POLÍTICA

La informática ayuda a minimizar los efectos de las crecidas del Ebro

09/03/2015 18:09 CET | Actualizado 09/03/2015 18:20 CET

Frenar las crecidas de un río como el Ebro cuando la naturaleza dice "allá va agua" no siempre es posible, pero sí lo es amortiguar los daños desde la prevención y el conocimiento. Eso es lo que aporta el sistema de predicción que emplea el profesor César González Cebollada, doctor en Ingeniería Industrial y profesor del Área de Mecánica de Fluidos en la Universidad de Zaragoza. Aragón, Navarra y La Rioja acaban de experimentar en tierra propia la fuerza del agua desatada, con 45.000 hectáreas anegadas y pérdidas -según las estimaciones preliminares- por valor de 50 millones de euros. Ante semejante catástrofe, cualquier ayuda es poca.

González ha editado un breve vídeo que muestra la previsión lograda con los programas Guard2D e IBER, uno desarrollado en la universidad zaragozana y el otro, en la Politécnica de Cataluña. Se aprecia cómo se desborda el agua por la orillas, una mancha azul que se sale de la línea estable del río. Ese es su mayor mérito: hasta ahora, sólo se medía el movimiento del cauce estable, dentro del corsé del propio río, pero con el nuevo sistema se pueden hacer proyecciones cuando el agua se desmanda.

"La clave está en el tipo del movimiento del agua -explica el profesor, vía email-. Cuando el agua circula por un cauce definido, se considera que su movimiento es unidimensional, el agua simplemente sigue la dirección del propio cauce y existen programas unidimensionales que predicen muy bien el movimiento del agua". Sin embargo, abunda, "en una inundación, una parte del agua abandona el cauce principal y se esparce por la llanura de inundación; es lo que se denomina un movimiento bidimensional: una componente del movimiento es paralela al cauce pero otra componente es perpendicular a él. Los modelos de simulación bidimensionales son capaces de analizar este movimiento, por tanto, pueden predecir con cierto detalle el movimiento real del agua en casos de inundaciones".

INFORMACIÓN PARA EVITAR DAÑOS MAYORES

Esta novedosa manera de pintar el agua y su comportamiento tiene una aplicación muy práctica: la de conocer cómo se van a poner a prueba las infraestructuras y qué se puede hacer para estar mejor preparados ante el desastre. "Estos programas deben usarse con anterioridad a las riadas, por ejemplo para elaborar mapas de inundación y planes de emergencia, analizar los efectos hidrodinámicos de las actuaciones humanas como diques, infraestructuras, encauzamientos, dragados..., evaluar los daños potenciales o clasificar las presas en función de su peligrosidad", indica González.

Según este experto, se puede "aumentar el conocimiento" de lo que está por venir en un episodio de inundación, que puede llevar a las administraciones a tomar medidas que disminuyan los daños. Así, se pueden blindar mejor los cascos urbanos de las ciudades ribereñas u ordenar el territorio pensando en el río y sus comportamientos. Los daños materiales y personales, insiste, se pueden minimizar a golpe de ordenador, no sólo en el caso de una riada, sino de la rotura de una presa o un deshielo importante.

Precisa, no obstante, que se trata de estudios "laboriosos", tanto por la información que necesitan como por el "tiempo computacional": una simulación detallada, precisa, puede llevar 12 horas de cálculo en un ordenador ordinario.

Estos programas de predicción son relativamente nuevos, con variantes en otros lugares del mundo como el MIKE FLOOD y el SOBEK, uno danés y el otro, holandés. Ya se están empezando a usar en las administraciones, pero de forma lenta, no con la regularidad que sería conveniente, visto el daño de días pasados.

Las asociaciones ecologistas recomiendan que se deje "libertad" a los ríos, sin más presas o dragados, pero conocerlos más, sostienen, es la vía de evitar que causen daños muy elevados. "Siempre hubo inundaciones y siempre las habrá. No debería ser un problema y aunque lo sea no tiene solución. El río siempre va a estar ahí (o eso esperamos) y siempre va a tener crecidas. El riesgo sólo se rebajará reduciendo la exposición y la vulnerabilidad", afirma Ecologistas en Acción. El trabajo de la Universidad de Zaragoza demuestra que preservación y precaución son ahora compatibles.

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