POLÍTICA

Por qué el Gobierno tiene que retirar la reforma de la Ley del Aborto, según Amnistía

06/03/2014 21:58 CET | Actualizado 06/03/2014 21:58 CET
GTRES

Savita murió de sepsis en Irlanda después de que se le negara un aborto pese al riesgo que corría su vida. Beatriz tuvo que hacer campaña desde El Salvador para poder interrumpir su embarazo tras conocer que, si seguía con la gestación, podría morir. Khumeni, de Nepal, ha tenido diez embarazos desde los 15 años y sufre una enfermedad uterina por ello.

Estas tres mujeres tienen algo en común: viven en países en los que no se respetan sus derechos sexuales y reproductivos. Son tres de los casos presentados este jueves por Amnistía Internacional durante el lanzamiento en Madrid de la campaña Mi Cuerpo, Mis Derechos.

"Los Estados deberían respetar y hacer realidad los derechos sexuales y reproductivos", ha asegurado Esteban Beltrán, director de la organización, que advierte de que en los últimos años se han producido retrocesos en las legislaciones de muchos países y alerta de lo que puede ocurrir en España si finalmente se aprueba el anteproyecto de reforma de la Ley del Aborto tal y como salió del Consejo de Ministros.

El director de Amnistía Internacional cree que si la ley que propone Gallardón se aprobara, España quedaría "en una situación muy limitada junto a Lituania, Macedonia y Turquía", países en los que también se está intentado restringir el derecho al aborto, y que "nos apartaría de la tendencia en Europa", donde la mayoría de los países cuentan con leyes de plazos.

"Amnistía no suele pedir la retirada de proyectos de ley, pero no hemos encontrado un resquicio de algo positivo que pueda beneficiar los derechos de las mujeres, sino que las penaliza de manera subliminal", ha indicado Beltrán, quien aún no tiene respuesta del ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, al que el pasado 20 de febrero envió una carta pidiéndole una reunión e instándole a retirar el anteproyecto.

Considera Beltrán que la ley "pone en riesgo la salud de las mujeres y las niñas" y se le hace difícil decir "qué derechos no viola". "Derecho a la salud, derecho de las mujeres pobres a no ser discriminadas, derecho a la vida, o el derecho la información, porque prohíbe la publicidad de los centros donde se practican abortos", enumera.

amnistía

"LAS CIFRAS DE LA VERGÜENZA"

Una ley que obligará a muchas mujeres a abortar de manera clandestina. Por eso el director de Amninstía Internacional eleva la cuestión a nivel global y advierte de que "si los Estados no toman medidas legales para proteger los derechos de las mujeres, cientos de miles de mujeres en todo el mundo morirán por abortos no seguros".

Según la organización, cada año se producen 22 millones de abortos no seguros, 70.000 adolescentes mueren anualmente a causa de su embarazo y 215 millones de mujeres no pueden acceder a métodos anticonceptivos. "Son las cifras de la vergüenza", indica Beltrán.

A la presentación de la campaña de Amnistía también ha acudido Fouzia Yassine, activista de la Asociación Democrática de Mujeres de Marruecos, que se ha mostrado "sorprendida y preocupada" por el proyecto de ley presentado por el Gobierno. "Países como España, democráticos, que buscan la igualdad, constituyen un ejemplo a seguir. Estas leyes retrasan el trabajo que llevamos a cabo en Marruecos", indica Yassine.

En Marruecos, las mujeres han de pedir permiso a sus maridos para abortar. De no obtenerlo, ha de ser un médico forense que determine que corre riesgo su vida para dar el visto bueno a la interrupción.

TRES CASOS PARA LA CONCIENCIA

La responsable de la campaña Mi Cuerpo Mis Derechos, Maribel Tellado, ha advertido del riesgo que supone restringir el derecho al aborto poniendo ejemplos de las situaciones que padecen mujeres en todo el mundo.

Savita Halappanavar (Irlanda)

savita Uno de esos casos es el de la irlandesa de origen indio Savita Halappanavar, fallecida en octubre de 2012 a causa de su embarazo. Ingresó con riesgo de aborto espontáneo, pero en Irlanda el aborto es ilegal salvo en caso de "riesgo real y sustancial" para la vida (no para la salud) de la mujer. Aunque resultaba evidente que el feto de Savita no iba a sobrevivir, los doctores denegaron el aborto. Savita enfermó de sepsis y murió a los pocos días.

Una ley restrictiva, que considera el aborto ilegal hasta en casos de violación o incesto y por la que las mujeres pueden enfrentarse a penas de hasta 14 años de prisión. Una ley que ha obligado a marcharse a Reino Unido a 150.000 irlandesas para abortar, explica Tellado.

Beatriz (El Salvador)

BEATRIZ En El Salvador la legislación es casi igual de dura con las mujeres que en Irlanda. El aborto es ilegal también si existe riesgo para la vida de la madre.

En abril de 2013 se hizo famoso el caso de Beatriz, la joven que bajo este nombre ficticio hizo toda una campaña para poder abortar y salvar su vida. Enferma de lupus y con problemas de riñón, los médicos le advirtieron de que seguir con su gestación le causaría la muerte. Finalmente, tras lograr que su caso se hiciera mundialmente conocido, logró someterse a la intervención médica que necesitaba.

Khumeni (Nepal)

NEPAL En Nepal el problema no es ya la falta de una ley que reconozca el derecho al aborto, sino la discriminación que mujeres y niñas sufren sistemáticamente. A los 15 años los padres de Khumeni decidieron casarla y desde entonces no ha dejado de tener embarazos. Ya lleva diez y siempre ha dado a luz en un establo con vacas. Durante cada embarazo siguió trabajando cargando peso y apenas tuvo siete días de descanso tras los partos.

Las constantes gestaciones la provocaron prolapso uterino o "caída del útero", una enfermedad que afecta a 600.000 mujeres en Nepal, y que hace que la musculatura pélvica se debilite y que el útero descienda hacia la vagina, generando fuertes dolores, además de la estigmatización y el rechazo de la sociedad.

Los de Savita, Beatriz y Khumeni son tres casos con los que Amnistía Internacional ha tratado de concienciar sobre el daño que producen a las mujeres las leyes que condenan sus derechos al ostracismo.