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El Real Madrid acribilla a triples al Fenerbahce y jugará la final contra Olympiacos

15/05/2015 23:29 CEST | Actualizado 15/05/2015 23:35 CEST
EFE

El Real Madrid luchará por la corona europea por tercer año consecutivo. Los de Pablo Laso ganaron con autoridad al Fenerbahce en su partido de semifinales de la Final Four de Madrid (96-87) y se jugarán el título este domingo ante Olympiacos. El acierto madridista desde la línea de tres, con una actuación estelar de Rivers (17), decidió el cruce por la vía rápida.

El escolta americano, con cinco de seis en triples, y el mexicano Gustavo Ayon (18) fueron las grandes figuras de un equipo muy inspirado. El Madrid anotó la friolera de 14 triples y terminó con seis jugadores por encima de los diez puntos. Por parte turca decepcionó Bogdanovic, al que sus compañeros no supieron encontrar, y solo brillaron Vesely (20) y Goudelock, máximo anotador del partido (26),

El partido empezó con respeto entre Laso y Obradovic. Se veía a ambos equipos agarrotados y tomando todo tipo precauciones, a la espera del error del rival. El Madrid tardó más de dos minutos en anotar su primera canasta, que llegó gracias a una penetración de Sergio Llul. El planteamiento inicial del técnico serbio era hacer daño por dentro, con Zoric muy activo y Vesely anotando. El intercambio de canastas en los primeros diez minutos dejó un 20-21 para los turcos que hacía presagiar un partido muy duro de pelar para los locales. Nada más lejos de la realidad.

El segundo cuarto fue una explosión del Madrid, una exhibición de tiro que reventó el partido. Un colosal Ayon anotaba de dos mientras el resto de sus compañeros se comportaban como francotiradores desde el perímetro. Obradovic y sus jugadores se desquiciaban al ver cómo al Madrid le entraban todos los tiros difíciles después de posesiones largas. Rivers, con cuatro seguidos, Nocioni y Rudy llevaban al éxtasis a un pabellón entregado. Un parcial de 35-14 hacía que los blancos se llevasen veinte puntos de ventaja al descanso (55-35), firmando una primera parte prácticamente perfecta, con cero pérdidas de balón y 18 asistencias.

A partir de ahí el partido transcurrió sin historia. El Madrid se dedicó a administrar su renta (tanto que perdió el tanteo en los dos siguientes cuartos, 21-24 y 20-28) y fue calmando cada intentona turca por acercarse en el marcador. Sergio Llul, con cinco puntos seguidos en el último tramo, arrebató cualquier tipo de esperanza a los de Obradovic, que solo lograron bajar de la barrera psicológica de los diez puntos en la jugada final.

En la final del domingo espera el Olympiacos del genio Spanoulis, que demostró una vez más ante el CSKA que su corazón de campeón sigue ganando partidos. Increíble su semifinal, remontando nueve puntos de desventaja a falta de cinco minutos.

Dos décadas después, el Madrid tendrá la ocasión de proclamarse campeón de Europa ante el mismo rival que en aquella final de 1995, pero no será tarea fácil. Los griegos ya trituraron al Madrid hace dos años y han demostrado en repetidas ocasiones que se crecen en las grandes citas.

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