como Somewhere Only We Know o Is it any Wonder?, con los que volvieron a brillar por última vez en algún tiempo en esta última actuación. Se van con todos sus discos en el número uno habiendo alcanzado el número de las listas. En total han sido más de 700 actuaciones en este tiempo. Nadie apostaría por una cifra así, teniendo en cuenta que su cantante Tom Chaplin, aunque mucho más delgado, ha lucido en Berlín la misma cara de niño y voz expansiva y sin fisuras que la primera vez que el grupo actuó en Madrid y habló con la prensa. Ya entonces su complicidad a tres era evidente. Se conocen desde la infancia, criados en Battle, una pequeña localidad al sureste de Inglaterra, y eso se nota.

A pesar de los cientos de conciertos a sus espaldas, Rice-Oxley no ha perdido las ganas de seguir en la carretera. "Aún no tengo claro qué voy a hacer. De momento descansar, pero para eso necesito solo un par de semanas. Escribir para otros artistas está bien, ya lo he hecho de manera esporádica pero me siento más artista que compositor en la sombra. Ya veré qué hago", admite sin reparo el músico, que no guarda nada de rencor a su compañero de banda por haberle dejado en el paro.

Forman parte de esa generación de bandas de que tomó el relevo del Britpop y con él del camorrismo mancuniano de Oasis y del pijerío irreverente de Blur. Triunfaron en la música basándose únicamente en su talento, sin necesidad de forzar una actitud rebelde o transgresora. Eran años en que las estrellas emergentes del rock parecían salidas de El club de los poetas muertos, con un Chris Martin anterior a Gwyneth Paltrow al que le parecía de lo más subversivo declarar en la portada de Q Magazine que dudaba de su sexualidad. Y luego llegaron The Killers, comandados por el mormón Brandon Flowers y que eran "canela fina" para Luis María Ansón. El chico bueno estaba de moda. "No nos hubiera salido otra cosa, así que era mejor ni intentarlo", admite Rice-Oxley tras sus gafas estilo beatnik.

SUPERAR EN EQUIPO PROBLEMAS CON LAS DROGAS

En el caso de Keane, solo los drásticos cambios de peso del vocalista Tom Chaplin delataban sus problemas con las drogas, una situación que nunca usaron para vender más discos. Su compañero de banda menciona el problema sin que ni siquiera se le pregunte, sin dejar de resultar natural y discreto. "Sin duda de las cosas más duras de estos 10 años, pero salimos de ello", dice en plural. Entre los momentos buenos que recuerda para El Huffington Post está la vez que tocaron en la muralla China. "Fue una de las sensaciones mas raras tocar con el piano literalmente en medio de la muralla. La marca de moda Burberry es quien nos llevó, debe de facturar toneladas de publicidad allí para conseguir algo así...", nos dice. Su recuerdo favorito fue dar el salto de tocar en salas pequeñas a actuar por vez primera en el Festival de Glastonbury ante cientos de miles de personas, sensación que describe con "un subidón de adrenalina como el que se debe tener cuando se hace puenting, solo que dura 45 minutos".

Aunque el recopilatorio iba a salir al mercado de igual forma para celebrar este décimo aniversario como banda, recoger todos los éxitos en un mismo disco se le antoja como un perfecto punto y aparte. "Antes de tener mi propia banda era un tipo al que le gustaba mucho la música y escuchaba cientos de canciones. Me siento muy orgulloso de Everybody is changing, creo que no salió un buen himno pop y aún se me hace raro que la haya escrito yo". Puede que el estribillo de uno de sus dos tema inéditos Higher than the sun suene a anuncio de turrón navideño, pero lo cierto es que el Best Of de Keane está cargado de grandes canciones y la selección de temas de su último concierto solo quiso recordarlo. Su regreso parece asegurado.

A continuación otras bandas que se han separado sin odiarse:

Bandas que se separan de buen rollo

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