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La historia de superación y talento de Álvaro, un fuera de serie

02/04/2015 09:38 CEST | Actualizado 03/04/2015 12:35 CEST

Es 2 de abril, Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo. Se calcula que el 80% de los adultos autistas están desempleados. Según la ONU, los empleadores están dejando escapar algunas capacidades que se presentan más habitualmente en las personas que padecen trastornos del espectro autista, como la mayor atención al detalle.

Un ejemplo de lo que nos estamos perdiendo es Álvaro. Desde muy pequeño, tiene un gran interés por la topografía. Dibuja planos minuciosos con trazo firme y sin reglas, representando de memoria calles, líneas de autobuses, carreteras y autovías, entre otras cosas.

Álvaro es un chico de casi 18 años que padece autismo y tiene que soportar la frustración de ser un fuera de serie en su campo. Algunos le siguen tratando como a un discapacitado.

Este chico de Jerez tiene gran afán por las carreteras. Se sabe de memoria las vías de su ciudad y alrededores. Es capaz de pasarlas de su cabeza al papel con una facilidad admirable. Juana, su madre, ha contado su historia a El Huffington Post: "Tiene la casa llena de maquetas, dibujos y construcciones. Le encanta construir y crear, desde pequeñito", relata.

SE ORGANIZA SOLO: PLANEA SUS DÍAS Y SUS TIEMPOS

Juana recuerda cuando le dijeron que su hijo era autista. "Me advirtieron de que tendría que estructurar mucho la vida en casa, aunque yo no he sido nunca muy metódica". Actualmente es Álvaro quien se organiza solo: planea sus días, calcula sus tiempos y es responsable con sus tareas.

Es también un chico curioso. "El otro día estaba en el ordenador, y me explicó que estaba haciendo un curso sobre las horas del mundo. Quería saber qué hora era en cada lugar que conocía", cuenta orgullosa su madre.

Utiliza mucho el ordenador y le encanta. Lo maneja de muerte. ¡Y se organiza sus propios viajes!. "Un día me dice: mamá, no me eches mucho de menos que mañana me voy a Londres... Él se busca algún local de Londres por internet y hacemos como que está allí, hasta el punto de que casi se lo cree de verdad", añade.

El adolescente tiene una memoria y un trazo sobre el papel que impacta. Es capaz de hacer planos y mapas señalizando hasta el más mínimo detalle del lugar que está representando. Sabe incluso de qué son las plantaciones que se sitúan a los lados de las carreteras, los solares abandonados o las vías en mal estado. Señala los límites de velocidad de cada autovía e indica cuál es el camino más rápido. "Ahora, mientras hablo contigo, se ha puesto la música y está haciendo una maqueta de un paso de Semana Santa".

"LE ENCANTA HABLAR CON LA GENTE Y ENTABLA CONVERSACIÓN RÁPIDO"

En la playa de Rota, los habituales ya conocen a Álvaro de ir cada verano. "¡Hombre, ya está aquí el constructor!", le dicen algunos de los paseantes, parándose a apreciar la obra que está haciendo con la arena. En su carretera no faltan ni los puestos de melones y sandías.

Alvaro Romero

"Es un chico maravilloso, bueno y educado. A Álvaro le encanta hablar con la gente y entabla conversación rápido. Le pregunta a las personas dónde está su casa y es capaz de decirles qué vías pasan cerca y cómo es la calle en la que viven", cuenta.

Juana señala que le encantaría que acabase trabajando con algún buen topógrafo. La familia está encantada con lo que hace y vería con buenos ojos que le diesen una oportunidad y a la vez que aprovechasen su potencial, "pero sabemos que no es fácil dedicarse plenamente a él". Álvaro estudia en un colegio concertado donde está a cargo de una persona, pero en ocasiones no es suficiente. "Ya sabemos como está la educación, es una lucha que llevamos a la espalda desde que era pequeño", explica.

TIENE CLARO QUE NO QUIERE TRABAJAR EN ALGO QUE NO LE GUSTE

Es un chico muy cuadriculado, todo un coco. "Otro día decidió contar todos los azulejos de la cocina y me la llenó de post-its numerándolos. Es muy bueno en el colegio, y trabaja muy bien. Eso sí, si no le mencionas la palabra trabajo", advierte Juana. Pues Álvaro tiene muy claro que no quiere pasarse diez horas al día trabajando en algo que no le guste, piensa que es de locos; o al menos eso es lo que le transmite a su madre cuando ve algún cartel de "se buscan dependientes" pasando delante del supermercado. Él tiene muchos proyectos y muchas cosas a las que dedicarse: sus maquetas, sus dibujos, sus construcciones o sus cómics, en los que representa alguna escena divertida con amigos o familia.

Por otro lado, Álvaro confía mucho en sí mismo. "Tiene la autoestima por las nubes, dice que es el mejor autista del mundo, que no quiere ser normal".

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