POLÍTICA

Ángel Gabilondo: "Hay que dignificar la política en Madrid"

20/05/2015 21:03 CEST | Actualizado 20/05/2015 21:03 CEST
FLICKR / PSM

La base de operaciones de Ángel Gabilondo se sitúa estos días en la cuarta planta del Palacio de la Prensa de Madrid. Desde la Plaza de Callao se divisa el corazón de la ciudad, en el que se mezclan edificios que parece sacados de un cómic retro con tejados marrones y torres herrerianas.

En la sede del PSM no quedan rastros del ‘tomasismo’. Dos pósteres dominan la entrada: uno de Gabilondo y otro de Pedro Sánchez. En el primero se lee junto al rostro del candidato a la Comunidad de Madrid la expresión ‘Soluciones justas’. El lema lo ha creado él, confiesa. “La libertad sin justicia no es libertad”, reflexiona a modo de aforismo. Sale a gobernar la autonomía, a recuperar la “dignidad” de la política.

No es un político al uso. No tiene carné del PSOE, cita constantemente a Kant y Hegel, su palabra favorita es “gracias”. Enfila los últimos días de campaña con la emoción de que haya gente que piense que puede hacer algo por ellos, según admite, y consciente de que en estos momentos en los que empiezan a temblar las piernas es cuando los candidatos demuestran quiénes son realmente. Eso sí, no le gusta hablar mal de sus rivales y se define sencillamente con un hombre comprometido con las políticas públicas. Con la vista puesta en la Puerta del Sol.

¿Qué hace un catedrático de Metafísica luchando por la Comunidad de Madrid?

Tenemos una idea a veces abstracta de la Metafísica, como si fuera una toma de distancia respecto de la realidad. Pero también es un modo de vincular las ideas a la construcción de una sociedad más justa. Lo veo muy coherente, pero quizá por la imagen de la Metafísica puede sorprender. En general, me he dedicado en mi vida, como tantos ciudadanos, al compromiso social, político y público. Lo que he hecho ahora es simplemente proseguir esa tarea. Me parece consecuente.

¿Cómo lleva la campaña? ¿Qué le ha sorprendido para bien y para mal del juego político?

Lo fundamental es siempre la ciudadanía. La clave es no distraerse, no dejarse guiar por las seducciones del ruido de los medios y tener muy claro para qué está uno aquí. Si uno se fija en eso, lo que me sorprende es la ratificación de algo que uno ya sabe, pero que cuando lo ves cada día es más duro: la desigualdad en Madrid. Hay 600.000 personas sin empleo y un riesgo de pobreza infantil alto. Te produce emoción y responsabilidad sentir que hay personas que esperan que puedes hacer algo por ellas.

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"VOY A BUSCAR UNA MAYORÍA DE CAMBIO"

El PP lleva dos décadas gobernando en la Comunidad de Madrid. ¿Qué radiografía hace sobre su gestión?

Primero, respetar que ha estado legítimamente porque ha merecido la confianza de los madrileños. Algo habrán hecho bien, pero yo no comparto su modelo de recuperación, su idea del tipo de soluciones y la gestión que se hace. Parece que hay muy buena concepción sobre la gestión, como si fueran eficientes, pero yo he visto que de 2011 a 2014 la deuda ha pasado de 15.000 a 25.000 millones de euros habiendo recortes, pérdida de profesores y de profesional de la salud. La eficiencia parece un poquito discutible, sobre todo, si las soluciones no son justas.

Nos sorprende a los que creemos en las políticas públicas y no somos neoliberales el hecho de que la Sanidad, la Educación y las políticas sociales no se consideren una absoluta prioridad. Para mi gusto, no ha habido una política de empleo en la comunidad. Se ha articulado lo que tiene que ver con la desindustrialización. No culpo a nadie, estoy describiendo lo que me encuentro. En esta situación es necesario cambiar de gobierno y de políticas. Luego también está la sensación del espectáculo un poco bochornoso de las operaciones y de las tramas. Yo creo que hay dignificar la política en Madrid con toda claridad y, para esto, hay que atacar las causas.

La encuesta preelectoral del CIS señala al PP otra vez como la formación que conseguiría más votos, a pesar de las duras medidas de austeridad y de casos como Gürtel y Púnica. ¿Cómo lo interpreta?

Lo respeto. A diferencia de algunos que dicen que las encuestas no dicen nada, a mí sí me dicen mucho. Las hacen profesionales que merecen mi consideración. Si se fija uno detalladamente, empieza a ver otras cosas como que hay un descenso claro del PP, un ascenso muy emergente del PSOE y que hay formaciones nuevas que descolocan un poco la lectura convencional.

¿Cree que le puede dar la vuelta a las encuestas?

Vamos a ver qué pasa. Desde luego no soy ningún insensato y sé lo consistente que es el PP en Madrid después de veinte años gobernando. Creo que es el momento de cambiar por una opción de progreso y busco una mayoría, no quiero una colección de minorías. Hace falta una mayoría solvente para cambiar el Gobierno de Madrid.

¿Ve posible conseguir el apoyo de Podemos y de IU para ser investido presidente?

Primero hay que ver si eso es interesante para todos nosotros y los ciudadanos. Tendremos que ver sobre qué contenidos, qué proyectos, propuestas. Si es en defensa de las políticas públicas, de las instituciones justas y el deber cívico, estoy dispuesto a analizar todas las posibilidades para un proyecto de progreso. Pero si hubiera pensado que soy igual que otra formación, lo que hubiera hecho es una coalición electoral. La propuesta que hacemos es singular, desde un partido histórico en defensa de los derechos y libertades, que también ha cometido errores, ha hecho autocrítica y ha pagado democráticamente en las urnas estos errores. Voy a buscar una mayoría para producir ese cambio y quiero merecer la confianza para liderar ese proceso.

"PODEMOS, UN ESTÍMULO PARA QUE EL PSOE ESPABILE"

Una de las claves de estas elecciones serán los indecisos. ¿Qué le diría a uno de ellos?

Lo primero que le diría es que vote. No votar es una decisión y también es que decidan otros por ti. Lo que creo es que hay que votar en este momento tan importante. Pediría que votaran cambio, transformación en Madrid. Explícitamente le diría que espero merecer la confianza para gobernar ese cambio de progreso y que puede ser interesante mi convicción respecto a los acuerdos y los consensos y mi experiencia de gestión de no gobernar partidistamente.

Habíamos visto un papel institucional de Cristina Cifuentes como delegada del Gobierno. Ya estamos en plena batalla electoral y han mantenido varios ‘cara a cara’. ¿Sigue teniendo la misma opinión sobre ella?

Cuando no hay confrontación, todos somos serenos. Lo interesante es demostrar serenidad y mesura en el momento de la confrontación. Cuando llegan estos momentos en los que parece que le tiemblan a uno las piernas y de tomar posición es donde se ve la entereza de cada uno, ahí empezamos todos a mostrarnos cómo somos. Los ciudadanos son listos y ven quién puede tener un alcance presidenciable, sentido de la ponderación, que merezca respeto para gobernar diferencias. No suelo descalificar a las personas y llamo a los ciudadanos a que se fijen y elijan.

Son las primeras elecciones autonómicas en Madrid a las que concurre Podemos. ¿Le ha hecho daño electoralmente al PSOE?

Nadie sabe ya casi nada. Le dije alguna vez a Podemos que era el partido Veremos, luego he añadido que también estamos todos probablemente en el partido Veremos. Vamos a ver qué ocurre. También ha sido un estímulo, un acicate para que el PSOE se abra y espabile un poco, como todos los partidos. Ha sido un aldabonazo. No solo él, sino la implicación de toda la sociedad en la vida política distinguiendo entre la política como una vértebra de cada ciudadano y la política profesional desde el partidismo. Ha cambiado el panorama. No es el fin del bipartidismo, sino del partidismo y de creerse que un partido es dueño y señor. Tiene que acabar la idea del partido como depositario de la verdad y hay que entrar en una cultura de consenso y diálogo. Ya sé que soy el más cansado y lento para algunos, pero solo se va a poder gobernar así.

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Los ciudadanos están pidiendo gobernabilidad. No podemos dejar de cambiar unos presupuestos porque estamos cerrados por reflexión. Lo de Andalucía está siendo llamativo, inquietante, porque ha habido unos meses de campaña y de debate, pero los ciudadanos están pidiendo por favor que se resuelva. Vamos hacia una cultura de acuerdo, pacto y de saber renunciar a algunas cosas para encontrar otras. Si no, el panorama va a ser muy durillo. Vamos a tener que hacer otra Transición, hacia una cultura política diferente, que coincide mucho con la de los acuerdos de la Constitución.

La otra gran incógnita es Ciudadanos. ¿Lo ve más cerca de ustedes o del PP?

Resulta llamativo también. Junto a propuestas que pueden ser muy interesante y sugerentes, veo a veces modelos profesionalizantes como si estuvieran alejados de posiciones en relación con una ideología de compromiso de la transformación social. Ciudadanos y Podemos parecen a veces proyectos que están mirando a La Moncloa, más nacionales que autonómicos. Respeto las estrategias. A veces uno pregunta quién se presenta por este partido u otro y te dan casi los nombres de los líderes nacionales. Son formaciones emergentes, que han tenido menos tiempo para cometer errores y vamos a ver en qué quedan. Espero que sean formaciones sensatas, con voluntad de mejorar la sociedad.

"HACER DE LA EDUCACIÓN EL CENTRO DE LA TRANSFORMACIÓN"

Si llegara a la Puerta del Sol, ¿cuál sería la primera medida que tomaría?

Convocar a todas la fuerzas en la dirección de abordar inmediatamente la situación de las personas que están en indefensión casi límite. Hay que aplicar una renta básica de inserción y activar un servicio de información y mediación hipotecaria. Hay que mandar una señal clara a la sociedad con medidas urgentes que tengamos en la mano.

¿Y a quién haría la primera llamada?

Al resto de los partidos políticos.

¿Cuáles serían sus grandes apuestas educativas?

Hay que hacer de la Educación el gran centro de la transformación económica y social de Madrid. Empieza por puntos muy concretos como la educación infantil, donde hacen falta más plazas y garantizar que sea verdaderamente pública y no más cara que la privada. En FP, habría a lo mejor que suprimir la tasas y crear más plazas. Además, hay que lograr más personal porque casi 17.000 profesores han sido suprimidos. Se lesiona la igualdad si siguen manteniendo los precios de las tasas universitarias y hay que volver a los de 2010 progresivamente. En definitiva, una serie de acciones que recuperen estos recortes duros.

Uno de los aspectos más polémicos del Gobierno regional en los últimos años ha sido la gestión sanitaria. ¿Cuál es su modelo?

Uno que ponga la prioridad absoluta en la atención a los ciudadanos. Primero, una atención primaria próxima, que no sea inevitable ir al hospital y a urgencias, que no haya que esperar horas para un diagnóstico y que sea atendido inmediatamente en las primeras 48 horas horas. Desde luego, que las listas de espera sean selectivas, por especialidades, algo más organizado. Una Sanidad pública de calidad, eficiente y sostenible. Quiero frenar esa privatización y hay que analizar los contratos.

Los ciudadanos han asistido con indignación a casos que han afectado a cargos de la administración como Gürtel y Púnica. ¿Cómo se puede frenar y combatir la corrupción?

Además de que es importante eliminar a toda aquella persona que ha sido deshonesta, hay que atajar las causas. Esto ha tenido que ver mucho en principio con el ladrillo y la burbuja inmobiliaria, pero ahora anidan en otro lugar, que es en la concesión de los servicios públicos. Hay que dar transparencia y participación en esas decisiones. Se están trabajando y buscando medidas para hacer un servicio de recuperación de activos, los ciudadanos están pidiendo que se devuelva el dinero. También hay otras medidas, a mí me parece que hay que quitar el aforamiento de los miembros de la Asamblea y que hay que limitar los mandatos.

¿Qué modelo establecería para Telemadrid? ¿Ha llegado a pensar en cerrarla?

No, no soy partidario de cerrarla porque es un servicio público. Tiene que ser plural, profesional, abierta, no partidista. Tiene profesionales muy buenos y no pueden depender del poder político. El director tiene que ser nombrado en la Asamblea con una mayoría cualificada. Querría un modelo similar al de RTVE en la época de Zapatero, que se hizo muy bien, y hay que hacer un plan de solvencia económica.

Si no llegara a ser presidente, ¿se quedaría en la Asamblea durante la legislatura?

Sí, pero mi obligación es tratar de ser presidente. No he venido aquí para estar dos meses viendo a ver qué pasa, he venido a trabajar intensamente por Madrid y transformarlo. Me quedaré, me quedaré.

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"NO HE VENIDO POR EL PODER PARTIDISTA"

Llega como candidato del PSOE en un momento complicado en Madrid tras la destitución de Tomás Gómez. ¿Cree que vuelve a tener el partido pulso? ¿Cómo ve a la militancia?

He entrado poco en la vida interna del partido. Como decía alguien a quien quiero mucho, eso sería la boca del lobo. No he venido aquí a tener poder partidista e influencia. Por eso, tampoco tengo carné ni lo voy a tener. Soy independiente y no voy a venir a decirles cómo deben ser. No he venido a hacer carrera política en el partido, pero tengo que decir que me he encontrado en todos los sitios a gente con ilusión, emoción y convicción de que es el momento de intentar con toda contundencia una transformación en Madrid. Lo único que puedo es sentir la fuerza de los lugares a los que voy.

El PSOE siempre pone como ejemplo la gestión del ayuntamiento socialista de Fuenlabrada. ¿Qué exportaría al resto de municipios?

Muchas cosas. Tiene unas cuentas eficientes, solventes y sin deudas. A veces se olvida de que los socialistas pueden gestionar muy bien económicamente. También señalo que sus políticas sociales me parecen fantásticas, como el servicio de intermediación hipotecaria. Y han puesto como absoluta prioridad la atención a los ciudadanos, las escuelas infantiles, los comedores, becas.

Cuando se apagan los focos después de un mitin, ¿cómo es el Madrid que sueña Gabilondo?

El eslogan ‘Soluciones justas’ lo he hecho yo. Ya sé que hay empresas buenísimas que habrían hecho uno mejor. Está en el corazón de mis convicciones, creo en la libertad con justicia. La libertad sin justicia no es libertad. Quiero que la gente pueda ir a trabajar con dignidad, que las remuneraciones sean justas porque en Madrid hay mucho subempleo e infraempleo sin derechos. Todo esto incluye una estructura con colegios públicos de calidad y que se cuide la salud pública y social. Y, desde luego, que vivamos cumpliendo nuestro deber cívico y obligaciones con la mayor alegría posible. No tengo sueños extravagantes.

Defina a…

Cristina Cifuentes (PP): Continuista y conservadora.

Luis García Montero (IU): Poeta de la política pública.

José Manuel López (Podemos): Pasión y compromiso de un cambio.

Ignacio Aguado (Ciudadanos): Solvencia profesional.

Ramón Marcos (UPyD): La pasión de lo posible.

Ángel Gabilondo (PSOE): Compromiso por las políticas públicas.


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