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Manotazo para empezar (1-5)

13/06/2014 19:59 CEST | Actualizado 14/06/2014 00:17 CEST
AFP

Peor comienzo, imposible. Ni la derrota contra Suiza en Sudáfrica ni el empate contra Italia en la Eurocopa. El debut del Mundial de Brasil se recordará como uno de los inicios más humillantes para la selección española en un campeonato del Mundo. Holanda pasó su rodillo por encima de España y goleó 1-5.

La Roja empezó bien, dominando el encuentro e incluso marcando en el minuto 27, gracias a un penalti forzado por Diego Costa y transformado por Xabi Alonso.

Se rompía una dinámica aburrida en el partido, que caminaba entre los nervios del inicio del Mundial y la necesidad de no cometer errores ante un rival de entidad. Pero España dominaba cada vez más y Holanda no encontraba a sus delanteros más que con balones largos.

Sin embargo, el gol español espoleó a los holandeses, que buscaron más directamente a Van Persie, héroe postrero para los de Van Gaal, que trataron de alcanzar la portería de Casillas por la banda izquierda con internadas de Robben.

Pero España confió en su juego y un excelso pase de Iniesta dejó solo a Silva ante el portero holandés, pero el canario no supo definir. Picó el balón con sutileza pero sin apenas fuerza y permitió que el guardameta pudiera despejar estirando los brazos.

Esa no entró y sí lo hizo el cabezazo de Van Persie. Un centro desde la izquierda pilló desprevenido a Sergio Ramos, que se confió y dejó que Van Persie alcanzase la frontal del área sin oposición. El delantero del Manchester United midió los tiempos, voló y giró el cuello para rematar por encima de Casillas y superarle con una bonita parábola. El portero del Madrid sólo pudo hacer la estatua y mirar.

UN SEGUNDO TIEMPO PARA OLVIDAR

Varapalo antes del descanso del que los jugadores españoles no se recuperaron. Los holandeses entendieron que la defensa hispana se podía atacar con balones en largo porque Piqué está desconfiado y Ramos no tenía su día. Una de esas la pinchó Robben, que recortó a Piqué y fusiló con la zurda a Casillas.

No habían transcurrido ni 15 minutos del segundo tiempo y el partido se ponía muy cuesta arriba. Pero no había reacción posible. Y menos aún cuando un centro de Sneijder desde la izquierda se cerró sobre Casillas que, desequilibrado por Van Persie no alcanzó a despejar. El cuero voló hacia la testa de De Vrij, que en el segundo palo marcó el tercero.

¿Qué estaba pasando? Del Bosque había buscado más velocidad con la entrada de Pedro y Torres por Costa y Xabi Alonso, pero la selección sólo recibía malas noticias. El chaparrón no sólo se plasmaba en la intensa lluvia que caía sobre Salvador de Bahía, sino en que La Roja no hacía más que encajar tantos.

La desesperación se adueñó de los futbolistas y hasta Casillas, un hombre tranquilo, protagonizó una jugada impropia de él. En una cesión con el pie de Jordi Alba, el guardameta controló mal y dejó franco el cuero para que Van Persie le robara la cartera y anotara a placer.

Eran cuatro pero quedaba la manita, obra de Robben. El exfutbolista del Madrid se marcó un sprint fabuloso ante Ramos, que se quedó atrás en la carrera, recortó a Casillas y marcó el quinto y definitivo tanto. Se vengaba así de la oportunidad fallida en Sudáfrica, cuando tuvo en sus botas el tanto de la victoria oranje.

El resultado podía haber sido aún peor, pero Casillas evitó en dos ocasiones el sexto holandés. Algunos dirán que da lo mismo cinco que seis, pero ahora España necesita usar la calculadora para clasificarse para los octavos de final porque esta goleada complica mucho su existencia en este Mundial de Brasil. Y sólo es el comienzo.