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Autónomos: 9 pesadillas cuando eres 'tu propio jefe'

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"Reconozcámoslo, todos los autónomos hemos querido ser alguna vez Han Solo", el "contrabandista más cool de la galaxia". Alguien "flexible, altivo pero justo, en la búsqueda de un proyecto personal que le permita llevar una vida más sosegada". Al mismo tiempo, el personaje de La Guerra de las Galaxias es un freelance que tiene un vehículo "que se pasa una gran parte del tiempo averiado y dándole dolores de cabeza, no tiene mucha pasta, echa de menos la estabilidad y la paga con su pareja". Para colmo, ejerce como taxista espacial de superhéroes.

Quien así habla (o escribe, en este caso) es Toni García, autor de Autónomos, la guía definitiva, el manual de supervivencia para cualquier autónomo o futuro. Editado por Blackie Books, pretende ser una guía pop con la que desdramatizar una realidad demasiado cruda. "No existe un trabajador más castigado y por el que exista una indiferencia tan notable de los poderes fácticos".

1.-TODOS LOS DÍAS SON LUNES

Convertirse en autónomo es adentrarse en lo desconocido. No saber cuánto se facturará ni cuándo, no tener la seguridad (sea más o menos precaria) de contar con una nómina a final de mes. Nada es garantía de nada en la sociedad actual, pero si eres autónomo, tienes aún menos certezas.

Por no haber, no hay datos oficiales sobre cifras macroeconómicas o el impacto de los autónomos en el PIB (aunque se calcula que está en torno al 20%).

Por otra parte. el autónomo es un lobo para el autónomo. La competencia puede llegar a ser "feroz" entre profesionales que ofrecen servicios similares. "Habrá solidaridad en algún frente pero -seamos sinceros-, es difícil encontrarla". Siempre habrá alguien dispuesto a trabajar por menos. Y algún empresario dispuesto a ahorrarse unos euros.

Todo ello sin horarios, sin muchas veces vacaciones, peleando cada factura y viviendo en una "montaña rusa" de ingresos irregulares y un "futuro nublado", según escribe el autor. En la vida del autónomo siempre es lunes.

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2.-LIDIAR CON LA ADMINISTRACIÓN

Alta en el impuesto de actividades económicas (IAE), alta censal y opción de régimen fiscal, afiliación en el Régimen Especial de Autónomos de la Seguridad Social... ¿Quién dijo que esto era fácil?

"Es muy importante (muy importante) realizar estos trámites a la perfección ya que en nuestro país los errores se pagan con un interés que puede rondar el 12% (si el error lo cometen ellos, con un 2% compensatorio vas que te matas)", explica el libro.

Ser autónomo supone un papeleo físico, que lleva su tiempo y que requiere pedir número en varias oficinas. A diferencia de otros países, donde todo se puede hacer por internet, en España la burocracia sigue teniendo su altar. Saltársela es arriesgarse a una multa.

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3.-EMITIR FACTURAS

Las facturas son "el gran problema de los autónomos". Pueden ser recapitulativas, rectificativas u ordinarias (estas últimas son las más comunes). No guardar un registro de facturas, no numerarlas, presentar facturas con IVA o IRPF distinto al que aparece en el epígrafe de la actividad o creer que un mero e-mail puede servir como factura pueden conducir al desastre.

Es necesario ser metódico, numerarlas, cumplimentarlas bien (las plantillas ayudan) y tenerlas listas por si Hacienda llama a tu puerta.

4.-¡POR CARIDAD, PÁGUEME LA FACTURA!

Si emitir facturas no es un camino de rosas, cobrarlas puede ser un viacrucis. O un "Vietnam", según el ejemplo del autor, tomado del periodista Enric González.

"Algunas empresas cierran en agosto sus departamentos de facturación, es de las cosas que más me cabrean", dice Toni García en conversación con El Huffington Post. Pero hay más: las empresas no tienen, en realidad ninguna obligación de pagar a tiempo. Y, lo que es peor, la administración es la que, en muchas ocasiones, más tarde paga a sus proveedores (de media, cuatro meses y medio). Como para cobrar una factura a tiempo.

La guía tiene, entre sus consejos, uno muy sensible. "No se pelee nunca con los departamentos de administración. Puede parecerle una memez, pero muchas de las personas que trabajan en esos departamentos pueden echarle un cable, especialmente siendo novato". Generalmente, ellos no son los que tienen la culpa de los retrasos.

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5.-PONERSE ENFERMO

El chiste dice que un afortunado se encuentra con el genio de la lamparita. Así lo cuenta el libro:

-Te concedo un deseo. ¿Qué quieres?
-No ponerme nunca enfermo.
-Coño, hazte autónomo.

No trabajar significa generalmente no cobrar. Así de simple. Existe la posibilidad de cobrar una baja por enfermedad, o incapacidad temporal, pero eso requiere pagar una cuota muy superior a la mínima (unos 250 euros), que es por la que optan la mayoría de los autónomos.

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6.- NO DESCONECTAR JAMÁS

No hay horarios. No hay cerrado por vacaciones. La vida del autónomo está supeditada a los vaivenes del cliente.

"En la gran mayoría de las ocasiones, el autónomo hace más horas que un reloj, sea cual sea su actividad profesional. Por mucha disciplina que se tenga, siempre puede recibir llamadas intempestivas cualquier día de la semana. Apagar el móvil no se contempla y los correos se contestan inmediatamente", describe (o lamenta) el libro.

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7. -LA TARIFA PLANA Y OTRAS 'AYUDITAS' DEL GOBIERNO

La tarifa plana para los autónomos anunciada por el Gobierno (primero para jóvenes, después para cualquiera que no haya sido autónomo en los últimos 5 años) parecía una buena idea. De pagar 261,83 euros a pagar 50 durante seis meses, al tiempo que la actividad económica se asienta. Pero "la medida -naturalmente- tiene más limitaciones que un visado para entrar en Corea del Norte", según el autor. Tiene letra pequeña, incluyendo la incompatibilidad con cualquier otra cotización, no ser administrador de una sociedad mercantil, no haber recibido ninguna bonificación de la Seguridad Social, no figurar como autónomo colaborador...

"Es crear la ilusión de que mucha gente se está incorporando al mercado laboral. Pronostico que en un año va a haber un gran bajón de autónomos", dice García.

Lo mismo ocurre con la promesa electoral de no pagar el IVA antes de cobrarlo. Entre otros requisitos, es necesario que la empresa esté de acuerdo en hacer negocios con el autónomo que se acoge al sistema (y no prefiera trabajar con los que no requieren el pago a 90 días). Por no hablar de los límites y topes que hacen del sistema algo "rocambolesco y alambicado", según García. De los 2.300.000 beneficiarios previstos por el Gobierno, solamente se han inscrito 22.000 y no lo han hecho ni los que trabajan con las administraciones públicas.

8.- EL IVA TRIMESTRAL, LOS GASTOS DEDUCIBLES

Ser autónomo implica estar muy pendiente del IVA o los gastos deducibles. "La cuesta de enero, la de verdad, es la de los autónomos que se encuentran con el IVA trimestral sin quizás un euro en el bolsillo tras las Navidades", lamenta Toni García. Es uno de los (engorrosos) requisitos por los que tienen que pasar la mayoría de los autónomos.

Otro es el de vivir pegado a las facturas de gastos que se pueden deducir para compensar las autoliquidaciones del IVA. No valen todos. De hecho, es un error común creer lo contrario e incluir gastos que no superan una inspección. O creer que con un ticket sin más es suficiente, cuando en realidad se necesitan que figuren en la factura los datos del trabajador autónomo.

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9.- QUE TE PILLEN EN UNA TRAMPA

Hecha la ley, hecha la trampa. Hay vericuetos legales, zonas grises y posibilidad de ahorrarse unos euros. Lo primero que el autónomo debe saber es que si no factura más de 7.000 euros al año, no es necesario que sea autónomo.

Si el autónomo concentra sus facturas en unos meses al año, puede darse de alta y de baja para ahorrarse cuotas. También puede recurrir a terceros para facturar, a cooperativas, a estar dado de alta en Hacienda pero no en la Seguridad Social (siempre que no cobre mucho dinero) o simplemente arriesgarse y no hacer nada, sólo cobrar. Esto último es extremadamente arriesgado.

Ser autónomo y conocer la legislación da lugar a pequeñas "trampitas", como explica la guía. Pero ser sorprendido puede ser fatal.

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