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¿Por qué las aves vuelan en V? (FOTOS, VIDEO)

16/01/2014 12:28 CET | Actualizado 16/01/2014 12:31 CET

Hay una leyenda sin pruebas reales que dice que, durante la II Guerra Mundial, los bombarderos aliados descubrieron que ahorraban combustible al volar en V. Años más tarde, la ingeniería aeronáutica confirmó las ventajas de esta formación. Pero las aves migratorias ya venían haciéndolo mucho antes de que los humanos soñaran incluso con volar. Ahora, un estudio demuestra cómo los pájaros aprovechan las leyes de la física en su provecho.

La formación en V de las aves ya había sido modelada para comprobar si esto les rendía alguna ventaja. Incluso se había comprobado en pelícanos que su ritmo cardíaco disminuía cuando volaban así. Pero nunca se había hecho lo que acaba de publicar un grupo de investigadores británicos en la revista Nature.

Cogieron a una bandada de 14 ibis eremita y les colocaron un GPS, sensores de velocidad e inerciales como los que se encuentran en los modernos móviles para registrar su posición, su ritmo de vuelo y, lo más difícil, su cadencia de aleteo.

Comprobaron que, cuando mantenían la formación, la posición más habitual de su ala externa (respecto al grupo) siempre mantenía un ángulo de 45º respecto del ave que les seguía mientras que conservaba los mismos grados respecto del ala del que le precedía. La distancia media entre cada uno era de 1,2 metros.

Los ibis aprovechan así la aerodinámica y la mecánica clásica de Newton. Para mantenerse en el aire, los aviones cumplen con la Tercera ley de Newton o Ley de Acción y Reacción. Sus alas cortan el aire, el que va hacia abajo (downwash en la jerga aeronáutica) permite la sustentación al corresponderle una fuerza igual (según aquella tercera ley) con el aire que va hacia arriba (upwash). Al volar en V, las aves que van detrás se aprovechan del upwash creado por la precedente para reducir su gasto energético.

Pero, a diferencia de los aviones, las alas de los ibis no son rígidas. Los investigadores han comprobado que durante el vuelo analizado, cuando aleteaban lo hacían de forma sincronizada con el de delante en más del 95% del tiempo en que mantenían la formación en V. De esta manera mantienen la coherencia con los flujos de aire creados por los que van delante.

Sin embargo, sus patrones de vuelo son aún más complejos. ¿Qué pasa cuando uno de los pájaros se sale de la formación y acaba detrás de otro? Los investigadores han descubierto un caso más de genialidad animal en acción. Cuando, en vez de en V, algunos ibis se colocaban en fila india, el ritmo de aleteo cambiaba, pasando a anti fase, es decir, cuando las alas del precedente estaban arriba, las suyas lo hacían en la parte inferior del ángulo. De esta manera, evitan el empuje hacia abajo o downwash generado por el ibis que les precede.

“Los complicados mecanismos que intervienen en el vuelo en V muestran la increíble capacidad y conciencia de las aves para responder al aleteo de los compañeros más cercanos de la bandada. Los pájaros parecen haber desarrollado complejas estrategias de fase para aprovechar la dinámica de la estela producida por las alas en movimiento”, explica Steven Portugal, del Royal Veterinary College y principal responsable del estudio. Este centro de la Universidad de Londres ya había usado tecnologías similares para mostrar cómo caza el animal terrestre más rápido del mundo.

Develado el secreto de la formación en V, aún quedan muchos otros por descubrir. Por ejemplo, ¿cuánta energía se ahorran los ibis al volar así? ¿Lo aprenden o va en sus genes? ¿Por qué las aves migratorias más pequeñas no siguen el mismo patrón? Al menos la ciencia ya ha explicado la magia que se esconde tras esa formación. Y, sin embargo, seguirá siendo mágico verlos partir en V cada fin del verano.

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