INTERNACIONAL
26/10/2014 09:54 CET | Actualizado 26/10/2014 09:54 CET

Las claves de las elecciones de Brasil, según los brasileños que viven en España

REUTERS

Brasil elige este domingo entre la continuidad y el cambio. 142,8 millones de votantes están llamados a las urnas para segunda vuelta de las elecciones presidenciales en las que deben decantarse por Dilma Rousseff, candidata del Partido de los Trabajadores (PT) y actual presidenta del país, o por Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Simplificando mucho, los brasileños deben decidir si quieren continuar con las políticas de Rousseff, situada más a la izquierda y preocupada por las clases menos favorecidas, o si apuestan por las de Neves, más a la derecha y partidario de un Estado menos intervencionista y más austero.

Las encuestas vienen reflejando un resultado muy ajustado, pero en los últimos días apuntan a una ventaja más amplia para el PT de Dilma.

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Cinco brasileños que residen en España dan las claves de las elecciones. De un lado, Fabrício Borges Carrijo, investigador analista del Centro de Información y Documentación Internacionales de Barcelona (CIDOB), y Elizabete Sanches, que está preparando un post doctorado en España, apuestan por Rousseff. Del otro, el politólogo Rodrigo Vidal, que vive en Barcelona, y el fotógrafo Rubens Martins, desde Vigo, se inclinan por el cambio que encarna Neves. La profesora Maíra Soares, periodista y profesora, adopta una postura algo más neutral.

1-. Los logros de los Gobiernos del PT

Tanto los partidarios de Rousseff como los de Neves admiten el éxito de los doce años de Gobierno del Partido de los Trabajadores para combatir la pobreza extrema gracias a programas de transferencia de la renta como Bolsa Familia, una ayuda económica de unos 50 dólares concedida a quienes ganaban menos de 30 dólares por mes. La medida, que fue desarrollada primero por Lula da Silva y continuada por Dilma, ha permitido que cerca de 36 millones de personas hayan salido de la pobreza extrema.

Muchos de ellos han pasado a formar parte de la llamada 'Clase C', el estrato más bajo de la clase media brasileña. "Los esfuerzos del PT para acabar con el hambre en Brasil han funcionado y la gente lo reconoce y los resultados son visibles", admite Rodrigo Vidal.

2-. Las necesidades de la nueva 'clase media'

Pero esa nueva 'clase media', con unas condiciones de vida mucho más precarias que la clase media europea, reclama ahora más mejoras. "Cuando han conseguido lo básico, es normal que la gente reclame servicios sociales de más calidad", apunta Vidal, quien critica que Rousseff no ha sabido aprovechar el 'boom' económico de Brasil para hacer reformas estructurales y, como consecuencia, "no ha habido ningún avance en infraestructuras ni en servicios sociales".

"La gente quiere calidad en los servicios públicos porque pagan muchos impuestos y cuando voy a Brasil noto que no hay avances en servicios sociales ni en infraestructuras. La sanidad pública sigue siendo muy mala, la educación también, el servicio de transporte público sigue siendo muy precario, los aeropuertos siguen siendo los mismos, con las mismas infraestructuras de hace 20 años...", añade el politólogo.

Fabrício Borges admite que el país debe mejorar sus servicios públicos, pero avisa de que no hay que exagerar ni seguir "un discurso fatalista en contra del Gobierno" porque "el país ha mejorado muchísimo en los indicadores". Elizabete Sanches, también partidaria de Dilma, añade que Aécio Neves no es precisamente la solución para los problemas sociales porque su manera de mirar en este sentido es "muy conservadora".

Pero los partidarios de Neves ven en él la posibilidad del cambio, sobre todo porque ha prometido continuar con las políticas sociales como Bolsa Familia. "Él simboliza la renovación que necesita el país para los que ya no soportan al PT", zanja Rubens Martins.

3-. El voto de la nueva 'clase media'

Los brasileños residentes en España coinciden en que las clases más altas darán su voto a Neves y las más bajas a Rousseff. Con este panorama, esa nueva 'clase media' será decisiva en las elecciones. ¿Darán su confianza al PT, gracias al que han subido en la escala social, o girarán hacia el PSDB en busca de un cambio?

En este sentido, Fabrício Borges señala que sería contraproducente que esta clase se inclinase por Neves porque son las élites las que están muy incómodas con el avance social de los últimos años. "Por ejemplo, tener ahora una empleada en casa es mucho más caro porque el salario mínimo se aumentó y la población más pobre empieza a exigir un tratamiento más digno", subraya.

Así, insiste en que el modelo del PT combina las políticas distributivas como Bolsa Familia con una política de aumento de sueldo real y acceso al crédito. "Hoy Brasil casi tiene pleno empleo, con una tasa de paro cercano al 5%", subraya.

Pero para los partidarios de Neves ese no es un argumento válido. "El problema no es que haya poco trabajo, el problema es la calidad del trabajo, que es muy precaria", subraya Rodrigo Vidal. "Me considero más de izquierdas que de derechas, pero voy a votar a Aécio porque no podemos votar a una presidenta y a un partido que ha perdido la oportunidad de transformar Brasil en un país moderno y menos desigual", añade.

Además, quienes apoyan a Neves recuerdan que fue el PSDB quien, antes de los Gobiernos del PT, puso en marcha toda una seria de beneficios sociales que luego fueron unificados y ampliados por Lula en el programa Bolsa Familia.

Y hay más. Hay quien piensa que el PT se ha olvidado en los últimos tiempos de los trabajadores. "Ha decepcionado mucho por haber seguido con el modelo neoliberal, por su poco respeto a los indígenas, su alejamiento de los movimientos sociales, especialmente el rural. Al final se ha rendido al mercado", lamenta Maíra Soares.

4-. La necesidad de una reforma fiscal

Y en eso coinciden todos, partidarios de Rousseff y de Neves: Brasil es un país de contrastes con, todavía, una enorme desigualdad en el que todos pagan muchísimos impuestos.

Por eso, incide Fabrício Borges, urge hacer una reforma fiscal porque el sistema actual es más "regresivo que progresivo" porque "prácticamente la población más pobre es la que más impuestos paga".

"Eso es un fallo del Gobierno, porque no ha cambiado la estructura de desigualdad". Los partidarios de Dilma subrayan que para esa tarea no es Neves el más adecuado, pese a sus repetidas promesa de combatir las desigualdades.

5.- La corrupción

Uno de los puntos más débiles de la candidatura de Rousseff son los escándalos de corrupción que han salpicado a su Gobierno. La presidenta se ha visto perjudicada directamente por la supuesta red de sobornos que se creó para conseguir jugosos contratos con Petrobras, en la época en la que Rousseff ejercía la más alta dirección política de la empresa estatal de hidrocarburos desde el Ministerio de Minas y Energía. "No tenía la menor idea de que eso pasaba en Petrobras", ha dicho recientemente, prometiendo impulsar una investigación interna.

A ello se suma el caso 'Mensalao', conocido ya como 'el juicio del siglo', porque ha sentado en el banquillo a casi 40 políticos y empresarios por la trama de compraventa de votos en el Congreso para garantizar a los gobiernos del PT el apoyo parlamentario necesario para sacar adelante sus iniciativas.

La popularidad de Rousseff también se ha visto perjudicada por los casos de corrupción que han rodeado a la obras públicas para la construcción de instalaciones para el Mundial de Fútbol de este año y los Juegos Olímpicos de 2016, que han estado plagados de irregularidades.

"El PT ha cometido el error de no asumir las mentiras y la corrupción en su partido. Cuando se ha demostrado que sí la había, Lula y Dilma han defendido a los miembros del partido que fueron imputados. No tienen argumentos válidos", critica Rubens Martins.

Los partidarios de Dilma, como Elizabete Sanches, admiten que los escándalos de corrupción del PT son un problema, pero recuerdan que el partido de Neves también ha tenido sus casos: "No es una cuestión de este gobierno en concreto. La enfermedad de la corrupción es algo histórico en la política brasileña".

Maíra Soares va más lejos y asegura que el PSDB tiene una historia de mucha más corrupción que el PT. "Lo que pasa es que tienen más apoyo de los medios y sus casos de corrupción no tienen tanta difusión en las noticias. Consiguen esconder las investigaciones y parecen más limpios", se queja.

En cualquier caso, la corrupción pesará a la hora de votar. "La gente considera que parte de ese dinero que no llega a los servicios públicos se debe a la corrupción. Muchos perciben que el problema no es la falta de dinero, sino la falta de una buena gestión", insiste Rodrigo Vidal.

6-. El estancamiento económico

Y, junto a la corrupción, el estancamiento económico de Brasil también pesará en las urnas. El PIB del país creció un 2,7%, en 2011; 0,9%, en 2012; 2,5%, en 2013. En el segundo trimestre de 2014 la economía brasileña se contrajo un 0,6%, con lo que acumuló dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo y entró en lo que los expertos califican de "recesión técnica". La inflación supera el 6% y el miedo a que suba la tasa de desempleo está presente.

Rodrigo Vidal afirma que todo eso lo están pagando las clases medias. "El coste de vida en Brasil ha subido muchísimo y los salarios son bajos. Por tanto, si suben mucho los precios y la clase media-baja deja de acceder a según qué servicios o productos, eso afecta directamente al pequeño y mediano empresario", asegura.

Los partidarios de Dilma admiten los problemas económicos, pero prefieren no dramatizar. "No es una situación fatal, de retroceso. Pero es una situación preocupante y el próximo Gobierno tendrá un gran trabajo para no permitir que la inflación siga subiendo", admite Elizabete Sanches.

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7. Las diferencias entre Dilma y Aécio

Los brasileños residentes en España aseguran que Dilma y Aécio tienen visiones de país muy diferentes. Todos coinciden en que la preocupación principal de Dilma son los desfavorecidos y que las medidas que propone van encaminadas a fortalecer los programas sociales, la educación y la redistribución de la riqueza.

"Aécio es mucho más neoliberal. Para Dilma es importante que el Estado siga teniendo un rol fundamental como elemento de corrección y Neves quiere un estado mínimo, austero, una disminución total del rol del Estado", asegura Fabrício Borges.

Los partidarios de Aécio alaban que ha incluido "un poco de todo" en su programa. "Quiere mantener las propuestas sociales y mejorarlas, ha incluido propuestas más ligadas a la derecha, a la liberalización y productividad", dice Rodrigo Vidal.

Algo que es incompatible para los defensores de Rousseff. "Con las medidas que propone Aécio los programas sociales son insostenibles. El mejor transporte, sanidad, educación... sólo se logrará con más inversión por parte del Estado".

Las incógnitas quedarán despejadas este lunes.

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