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Barcelona - Atlético de Madrid (1-1): Iniesta y Courtois se citan en el Manzanares

01/04/2014 19:48 CEST | Actualizado 02/04/2014 12:10 CEST
REUTERS

A la orilla del río Manzanares se decidirá la primera eliminatoria de Copa de Europa que ha enfrentado jamás al Atlético de Madrid y al Barcelona. Promete ser otro duelo épico, lleno de emoción, lucha y, esperemos, más ocasiones que el encuentro de ida.

En los primeros 90 minutos de eliminatoria, los conjuntos de Martino y Simeone plantearon un enfrentamiento parejo en el primer período y con más alternativa en el segundo. Al descanso se llegó con más malas noticias que ocasiones, ya que los dos conjuntos perdieron a dos de sus figuras. Piqué, al poco del arranque, se lesionó en un salto con Diego Costa. Y éste, a la media hora de juego, tuvo que marcharse con problemas musculares.

Hasta entonces apenas se habían visitado las áreas. El Atleti trató de impresionar con un inicio fulgurante, buscando con verticalidad la portería de un nervioso Pinto, titular en ausencia del gravemente lesionado Valdés. Tiros lejanos de Villa no incomodaron al portero, más seguro con las manos que con los pies. En el otro lado del terreno, sólo un trío de remates de cabeza inquietaron a los colchoneros.

El reinicio trajo mayores emociones a la cancha. El Barcelona comprendió que debía hacer más en su estadio si quería pasar a semifinales y saltó al campo atacando a su rival. El muro defensivo de Simeone y un gran Courtois bajo los palos, evitaron que los de Martino se adelantaran.

LA MAGIA DE INIESTA

Sin embargo fue Diego Ribas, el centrocampista brasileño que había entrado en lugar de Diego Costa, quien puso el primero en el luminoso con un derechazo asombroso, que dejó a Pinto con el molde buscando el balón. El cuero se metió por la escuadra izquierda a toda velocidad y así de rápido el Barça se vio fuera de la eliminatoria.

Mucho decir para Andrés Iniesta, apenas protagonista hasta ese instante. El centrocampista decidió tomar las riendas de su equipo y comenzó a trazar pases hasta lograr que su equipo pareciera otro. En apenas veinte minutos tornó el juego culé en algo más parecido a lo que se ha visto en las últimas temporadas.

Con el balón en tres cuartos de campo rival, envió un pase magistral para Neymar a la espalda de los defensas que se detuvo justo en el área para que el delantero brasileño ajustase con la derecha un gran gol.

Sin tiempo para celebrarlo, Iniesta volvió a tomar la pelota para buscar el mismo palo por donde había entrado el empate y tratar de lograr el segundo. Sin embargo, ahí estaba el belga Courtois, sosteniendo a su equipo bajo los palos. Cual si de una araña se tratase, el guardameta fue sacando todos los balones que se acercaban a su marco.

Iniesta y Courtois, dos inconformistas que ya se han citado en el Manzanares para decidir qué equipo será semifinalista de Champions.