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La falta de prevención aviva la llama de los incendios en España

07/09/2014 10:37 CEST | Actualizado 07/09/2014 10:37 CEST
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Los incendios forestales se pueden apagar 20 años antes de que se produzcan. Así lo asegura un informe de WWF, organización que no está sola en esta cruzada: Greenpeace, Ecologistas en Acción y algunos expertos

opinan que hay que mejorar muchos aspectos relacionados con los incendios forestales y, lo más importante, priorizar la prevención.

Cabe señalar que las competencias de extinción y prevención están transferidas a las comunidades autónomas, mientras que la Administración General posee "el deber de apoyo o refuerzo en materia de extinción", tal y como apuntan fuentes del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Por otra parte, la premisa que resume la posición de las ONG frente a los incendios es que la prevención es fundamental. "Lo que nos vayamos a gastar en ella, probablemente podríamos ahorrarlo en extinción", declara a El Huffington Post Lourdes Hernández, portavoz de WWF.

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inversion incendios Inversión en prevención, extinción y restauración de incendios (WWF)

Para ello, una demanda "histórica" que hacen desde WWF es que el Gobierno "unifique los nombres de las partidas de las CCAA", porque cada una utiliza "conceptos diferentes que dificultan la transparencia, sobre todo en prevención", explica Hernández.

Por ejemplo, la Xunta de Galicia tiene un presupuesto total para incendios forestales de 162 millones de euros este año, pero esta cantidad "no es desglosable" en prevención y extinción, porque hay partidas que engloban ambas materias, según la Consellería do Medio Rural e do Mar.

PREVENCIÓN: UNA ASIGNATURA PENDIENTE

"Así como los sistemas de extinción se han fortalecido mucho, hay un déficit clarísimo y tradicional en prevención", reconoce Ricardo Vélez, ingeniero de montes y exjefe del área de defensa contra incendios forestales del Instituto para la Conservación de la Naturaleza (Icona).

Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de incendios de Greenpeace, piensa que la prevención está "fuertemente ligada" a la transformación del medio rural en los últimos 50 años, cuando había una "gran utilización" de la biomasa forestal.

"La gran asignatura pendiente es no haber sabido gestionar lo que antes gestionaba la ganadería, el uso de la leña, etcétera", aclara Soto. "No es un resultado de la legislatura anterior o la actual. Hay un problema estructural porque los cambios en el medio rural, como el despoblamiento o abandono de bosques, han llevado entre otras cosas a la acumulación del número de árboles y matorral", razona.

Para Theo Obberhuber, coordinador de campañas de Ecologistas en Acción, esta "falta de gestión y planificación" forestal favorece que haya "combustible para arder".

"Queremos que se destine a la prevención el doble de recursos económicos que a la extinción", exige este profesional. Y agrega que "hay que trabajarla durante los 12 meses", por lo que aconseja que las brigadas de prevención "estén durante todo el año".

PRÁCTICAS PELIGROSAS EN ÉPOCA DE RIESGO

En un país donde el 26% del territorio es forestal, las normas cobran un protagonismo especial. "Prácticas como la quema de rastrojos deberían estar prohibidas en todas la comunidades en época de riesgo", reclama Obberhuber.

Galicia, Andalucía, Castilla y León y Madrid son cuatro de las regiones que permiten esta actividad. En Cataluña, Comunidad Valenciana, Canarias, Extremadura y Madrid no está prohibido, en principio, encender fuego sea cual sea el lugar o la finalidad.

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distribución gif Distribución de los grandes incendios forestales en España en 2013 (WWF)

EXTINCIÓN: DESCOORDINACIÓN ENTRE COMUNIDADES

En cuanto a la extinción, fuentes forestales inciden en el problema del establecimiento de un mando único (contemplado en la Ley de Montes) cuando el fuego entraña cierto riesgo e incumbe a más de una comunidad, ya que, resaltan, es una norma que no siempre se cumple. "Si el incendio afecta a Castilla La Mancha, León y Madrid, no tiene sentido que haya tres mandos de extinción. Incluso pone en riesgo la seguridad de los trabajadores", expone Lourdes Hernández, de WWF.

Miguel Ángel Soto, de Greenpeace, afirma que a esa cuestión se añade otra, también de descoordinación. "Debería cumplirse un protocolo entre las CCAA para que, si hay un incendio, se obvien las cuestiones administrativas y se cumpla el criterio de que acuda el que esté más cerca", demanda Soto, quien opina que "generalmente" no se tiene en cuenta este hecho.

"En julio de 2013 se desató un incendio en una finca de Ayora (Valencia) muy cercana a Almansa (Albacete). Tras recibir el aviso, un camión de esta última localidad salió hacia el lugar y, de camino, le dijeron que volviera, que esa zona correspondía a Valencia", asegura Soto.

Respecto a la extinción, Soto cree que hay que es importante tener un operativo de alta extinción disponible. "Si desmontas el operativo a mediados de septiembre y el 24 se lía una gorda con un incendio, llamas a la UME, pero puede haber problemas. Incluso con la seguridad pública, porque cada vez se producen más fuegos en zonas de interfaz urbano-forestal, donde no siempre se cumplen los planes de prevención", destaca el experto.

"Hay que mejorar las condiciones de los trabajadores", sintetiza Mario Rodríguez, director ejecutivo de la organización donde trabaja Soto. Los bomberos forestales de Madrid y Castilla-La Mancha aseguraban a principios de agosto a La Sexta que apenas pueden combatir un incendio, que o no tienen materiales o están obsoletos y que los retenes están bajo mínimos (han pasado de 11 personas en 2010 a 4 o 5 este año).

TRAS EL INCENDIO: REPOBLACIÓN, BOSQUES MAL REFORESTADOS

Una vez que se ha producido y extinguido el incendio, no se debe tocar nada. "Hay que esperar a la regeneración, al menos durante el primer año", advierte Rodríguez. El experto afirma que no siempre se cumple esta regla, y que el error "más grave" es, en lugar de evaluar el suelo, intentar repoblar "lo antes posible", algo que sucede en numerosas ocasiones.

Cuando se decide repoblar, hay que trazar un plan y dejar participar a los habitantes del entorno, según los ecologistas. "La clave está en restaurar los bosques para hacerlos menos vulnerables, y para ello hay que crear bosques mixtos, más abiertos", se puede leer en el informe WWF. A ello se suma Ecologistas en Acción, que dice que deberían usarse "menos pinos y eucaliptos, y más especies autóctonas" (la tonelada de madera de eucalipto se paga a 15 o 20 euros, mientras que la de madera noble cotiza a 1.000 o 1.200 euros).

"La repoblación está llena de inercias y faltas de renovación", comenta Miguel Ángel Soto, de Greenpeace, quien recuerda que, tras el incendio de Monte Abantos (Comunidad de Madrid) hubo muchas críticas a la reforestación, donde se "protegió bien" el suelo pero "se tiró de viejo manual" e incluso "se empleó una planta afectada por un hongo".

"Hay que estudiar cada zona y su flora, plantar menos árboles y que haya más diversidad, para adaptarlos al cambio climático y que resistan mejor al fuego", recomienda Soto. Fuentes de la Xunta de Galicia -donde se concentraron más del 50% de los incendios de España en 2013- aseguran que allí "incentivan" cada vez más la plantación de especies autóctonas mediante ayudas.

NO DAR ALTERNATIVAS AL USO DEL FUEGO

En zonas como la comunidad gallega, Soto sostiene que, además de una labor de concienciación importante, hay que "anticiparse" y proporcionar "alternativas al fuego", porque es un elemento utilizado de forma tradicional e histórica. "Si el ciudadano quiere quemar un terreno para tener mejores pastos para el ganado (más frescos y tiernos), que la Administración le ofrezca la ayuda de desbrozadoras, que logran el mismo efecto", ejemplifica.

Una de las grandes preocupaciones de las ONG tiene que ver con la norma que prohíbe el cambio de uso de los espacios quemados en el plazo de 30 años. El Gobierno plantea eliminar esta restricción si hay un "interés general prevalente", algo que, desde WWF, consideran un concepto "muy subjetivo" y, desde Greenpeace, temen que pase "de excepción a norma".

"EL MONTE RENTABLE NO ARDE"

Dejando a un lado la modificación de la ley, es evidente que los incendios forestales tienen una causa irrefutable: los humanos son responsables, directa o indirectamente, del 96% de los fuegos.

Carlos del Álamo, decano del Colegio de Ingenieros de Montes, alude a la energía renovable procedente de la biomasa cono una de las posibles soluciones.

"Cuanta más economía generen los bosques, más vinculados estarán con la población", declara, y defiende que en Teruel, Burgos o Segovia, los incendios son "raros" porque "viven" del aprovechamiento forestal y cuidan y protegen el medio. Remitiéndose a las estadísticas causales, concluye con una idea que comparten expertos y ONG: "El monte rentable no arde".

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