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La Juventus asfixia al Madrid en Turín y toma ventaja

05/05/2015 17:16 CEST | Actualizado 05/05/2015 23:07 CEST
AFP

El Real Madrid se ahogó en la presión de la Juventus y cedió en Turín un resultado que le obliga a remontar en el Bernabéu (2-1). Y pudo ser peor.

Desde el principio se vio que el experimento de Ancelotti con Ramos no iba a funcionar igual de bien que contra el Atlético. La intensidad de Vidal en la presión fue suficiente para sacar a relucir las carencias de un gran central que falla cuando necesita la velocidad mental del mediocentro. La 'Juve' era un ciclón que llegaba por ambas bandas y terminaba todas las jugadas.

Morata y Tévez eran dos puñales. El primer aviso lo atajó Casillas, pero el segundo solo pudo detenerlo a medias. Un buen disparo del argentino fue rechazado por el guardameta, pero el ex del Madrid, muy atento, empujaba a placer el rechace. No lo celebró.

El vendaval seguía y el campeón se descomponía por momentos. Imprecisiones, dudas y ni un balón dividido. Sin embargo, cuando peor lo pasaban los de Ancelotti, el equipo consiguió hacer su primera posesión larga y trenzó una gran jugada de ataque que le daba un inesperado e inmerecido empate hasta ese momento. Carvajal se la puso en profundidad a James, que prolongó por arriba para que Cristiano la empujase a placer. Y entonces llegó el mejor Madrid, que solo mostró su cara más decente en el último tramo de la primera mitad. Incluso estuvo a punto de sacar petróleo y ponerse por delante si James no se hubiese encontrado con el larguero al filo del descanso.

A la vuelta de vestuarios todo cambió y no por méritos de los italianos precisamente, que mordían sin hacer daño. El Madrid parecía controlar la situación y comenzaba a tocar en campo contrario hasta que Marcelo estrelló un misil en el cuerpo de su compañero Kroos. El alemán, sin querer, habilitó una contra de libro que acabó en penalti. Gol de Tévez y a sufrir.

LLORENTE PERDONÓ AL MADRID

Desde el minuto 53 el Madrid intentó acercarse a la portería de Buffon, pero cada pérdida de balón originaba una tempestad. Tanto que acabó pidiendo la hora. Llorente, que entró por Morata, tuvo dos ocasiones clarísimas para poner la eliminatoria con clara ventaja, pero se encontró con Casillas. El capitán tapó bien al delantero riojano en la primera hasta dejarlo sin ángulo y, ya en el descuento, se encontró en las manos un remate de cabeza a bocajarro de penosa ejecución.

Espera el Bernabéu la semana que viene con el ambiente de las grandes citas, el de las remontadas. El Madrid necesita ganar por 1-0 o por diferencia de dos en el resto de los casos (salvo el 2-1, que llevaría la eliminatoria a la prórroga).