INTERNACIONAL
28/09/2014 12:10 CEST | Actualizado 28/09/2014 12:10 CEST

Francisco y Benedicto se reencuentran ante 40.000 ancianos (FOTOS)

AFP

El papa Francisco y el papa emérito Benedicto XVI volvieron a encontrarse este domingo en la Plaza de San Pedro de El Vaticano ante cerca de 40.000 ancianos que asistieron a la Fiesta de los abuelos.

El pontífice pidió que las residencias de los ancianos sean "realmente casas y no prisiones", durante el discurso que pronunció y en que afirmó: "No pueden existir centros donde los ancianos vivan olvidados y escondidos".

"Las residencias deben ser pulmones de humanidad en un país, en un barrio o en una parroquia. Deben ser santuarios de humanidad donde quien es viejo y débil es cuidado como un hermano mayor", agregó.

El pontífice argentino reiteró su denuncia a la llamada "cultura del descarte" y aseguró que el abandono de los ancianos es como "una eutanasia escondida".

Para Francisco, "un pueblo que no protege a sus abuelos y no les trata bien es un pueblo que no tiene futuro. No tiene futuro porque pierde la memoria y se separa de sus raíces".

"Una de las cosas más bonitas en una familia es poder acariciar a un niño y dejarse acariciar por el abuelo o la abuela", indicó.

Durante la ceremonia que fue amenizada por cantantes como el tenor Andrea Bocelli, Massimo Ranieri y Claudio Baglioni, tomaron la palabras varias familias que relataron su testimonio.

Entre ellas se encontraba una pareja de ancianos cristianos procedentes de Erbil, en el Kurdistán iraquí, ambos de 70 años y padres de diez hijos, que tuvieron que escapar de la zona en agosto tras el asedio de los extremistas del Estado Islámico (EI).

"EL ABUELO SABIO DE LA CASA"

Francisco había comenzado su discurso agradeciendo la presencia de Benedicto XVI.

"He dicho siempre que me gustaba mucho que él habitase aquí, en el Vaticano, porque era como tener al abuelo sabio en casa", manifestó.

La ceremonia de la Fiesta de los Abuelos continuará con una misa presidida por el papa y en la que también concelebrarán un centenar de sacerdotes ancianos.

Benedicto y Francisco, juntos de nuevo

ESPACIO ECO