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Benicio del Toro, Tim Robbins y mucho humor negro para contar la vida del cooperante

15/05/2015 20:12 CEST | Actualizado 18/05/2015 15:49 CEST

"Hasta el día más sencillo de un cooperante internacional es una jornada más bien complicada, llena de delirio y tensión permanente, pero también de bastante humor", dice Fernando León de Aranoa tras presentar su nueva película en el Festival de Cannes. El director, que conoce de primera mano la labor de estos profesionales en zonas de conflicto, cuenta su caótica rutina en Un día perfecto, "drama encerrado en una comedia" rodado en inglés con Benicio del Toro y Tim Robbins encabezando el reparto.

Que nadie espere pausadas reflexiones en la que es la primera cinta de ficción de Aranoa en cinco años y la representante del cine español en el certamen francés. Los protagonistas de esta historia son gente de acción en plena zona de conflicto bélico. Comienzan el día tratando de sacar un cadáver de un pozo, colocado de manera expresa para privar de agua a cientos de personas. Pero la tarea se torna más complicada de lo previsto y las carreteras del lugar, repletas de minas y absurda burocracia, se convierten en una ratonera en campo abierto para este ecléctico grupo de cooperantes. Una situación que solo se puede salvar con algo de ironía, como la que anuncia el título de la que es la propuesta más ambiciosa de la carrera de León de Aranoa y una producción de Mediapro y Reposado.

Además de sus conocidas ficciones (Los lunes al sol, Familia, Princesas), su filmografía contiene documentales que le han llevado a Bosnia en 1995 y en varias ocasiones a África. En esas experiencias se ha acercado a una realidad de los cooperantes internacionales muy distinta a la imagen esteriotipada que solemos tener de ellos. "La primera víctima en todo enfrentamiento armado es la razón", cuenta Aranoa en La Croisette. Una de las primeras cosas que aprendió observando las circunstancias de estos profesionales es que el pensar no ayuda: "El que analiza demasiado se vuelve a casa en menos de un mes".

Al margen de sus experiencias personales, el hilo conductor de este relato se inspira en la novela Dejarse Llover, escrita por la expresidenta de Médicos Sin Fronteras, Paula Farias. Ella aporta en su texto "un sentido del humor algo absurdo, que resulta muy apropiado a esta historia", apunta el director. Solo así se puede superar la cotidianidad de las "lógicas perversas necesarias para garantizar la supervivencia" en pleno conflicto bélico. Esa "guerra callada", la que atestigua no solo la ciudadanía local es la que cuenta este día perfecto.

Primero llegó Benicio del Toro tras leer el guion y luego se sumó Tim Robbins. El director asegura que haber rodado con un reparto internacional, que completan la chica Bond franco-ucraniana Olga Kurylenko y la francesa Melanie Thierry, no responde a reglas de mercado. Es la realidad de estos equipos de trabajo, "Torres de Babel en el que se habla el inglés con todos los acentos". Con esta cinta, que es poco contenida, muy intuitiva y que ha necesitado de un rodaje muy físico, se desquita de la sobriedad de su último proyecto, Amador, una película "más desnuda y sin apenas diálogos".

Tras pasar por la sección Quincena de Realizadores de Cannes, Un día perfecto se estrenará en salas españolas el próximo 28 de agosto. León de Aranoa ya tiene otros dos proyectos en mente. Lleva ocho meses grabando a Pablo igelsias y su formación, documentando el camino a las elecciones del nuevo partido político. Lo hace no tanto por conexión ideológica como por considerar que la historia de un partido que se da forma a medida que se acercan las elecciones merecía ser contada desde dentro, explica.

Su otro proyecto, recién anunciado, es igual de ambicioso que Un día perfecto. Se trata del reencuentro en pantalla de Penélope Cruz y Javier Bardem, en un biopic del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, un sueño que lleva acariciando junto a Bardem desde hace años, admite el cineasta.

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