POLÍTICA

El coordinador de la Secretaría vasca de Paz no entregó la carta de un etarra a una víctima

02/04/2014 19:29 CEST | Actualizado 02/04/2014 19:29 CEST
COVITE

Escándalo en el Gobierno vasco. El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha decidido destituir al coordinador de la Secretaría vasca de Paz y Convivencia, Txema Urkijo, después de que éste haya reconocido que no entregó una carta de un preso de ETA a una víctima.

El Gobierno Vasco ha informado de esta decisión en una breve nota de prensa en la que también agradece el trabajo realizado por Urkijo durante once años de responsabilidades en el Ejecutivo vasco en sucesivas legislaturas en el ámbito de los Derechos Humanos y la Atención a las Víctimas del Terrorismo.

Esta destitución se produce pocas horas después de que Urkijo haya explicado en su cuenta de Twitter que no entregó la carta que le envió el preso arrepentido Kepa Pikabea a la víctima de ETA Miguel Ángel Madariaga porque así se lo pidió expresamente este recluso.

"DIFERENCIAS"

Fuentes de la Lehendakaritza han explicado a Efe que la destitución se debe a que se han producido varios casos de discrepancias en la interpretación y ejecución de las políticas que lleva a cabo la Secretaría de Paz del Gobierno Vasco, aunque no han precisado en qué han consistido esas diferencias.

También han precisado que ha sido el propio Urkullu quien ha comunicado a Urkijo su cese que, según han insistido, no se ha debido a esta polémica con la carta de Pikabea y han anunciado que en un futuro próximo se nombrará a otra persona para ocupar su cargo.

El lehendakari ha agradecido no obstante a Urkijo el trabajo que ha hecho durante más de once años en materia de Derechos Humanos y Atención a las Víctimas, en los sucesivos gobiernos de Juan José Ibarretxe (PNV), Patxi López (PSE-EE) y ahora con Urkullu (PNV).

LA GRAN POLÉMICA

La destitución de Txema Urkijo, que fue miembro histórico de Gesto por la Paz y entró en el Gobierno Vasco de Ibarretxe en 2002 como director de Derechos Humanos, zanja así la polémica surgida el pasado jueves cuando el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) exigió su dimisión por haber ocultado "cartas" de un preso de ETA enviadas a una víctima.

Para Covite, Urkijo no podía seguir en su cargo porque actuó "como un gran censor" y con su actitud pasó "por encima del derecho a la verdad y a la reparación". A esta petición de dimisión se sumó después UPyD.

Las discrepancias del Gobierno Vasco con Urkijo ya se dejaron entrever ayer, cuando el portavoz del Ejecutivo, Josu Erkoreka, desveló que el lehendakari le había pedido explicaciones sobre este asunto y anunció que cuando conociera las razones de su actuación tomaría las "decisiones oportunas" puesto que se trataba de una cuestión "relevante".

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