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Entrevista al embajador de EEUU, James Costos: "Hillary Clinton será nuestra próxima presidenta"

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COSTOS
El embajador de EEUU en España, James Costos, en un momento de la entrevista | Samuel Sánchez

Difícilmente escucharán a un diplomático de la escuela tradicional hacer apuestas tan contundentes en política. Pero James Costos (Lowell, Massachusetts, 1963), embajador de EEUU en España desde hace seis meses, representa otro tipo de diplomacia. Su amistad con Barack Obama y su contribución económica a la campaña para su reelección, como donante y como recaudador de fondos, fueron las razones por las que el presidente norteamericano se decantó por este empresario y ejecutivo del mundo de la televisión -era vicepresidente del canal HBO-, siguiendo la costumbre instaurada por Reagan de “premiar” con embajadas a sus mejores donantes. Costos, por tanto, no tiene reparos a la hora de respaldar a quien posiblemente sea la candidata demócrata a suceder a Obama, en 2016. “Si finalmente se presenta, no tengo la menor duda de que Hillary Clinton será la próxima presidenta de EEUU”.

El embajador acaba de estrenarse en Twitter -@JamesCostos, 317 seguidores- y desde que llegó a Madrid publica en la cuenta de Instagram @TheSerranoPost tanto imágenes personales como oficiales de su nueva vida en España: por ejemplo, de su perro Greco, adoptado en un refugio. Lo que puede parecer herejía para los diplomáticos pata negra es para Costos un ejemplo de la Modern Diplomacy de la que es entusiasta. “Soy embajador las 24 horas del día. Me lo pidió el presidente cuando me ofreció el puesto: sal a la calle, viaja, habla con los españoles, escúchales”.

obama

En sólo seis meses, el embajador Costos ya lleva dos momentazos diplomáticos: fue llamado a consultas cuando se desveló que la NSA había realizado pinchazos masivos en España, y consiguió fraguar la primera entrevista de Rajoy con Obama en Washington. Fuentes diplomáticas españolas reconocen que el papel de Costos fue crucial a la hora de que las puertas del Despacho Oval se abrieran finalmente para el presidente español, más de dos años después de llegar al cargo. Pero esa es, precisamente, una de las bazas de Costos: “Tengo línea directa con Obama. Es una conexión crucial. Y puedo poner el foco sobre España”, asegura a El HuffPost desde uno de los salones renovados de la sede de la embajada. Línea directa con el Ala Este, la zona privada de la familia Obama, que su pareja, Michael Smith, se encargó de redecorar a petición de la primera dama, Michelle. Allí cenaron en su última visita; unas semanas antes, fue la pareja presidencial quien les visitó en su mansión de Mirage Valley, en California.

Es la misma mansión en la que los embajadores recibieron a los príncipes Felipe y Letizia durante su viaje oficial a EEUU el pasado mes de noviembre. “El príncipe Felipe es el mejor embajador que tiene España: ya le he dicho al ministro Margallo que debería viajar a EEUU más a menudo. Y me encantaría que la princesa Letizia lo hiciera también, y que hablara con los escolares, especialmente en California, donde es importante para los niños hispanos conocer el impacto de su lengua nativa”. Costos está recibiendo clases de español -sólo conversación, nada de gramática-, y asegura que ya entiende mucho mejor de lo que habla.

Pero volvamos a Washington, al encuentro propiciado por Costos entre Obama y Rajoy.

“Fue una clara señal para los norteamericanos de que España ha dejado atrás la crisis, de que está en la buena dirección. Y el presidente Obama quería felicitar a Rajoy por sus reformas, aunque le advirtió del gran desafío que supone la alta tasa de paro, y la falta de acceso al crédito para afianzar la recuperación”. Costos asegura que percibe un interés creciente de los inversores estadounidenses en España. Y su papel desde Madrid es precisamente conseguir que el interés y las oportunidades se materialicen. “Ahora es el momento”, sentencia.

Le pregunto si hay inquietud por el pulso independentista en Cataluña, si quienes manejan los fondos de inversión, alérgicos como son a las incertidumbres políticas, le preguntan por ello. “Es un asunto interno. Y son las empresas las que tienen que tomar sus decisiones estratégicas. Pero insisto en que creo que es el momento apropiado, y soy optimista”.

De igual forma que no hay manera de arrancarle su posición sobre Cataluña -se entrevistó con Artur Mas en diciembre, y esta misma semana ha asistido en Barcelona la Feria Alimentaria-, tampoco comenta la decisión del juez Pedraz de mantener abierta la causa por la muerte del cámara de Tele 5 José Couso, en la que están procesados tres militares norteamericanos. Le pregunto si es consciente de que es una de esas heridas abiertas que avivan el antiamericanismo de una parte de la población. “Sé que existe ese sentimiento, pero ni como embajador ni antes de serlo, en mis viajes por España, lo he percibido nunca”. Costos tampoco quiere aventurar nuevos encontronazos si Edward Snowden, tal y como ha advertido, hace públicos más documentos sobre el espionaje de EEUU a sus aliados. “El hecho es que compartimos información para proteger la seguridad en beneficio de ambos países. Nos hemos sentado y hablado sobre ello, y seguiremos haciéndolo, porque nuestra relación es sólida”.

Más allá de su solidez, la colaboración militar entre España y EEUU atraviesa por un momento dulce. Ya ha llegado a Rota el USS Donald Cook, el primero de los cuatro destructores que se desplegarán en la base y que llevan incorporado el sistema de combate Aegis, parte del escudo antimisiles de la OTAN. Además EEUU ha conseguido la prórroga y ampliación la Fuerza de Reacción Rápida -500 marines- estacionada en la base aérea de Morón. “Después de Bengasi (la crisis libia), el presidente necesitaba un lugar desde donde nuestros marines pudieran estar disponibles para actuar en el Norte de África. Y para nosotros ha sido vital, estratégico, que España haya accedido a tener en Morón esa Fuerza Intervención rápida”, dice Costos. Asegura además que su gobierno valora especialmente el apoyo de Madrid ante la crisis ruso-ucraniana: “El gobierno ha sido muy claro al respecto, y apreciamos especialmente que un socio estratégico como España esté de nuestro lado.” Muestra de esa buena sintonía fue la visita que Rajoy hizo al cementerio militar de Arlington para rendir homenaje a los soldados caídos en combate, antes de su entrevista en la Casa Blanca. “Al presidente Obama ese gesto le emocionó”, dice. Posiblemente también al propio Costos, hijo de un marine que sirvió en Camp David bajo el mandato del presidente Truman.

La nueva diplomacia que ejerce Costos pasa también por incrementar los intercambios culturales, atrayendo a más patrocinadores para las becas Fulbright o convirtiendo la embajada en una galería de arte, con una colección de cerca de 60 cuadros y piezas de artistas estadounidenses que el embajador consorte está reuniendo. O por propiciar seminarios con estudiantes para prevenir el acoso escolar, especialmente en el caso de chicos y chicas gays. El embajador sabe lo duro que es para los críos que se sienten diferentes salir del armario -”yo no le conté a mi familia que era gay hasta que cumplí 25 años”-, y por ello intenta reivindicar a los líderes gays para que sean referentes. El nombramiento de Costos y de los embajadores de Dinamarca, Australia, República Dominicana y la OSCE han sido el gesto más contundente de Obama en apoyo a la comunidad gay de todo su mandato. “No soy embajador de carrera, pero siento que todo lo que he hecho en esta vida me ha preparado para este momento”, comenta antes de salir disparado hacia su despacho, presidido por un cuadro de Tàpies. Le espera por delante una intensa agenda, incluido su primer viaje a Andorra; también es embajador ante el Principado.

Adoptar a Greco

Greco es un perro mestizo que nació en la calle. Su madre había sido abandonada, y fue rescatada junto a su camada en una carretera de un pueblo de Ciudad Real. Cuando el embajador y su pareja se decidieron a adoptar un perro -tienen otros tres, también rescatados de la calle-, se pusieron en contacto con la Asociación Nacional de Amigos de los Animales (ANAA), y les visitaron. Se interesaron por galgos y podencos, animales especialmente maltratados en nuestro país. Greco, el último de su camada en ser adoptado, les gustó al instante. Y le bautizaron así en homenaje a los orígenes griegos de Costos (sus cuatro abuelos emigraron a EEUU desde Grecia) y al pintor español, de cuya muerte se celebra ahora el 400 aniversario. Greco aún no ha cumplido un año.

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