POLÍTICA

Cataluña, en busca de una pregunta que no sabe si votará

11/12/2013 21:48 CET | Actualizado 11/12/2013 21:48 CET
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El año va expirando. Los plazos se acaban y Cataluña vivirá unas frenéticas últimas tres semanas de 2013 desde el punto de vista político pendiente de qué sucederá con la consulta soberanista prometida por la Generalitat.

El referéndum de autodeterminación, uno de los acuerdos de gobernabilidad entre CiU y ERC tras las elecciones de 2012, debería celebrarse el próximo año. Ese es el pacto alcanzado y reiterado hasta la saciedad en público por las dos fuerzas políticas, pero las diferencias que han surgido entre los dos partidos y dentro de CiU, la negativa del Gobierno y del PSOE y la propia división de la sociedad catalana han envuelto en un halo de incertidumbre y de indefinición el ‘derecho a decidir’.

Según lo pactado por ERC y CiU, antes de comerse las uvas se debería tener ya la fecha y la pregunta. No obstante, no han conseguido aunar sus posturas y los nervios han comenzado a aparecer internamente y ante los medios. El portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, ha aclarado este miércoles que todavía no se ha pactado una pregunta.

La emoción estará servida hasta el último minuto. La Generalitat de Cataluña, a través de su portavoz, Francesc Homs, ha advertido de que el acuerdo final puede llegar entre el 27 y el 31 de diciembre. El Ejecutivo de Artur Mas ha reconocido que el consenso entre los partidos que apoyan la consulta va “apurado” en cuanto a plazo, pero confía en que se cumplirá. Todos están expectantes y los cuadros de CDC han recibido la instrucción de estar disponibles hasta el el último día del año por si se convoca alguna reunión extraordinaria.

¿Y QUÉ PREGUNTAMOS?

CiU y ERC se encuentran enfrascados estos dís en la negociación, en la que uno de los escollos más difíciles de solucionar es la pregunta que se haría en en el hipotético referéndum. A pesar de que se han filtrado posibles interpelaciones, Josep Antoni Duran i Lleida ha dejado claro este miércoles que "todavía no hay ni un solo pacto sobre la pregunta”.

"La pregunta debe ser clara, pero también inclusiva, muy mayoritaria. Estoy convencido de que es posible. No solo habrá acuerdo, sino que será un buen acuerdo. Y es fundamental que al día siguiente del acuerdo no haya interpretaciones, porque desde fuera nos están mirando cómo hacemos las cosas y depende de nosotros hacerlas bien". Estas son algunas de las últimas pistas que ha dado Artur Mas sobre por dónde podría ir el texto de la votación.

Hace más de un año, Mas sugirió, en una entrevista en La Vanguardia, que la pregunta podría ser: "¿Usted desea que Catalunya se convierta en un nuevo Estado de la UE?"

Distintas voces de CiU utilizan la palabra “inclusiva” como la clave de la pregunta, pero no se atreven a concretar mucho más allá. Según el conseller Ramón Espadaler, esto significa que pase por “todas las sensibilidades que están por el ejercicio del derecho a decidir".

TENSIÓN EN ERC

Desde ERC no acaban de entender, según fuentes del partido citadas por Efe, por qué CiU está esperando hasta el último momento para intentar pactar la pregunta y la fecha. Esto ha hecho que se haya extendido una cierta inquietud y preocupación ante la lentitud del partido de la Generalitat.

ERC tampoco termina de ver con buenos ojos la labor de Duran i Lleida en la capital. El presidente autonómico le facultó para encabezar la delegación catalana en las reuniones con el Gobierno en las comisiones bilaterales. Él conoce todos los entresijos del poder de la villa y corte, tiene buenas relaciones con los líderes de los partidos y además está visto como un nacionalista moderado. En estos últimos meses, se le ha encuadrado en la ‘tercera vía’, una difusa corriente que apuesta por el diálogo y más autogobierno frente a la ruptura total o el inmovilismo. Su posición ha molestado a ERC e, incluso, ha chocado con el propio Mas.

Los independentista republicanos, según ha avanzado esta semana su portavoz, Anna Simó, no avalarán que se pregunte por nada distinto que no sea si Cataluña tiene que ser un estado independiente o no. Esta advertencia la han hecho ante la posibilidad de que Mas evite la palabra independencia en el referéndum.

"¿Usted cree que Cataluña debería ser un Estado independiente?". Esta fue la cuestión que propuso en una entrevista en el diario digital Vilaweb la secretaria general de ERC, Marta Rovira.

De una manera muy parecida está presionando la Asamblea Nacional Catalana -que ha ganado mucho poder social con sus multitudinarias convocatorias durante la Diada-. Esta asociación ha propuesto el siguiente texto: "¿Quiere que Cataluña sea Estado independiente?”

A este frente a favor de la consulta pertenecen también ICV y la CUP, que están manteniendo contactos con Mas durante estos días. Por el camino se ha perdido al PSC, que a última hora ha decidido desvincularse del apoyo directo a la consulta y ha decidido capitanear la apuesta federal pactada con Ferraz.

Cataluña vive unos agitados días no solo en lo político, sino también en lo económico, lo social y hasta en los medios de comunicación. La Vanguardia, el principal periódico de la comunidad y una referencia también en el resto de España, está de cambios con el relevo en la dirección, que pasará a manos del periodista Màrius Carol, actual director de comunicación del Grupo Godó.

EJEMPLOS DE OTRAS PREGUNTAS

¿Qué se ha preguntado en otras consultas de autodeterminación? Aunque la situación era totalmente distinta, en 2008 el entonces lehendakari Juan José Ibarretxe intentó hacer una consulta en el País Vasco que fue frenada por el Gobierno central en el Tribunal Constitucional.

El Gobierno vasco aprobó una ley de consultas con la que pretendía dar respaldo a un referéndum en el que se harían dos preguntas:

"¿Está usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre?"

"¿Está usted de acuerdo en que los partidos vascos, sin exclusiones, inicien un proceso de negociación para alcanzar un acuerdo democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir del pueblo vasco, y que dicho acuerdo sea sometido a referéndum antes de que finalice el año 2010?"

Pero el Gobierno catalán no está mirando a Vitoria en este proceso y se refleja más en el espejo de Escocia. Esta región celebrará el próximo 18 de septiembre un referéndum de autodeterminación, en el que están llamados a votar cinco millones de sus ciudadanos. Esto se encontrarán en la papeleta:

“¿Debe ser Escocia un país independiente?”

El caso del segundo referéndum de autodeterminación de Quebec (Canadá) en 1995 está también en el punto de mira de los catalanes. Por un estrecho margen ganó el ‘no’ frente a la vía independentista. Entonces los consultados tuvieron que pronunciarse sobre:

¿Está usted de acuerdo con que Quebec llegue a ser soberano después de haber hecho una oferta formal a Canadá para una nueva asociación económica y política en el ámbito de aplicación del proyecto de ley sobre el futuro de Quebec y del acuerdo firmado el 12 de junio, 1995?

RAJOY, A LA ESPERA

Mientras, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, está a la espera de lo que suceda finalmente en Cataluña en estas tres frenéticas semanas. En los corrillos en el Congreso durante la celebración del Día de la Constitución, el jefe del Ejecutivo confesó que no tomará ninguna medida ni decisión ante la deriva soberanista hasta ver qué pasos se van produciendo y si finalmente se convoca una consulta y de qué manera.

Rajoy apuesta por la “tranquilidad” en público y espera que finalmente se imponga el “sentido común”. No obstante, es uno de los temas que más preocupa al presidente y ha mantenido conversaciones privadas sobre la situación de la comunidad con el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Eso sí, ya ha dicho en todas las ocasiones que no va a autorizar la celebración de la consulta porque no entra dentro de la actual Constitución. Este miércoles ha vuelto a lanzar el mensaje de que el diálogo "franco y constructivo", la voluntad de pacto y el sentido común pueden "facilitar el entendimiento, dejar atrás las incertidumbres y desatascar todo conflicto bajo una perspectiva integradora".

Rajoy tiene también sobre sus espaldas a los ‘barones’ y a la parte más dura de su partido que presiona para que no haya ninguna concesión al Gobierno catalán. Uno de los capítulos que empieza el próximo año y que podría servir para relajar la relación entre esta comunidad y La Moncloa es la reforma del sistema de financiación autonómico. Es una puerta abierta para reconducir la situación, pero antes Mas tendrá que desvelar si cierra la de la consulta.

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