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El artista disidente Ai Weiwei encuentra la libertad en Alcatraz

03/03/2015 20:17 CET | Actualizado 03/03/2015 23:14 CET
Diana Sheehan

Ai Weiwei, uno de los presos chinos más famosos internacionalmente, está presente en Alcatraz, o al menos eso intenta con su arte. Weiwei no tiene permitido viajar fuera de su país, y ha producido una serie de obras que ahora ocupan las celdas abandonadas, las salas de enfermos mentales y las instalaciones industriales de la isla prisión más famosa de America.

Combinando cometas chinas, delicadas flores de porcelana, 1,2 millones de piezas de lego y grabaciones de audio inquietantes, la exhibición titulada @Large: Ai Weiwei on Alcatraz sirve como monumento interactivo para los prisioneros políticos de todo el mundo. Los visitantes que pasean por la exposición, dividida en siete partes, se mueven desde lo majestuoso a lo mundano: en un hall se encuentran cara a cara con una explosiva y colorida cometa de un dragón chino, mientras en otro pueden escribir postales a los presos activistas mientras les rodean retratos de los mismos.

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Obra del artista Ai Weiwei en Alcatraz/Getty Images

Ai Weiwei saltó a la fama como artista conceptual y arquitecto durante la década de 1990 al 2000. Pero en 2005, Ai convirtió su presencia artística y su renombre en los medios sociales en un megáfono para criticar al gobierno chino. Estos ataques oscilan desde lo artístico hasta lo obsceno, y pronto le convirtieron en una persona non grata en los círculos oficiales de la escena artística china.

Después de un mortal terremoto en 2008 en el sureste de China, Ai reunió un equipo de voluntarios que documentaron los nombres de los niños que fallecieron. Con ello pretendía realizar una reprimenda dirigida los oficiales locales acusados de lucrarse de la mala construcción de escuelas.

Las confrontaciones con el gobierno resurgieron en 2011 cuando Ai fue detenido y puesto en aislamiento 81 días, acusado finalmente de evasión de impuestos. Acusación que para muchos de sus seguidores fue una mera fachada para intimidarle.

Actualmente, ya libre de la detención, Ai todavía sigue bajo una intensa vigilancia y tiene prohibido viajar al extranjero. Esa tensión entre la libertad artística y el confinamiento físico es el tema explícito de @Large, que es presentada también por los comisarios con un único desafío: cómo crear una experiencia física del lugar de inmersión sin que el artista pueda visitarlo.

Trabajando con la Fundación For- Site, el equipo de Ai ha diseñado, modelado y producido las obras de arte utilizando mapas detallados con las medidas de los espacios de la prisión.

"Es interesante para mí, porque de alguna manera nos traslada dentro de la vida de la prisión" declara Ai a la revista Smithsonian. " Los presos en una prisión tienen que seguir instrucciones muy claras, al igual que nosotros como artistas... El objetivo no es crear algo bonito, sino algo preciso".

Esa precisión se ve reflejada un martes de enero por la mañana cuando un grupo de niños pequeños entraron en el hall industrial en el que se hallaba "Trace", una colección de retratos hechos con Lego de los presos activistas de todo el mundo. Les dijeron que se sentasen al lado de su retrato favorito, uno de ellos se dejó caer sobre la cara de una prisionera activista iraní, separando la mandíbula de lego de la misma.

El retrato fue nuevamente montado por una madre ansiosa, pero se esperaba que al artista no le importase, ya que entre sus obras más emblemáticas está una serie de fotografías que representan como se rompe de forma despreocupada un jarrón de 2000 años de antigüedad.

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Una de las obras más famosas de Ai Weiwei/ AP

Junto con el tributo de Lego a los activistas, otra de las obras que más llama la atención en la prisión es una cometa de un dragón chino sonriente que está suspendida en el aire como si estuviese volando. Los discos circulares que forman el cuerpo del dragón están estampados con citas de Edward Snowden, Nelson Mandela y el mismo Ai.

"El dragón antiguamente era el símbolo del emperador, pero nosotros usamos esta imagen para representar la libertad. Pensamos que todo el mundo tiene su poder personal" dice Ai en un video sobre la exhibición. "Queremos que el dragón sea en sí mismo luminoso, alegre, lleno de energía y de esperanza. Pero que también refleje la voluntad de los presos"

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Foto retrato del artista Ai Wewei/ Getty Images

En la sala de psiquiatría, los inodoros y los lavabos son modelos de lujo que contienen flores y arbustos de porcelana en su interior, lo que supone una sutil sugerencia de belleza que brota en un entorno sin vida.

En el bloque A de Alcatraz, Ai pretende dar voz humana al confinamiento físico. En doce celdas individuales se puede oir música o la voz de artistas y activistas presos, como del grupo de punk ruso Pussy Riot hasta Martin Luther King Jr.

Antes de la existencia de esta exposición, los turistas estaban invitados a leer un catalogo de los activistas presos de todo el mundo. Si encontraban alguno que les interesase o con el que estaban de acuerdo, podrían escribir una carta que los comisarios harían llegar a los activistas (o al menos a la prisión donde estos estaban encerrados).

Serpenteando a través de las celdas y resonando por toda la isla, el mensaje de Ai ha encontrado público al que le interesa su obra a 5.920 millas de su estudio en Pekín.

"Una idea equivocada del totalitarismo es que la libertad puede ser encarcelada" dice Ai para la web de For-Site. "Este no es el caso, pues cuando se restringe la libertad, esta alza el vuelo y aterriza en el alféizar de la ventana".

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Obra de Ai Weiwei en Alcatraz/Getty Images

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Turistas visitan la obra de Ai Weiwei en Alcatraz/ Getty Images

Este artículo fue publicado anteriormente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés.

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