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El papa advierte contra el "bastón inquisitorio" del extremismo religioso

03/01/2014 14:39 CET | Actualizado 03/01/2014 14:39 CET
EFE

El Papa Francisco ha explicado que el Evangelio no se puede anunciar "con bastón inquisitorio" sino "con dulzura, fraternidad, amor", durante la Misa celebrada este viernes en la Iglesia del Gesù, en Roma, como acción de gracias por la reciente canonización del primer sacerdote jesuita, Pedro Fabro, el pasado 17 de diciembre.

"Pienso ahora en la tentación, que tal vez podamos tener nosotros y que tantos tienen de anunciar el Evangelio con bastón inquisitorio, de condena. No, el Evangelio se anuncia con dulzura, con fraternidad, con amor", ha remarcado el Pontífice en la fiesta de la "Imposición del nombre de Jesús, titular de la Compañía".

Además, ha remarcado que una fe auténtica "implica siempre un profundo deseo de cambiar el mundo" y ha invitado a preguntarse: ¿Tenemos también nosotros grandes visiones? ¿somos también nosotros atrevidos? ¿nuestro sueño es volar alto? ¿o somos mediocres y nos contentamos con nuestra programación apostólica de laboratorio?".

A esta pregunta, ha contestado que "la fuerza de la Iglesia no habita en ella misma, en su capacidad organizativa sino que se esconde en las aguas profundas de Dios, en las que se agitan los deseos, los cuales alargan el corazón", como decía San Agustín.

"SIN LA INQUIETUD SOMOS ESTÉRILES"

Asimismo, ha invitado a cuestionarse si el corazón de cada uno ha preservado el interés por la búsqueda o si se ha "atrofiado", si está siempre "en tensión, un corazón que no descansa, que no se cierra en sí mismo, que late al ritmo del pueblo fiel de Dios". "Solo esta inquietud --ha subrayado-- da paz al corazón de un jesuita. No debemos cansarnos de proclamar el kerigma, de evangelizar con valentía. Sin la inquietud somos estériles".

En este sentido, ha indicado que "si el Dios de la sorpresa no está en el centro, la Compañía (de Jesús) se desorienta". Por eso, ha añadido que ser jesuita significa ser "una persona de pensamiento incompleto, de pensamiento abierto, que piensa siempre mirando al horizonte que es la gloria de Dios que sorprende sin cesar". "¡Esta es la inquietud de nuestra vorágine!", ha exclamado.

Así lo ha expresado durante esta Misa en la que se ha celebrado la fiesta de la "Imposición del nombre de Jesús, titular de la Compañía", que hasta ahora se conmemoraba el 1 de enero, Fiesta de Santa María, Madre de Dios, y de la Imposición del nombre de Jesús, pero que este año, por primera vez, se ha celebrado este viernes para hacerla coincidir con el día que toda la Iglesia celebra el Santísimo Nombre de Jesús.

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