POLÍTICA

Guía para entender lo que pasa en Andalucía (y lo que nos espera)

14/04/2014 21:51 CEST | Actualizado 14/04/2014 21:57 CEST
EFE

El miércoles por la noche la coalición entre el PSOE e IU en Andalucía saltó por los aires. El pacto alcanzado tras las elecciones de 2012 para formar el Gobierno de izquierdas más fuerte de España quedaba atrapado por la lucha entre las dos almas que conviven en el seno del Ejecutivo autonómico.

Han sido días duros, extremadamente complicados, para este ‘laboratorio’ de izquierdas que presume de liderar una salida a la crisis diferente a la políticas que aplica Mariano Rajoy desde La Moncloa. Estas son las claves para entender estas frenéticas jornadas de la particular ‘semana de pasión’ que ha vivido la Sevilla institucional (y todo lo que puede venir a partir de ahora).

¿Por qué surge la crisis?

El enfrentamiento entre la presidenta de la Junta, Susana Díaz, y sus socios llega por el realojo de las familias que residían en la Corrala de la Utopía. En total, 22 familias fueron desalojadas por orden judicial del edificio, propiedad de Ibercaja y que había sido ‘okupado’ hace dos años.

Los afectados acamparon frente al ayuntamiento, en la Plaza Nueva de Sevilla, a la espera de una solución. La Consejería de Fomento y Vivienda -gobernada por Izquierda Unida- decidió entregarles llaves de algunas viviendas públicas.

El alma socialista del Gobierno andaluz consideraba de dudosa legalidad la decisión de Izquierda Unida, al entender que no se puede saltar la lista al haber, según la Junta, 12.000 personas aguardando una vivienda.

¿Cómo reacciona Susana Díaz?

Tras un pulso con la consejería por el realojo, la presidenta andaluza decidió dar un puñetazo en la mesa y quitarle la competencia a Izquierda Unida en materia de vivienda mediante un real decreto. De la noche a la mañana, Vivienda pasó a la Consejería de Hacienda, cuyas riendas lleva María Jesús Montero, una de las mujeres del círculo más cercano a Díaz y a la que ascendió desde el departamento de Sanidad hasta el económico.

¿Cuál ha sido la solución oficial?

El acuerdo llega el sábado tras las rocosas negociaciones entre el PSOE e IU desde el jueves. Se reconoce que de las 22 las familias de la Utopía, 17 cumplían con los requisitos para un posible realojo provisional y que solo 8 pueden permanecer provisionalmente en los inmuebles en los que han sido realojadas. Políticamente, con el acuerdo se devuelve la competencia de vivienda a la consejería de IU.

¿Qué perfil ha querido marcar Díaz durante la crisis?

La presidenta andaluza no es de “ponerse de perfil”, como ha reconocido ella misma. La jefa del Ejecutivo andaluz ha optado por reivindicar su perfil de mujer de Estado -su mirada también está puesta más allá de Despeñaperros- y por dejar claro que ella es la líder del Gobierno. “Soy la presidenta de todos los andaluces”, ha recalcado durante estos días de la crisis.

Díaz, un valor emergente en el socialismo, optó por “coger el toro por los cuernos”. La propia presidenta se llegó a plantear convocar elecciones anticipadas en Andalucía si Izquierda Unida no hubiera aceptado volver a la normalidad legal. La foto del realojo exprés de la familias de la Utopía suponía echar por tierra la imagen que ha cultivado minuciosamente de mujer conectada con las altas esferas económicas para buscar oportunidades para Andalucía como lugar de inversión (sus buscadas fotos con Emilio Botín y César Alierta).

¿Cómo es la relación de Díaz con Izquierda Unida?

Ha ido de más a menos. Ella fue una de las encargadas de pilotar la negociación que llevó al PSOE a formar gobierno con Izquierda Unida tras las elecciones de marzo de 2012. José Antonio Griñán consiguió la Junta de Andalucía gracias a este acuerdo frente a Javier Arenas (PP) que había logrado un mayor número de diputados.

Díaz era entonces la ‘mano derecha’ de Griñán en el partido y fue la ‘capitana’ de la negociación que se llevó a cabo entre las paredes del hotel Abba Triana -en el mismo barrio donde ella nació y vive-.

El acuerdo que firmó llevó a entrar a IU al Gobierno en los departamentos de Vicepresidencia y Relaciones Institucionales y Administración Local (Diego Valderas), Turismo y Comercio (Rafael Rodríguez) y Fomento y Vivienda (Elena Cortés).

¿Por qué ya no hay tanta sintonía?

Díaz tiene una buena relación con Valderas, su vicepresidente y el que fuera líder de IU Andalucía cuando se fraguó el pacto. Pero durante este periplo desde la primavera de 2012 -en el que Díaz ha conseguido pasar de consejera a presidenta tras la marcha de Griñán-, IU ha pasado a tener un nuevo líder: Antonio Maíllo.

Aunque en público no lo reconocen, la relación es bastante fría entre ambos. El nuevo coordinador de la federación en la comunidad tiene que ganarse a todos los sectores de IU y tiene un estilo más fuerte que el moderado Valderas.

¿Por qué es tan sensible la Consejería de Fomento?

El ala más dura de Izquierda Unida es la que habita en la Consejería de Fomento y Vivienda. A la cabeza está Elena Cortés, a la que pilló la crisis en un viaje internacional a Colombia y Panamá.

Izquierda Unida ha hecho de la política de vivienda en Andalucía su gran bandera electoral y su credencial para mostrar una forma diferente de gobernar. Entre las medidas que ha aprobado está su ya famosa ley antidesahucios para expropiar viviendas a los bancos. La medida fue paralizada por el Gobierno central mediante un recurso ante Tribunal Constitucional.

Otro de sus pasos más celebrados ha sido la apertura de expedientes a bancos por no facilitar su registro de viviendas protegidas. La consejera Cortés pertenece al sector más a la izquierda de Izquierda Unida, al igual que sus colaboradores más directos, como la secretaria general de Vivienda, Amanda Meyer.

Los socialistas de la Junta han visto durante estos meses cómo Izquierda Unida ha capitalizado el ‘éxito’ de las propuestas de Vivienda, mientras que a las consejerías socialistas -como la de Hacienda- les ha tocado públicamente la parte más dura: los recortes para cumplir con el objetivo de déficit.

¿Hay una lectura electoral?

Oficialmente en Andalucía no tocan elecciones hasta marzo de 2016, que llegarían unos meses después de las generales de finales de 2015. Pero las cosas han cambiado mucho desde las elecciones de marzo de 2012, empezando porque durante esta legislatura se ha producido el cambio de Griñán por Díaz.

Díaz se ha asentado en su puesto como presidenta, ha conseguido alzarse con la etiqueta de la ‘baronesa’ de moda del PSOE y emana poder dentro del partido. No obstante, tiene una asignatura (y muy grande) pendiente: ganar unas elecciones como cabeza de cartel. Frente a los cantos de sirena, ella ya ha dicho públicamente que no se plantea presentarse a las primarias en noviembre del PSOE para ser el candidato a La Moncloa y que su compromiso está en Andalucía.

En el Partido Popular ya han avisado de que Díaz busca adelantar las elecciones autonómicas y, por eso, presionaron a Rajoy para que nombrara a un nuevo líder del PP en la comunidad -puesto para el que fue designado Juan Manuel Moreno-.

Ella, hasta el momento, ha rechazado públicamente la posibilidad y habla de que ahora toca recuperar la “velocidad de crucero”.

No obstante, esta crisis ha demostrado que los trapos ya no se lavan en casa, sino que puede airearse en cualquier momento con las cámaras delante.

Todos hablan ahora de superar la heridas de esta crisis pasajera. Toca el turno de las buenas palabras, pero Díaz ha mostrado este lunes su malestar con “algunos” por haberse apuntado al “populismo” y ha reconocido que ha tenido que “aguantar de todo” durante estos días. Y la presidenta nunca olvida.

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