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Cinco islas, pequeñas pero matonas, donde librarse de los turistas (FOTOS)

17/04/2015 07:51 CEST | Actualizado 17/04/2015 07:51 CEST

Incluso en temporada alta, todavía existen islitas con gran encanto que consiguen salirse del mapa de los turistas. Si quieres disfrutar de una escapada isleña en toda regla pero sin tener que levantarte a las 6 de la mañana para hacerte con un hueco en primera línea de mar, tu próximo destino es una de las cinco islas —pequeñas, pero matonas— que nos recomiendan desde la web de viajes Travelzoo.

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Gili Meno, Indonesia
    FLICKR
    Si quieres sentir como Robinson Crusoe, o casi, esta isla es tu próxima meta. Aquí no hay vehículos a motor, ruidos molestos o masificación, sino bicicletas, algún que otro carro tirado por caballos, playas increíbles con palmeras, pocos hoteles, unos cuantos chiringuitos que amenizan el atardecer con reggae, marisco recién pescado y un centro de recuperación de tortugas. Todo concentrado en un perímetro que no tardarás más de una hora en recorrer. Sin duda, una experiencia única que, una vez que la vivas, desearás grabar en tu mente para siempre jamás.
    Vía Sarah Tzinieris (Flickr)
  • Vis, Croacia
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    Esta isla es una de las sorpresas más gratas que ofrece el Adriático. Aquí no hay hoteles cinco estrellas, casinos, centros comerciales ni discotecas. Vis apuesta por la cultura, tan rica que los lugareños poseen incluso dialecto y diccionario propios. Una riqueza cultural que se completa con una belleza paisajística sin igual y varias playas escondidas y poco frecuentadas como Stiniva o Zaglav, el Hawai de Vis. Tras un primer baño, nada mejor que recorrer la ruta de los vinos o saborear una deliciosa langosta en una de esas tabernas donde el tiempo parece haberse detenido. Apetecible, ¿verdad?

    Vía Sebastià Giralt (FLICKR)
  • Bornholm, Dinamarca
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    Frecuentada principalmente por turistas daneses y alemanes, aunque con gran moderación, esta isla del Báltico situada a solo 160 km de Copenhague, es un pequeño paraíso terrenal. Acantilados que contrastan con extensas playas de arena, coloridas casitas de pescadores, sorprendentes iglesias encaladas de planta redonda, decenas de ahumaderos donde probar una gran variedad de pescados del Báltico... y, por si fuera poco, más de 200 km bici para recorrer la isla sobre dos ruedas. En fin, quizás no sean muchos los que conozcan Bornholm, pero aquellos que la han visitado conservan al parecer un recuerdo imborrable.
    Vía Rick Segal (Flickr)
  • Alónnisos, Grecia
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    Situada en las Islas Espóradas del Norte, en el Mar Egeo, Alónnisos es una isla donde sentirse como en casa, pues todo en ella respira autenticidad. Su atmósfera ecológica atrapa y sus playas como Milia, Kokkinokastro o Steni Vala son capaces de seducir a los bañistas más exigentes. En la isla no hay muchas carreteras y eso anima a perderse a pie con excursiones amenizadas, si eres afortunado, por el avistamiento de bancos de delfines o focas monje que encuentran aquí su hábitat natural. Otro paraíso mediterráneo al que vale la pena hacer una visita antes de que su belleza sea un secreto a voces.
    Vía Dave A (Flickr)
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Isola dei Conigli, Sicilia
    FLICKR
    Al sur de Lampedusa, a medio camino entre Sicilia, Malta y Túnez, y en el centro de una amplia bahía de aguas increíblemente cristalinas, nos encontramos con este islote encantador que en más de una ocasión se ha colado en los rankings de "mejores playas del mundo". Un paraje prácticamente virgen gracias en parte a las tortugas boba. Y es que estos animalitos acuden a desovar a la isla una vez al año, algo que ha hecho que la zona se considere área protegida. Para llegar aquí, lo mejor es volar desde Catania o Palermo hasta Lampedusa, desde donde es posible llegar a la Isola dei Conigli a pie o nado.
    Vía Lucio Sassi (Flickr)

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