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Araceli Cambronero, víctima del 11M: "Ocurrió. Qué gran suerte estar aquí" (VÍDEOS)

11/03/2014 10:39 CET | Actualizado 11/03/2014 11:27 CET

"Despídeme de los niños", dijo Araceli Cambronero a su marido, pensando que iban a ser sus últimas palabras antes de morir. Por fortuna, diez años después de los atentados del 11-M nada ni nadie ha impedido que siga hablando "mucho", como ella misma reconoce. Irradia optimismo y se siente afortunada por ser sólo una víctima de los ataques.

El 11 de marzo de 2004 ella y su entonces esposo cumplieron la rutina de todos los días: "Nos levantábamos a las cinco y media de la mañana. Nos arreglábamos y cogíamos a los niños para llevarles en coche hasta casa de mi madre. Les dejábamos allí y cada uno se iba a su trabajo. Yo me marchaba en tren y mi esposo lo hacía en el coche".

Sin embargo, esa mañana se encontraron con un atasco en el camino. Aquel día llegaron muy tarde a dejar a los pequeños, de tres y cinco años, en el piso de Entrevías donde vivía la madre de Cambronero. No hubo beso al marcharse.

La pareja salió del edificio, que tenía el apeadero de Entrevías justo enfrente, y ella divisó a lo lejos un tren estacionado. Corrió para cogerlo y alcanzó a oír a su marido gritar: "¡Luego nos vemos!".

Al llegar, logró colarse entre la multitud que se agolpaba en el vagón. "No era mi tren de todos los días -recuerda con tristeza- iba tan lleno que tuve que bajarme en Atocha para dejar pasar a los que querían salir. Como yo iba a Recoletos, volví a subir, pero fue un viaje que nunca terminé...". (Sigue leyendo después del vídeo)

Cambronero, de 45 años, es una víctima reconocida por sentencia. Pese a no sufrir más daño físico que un pitido de oídos crónico, estuvo tres años en tratamiento psicológico tras los atentados. (Sigue leyendo después del vídeo)

Esta tragedia le cambió la vida a ella y a los familiares de 192 personas. Cambronero ha decidido seguir adelante. (Sigue leyendo después del vídeo)

Pese al impacto de los atentados, diez años después recuerda, sobre todo, dos momentos: el frío que hacía el día de la masacre y la lluvia que cayó la jornada siguiente, coincidiendo con la manifestación multitudinaria en toda España en contra del ataque.

Más de 3.600 días después, Cambronero no ha cambiado de opinión. Aquel día, "Madrid lloraba".