ECONOMÍA

Los Donuts se harán sin agujero en España

29/05/2015 11:16 CEST | Actualizado 29/05/2015 11:20 CEST
Keith Beaty via Getty Images
TORONTO, ON - MARCH 1: Hot Glazed Donuts (Keith Beaty/Toronto Star via Getty Images)

Panrico horneará ya este año sus primeros Donuts sin agujero. Según la previsión que maneja la compañía dirigida por Carlos Gila, este ejercicio será el primero, tras la profunda crisis sufrida por la alimentaria durante los últimos años, en el que se dejarán atrás las pérdidas. Ese presupuesto estima que en 2015 se entrará en beneficios, “que si todo sigue igual y no hay nada dramático que nos afecte, se situarán entre uno y cinco millones de euros”.

De acuerdo con fuentes de la sociedad, tras el saneamiento, ahorro de costes y reducción de plantilla, el negocio ha comenzado a dar tímidamente muestras de su rentabilidad. Muestras derivadas básicamente de un aumento de la productividad de la plantilla y un alza de ventas en volumen, fruto de la fuerte rebaja de precios que ha aplicado a sus productos.

Como consecuencia, las cuentas de 2014 reflejan que Panrico cerró el ejercicio con unas ventas de 258 millones de euros, que a pesar de ser un 13% inferiores a las de 2013, proporcionan a la empresa unas pérdidas de explotación de 2,9 millones de euros, lejos de los 65 millones de pérdidas que se anotó en ese mismo epígrafe en 2013. Todo ello hace que el resultado neto del ejercicio ya se sitúe en 5,3 millones de euros de números rojos, frente a los 75 millones de euros de pérdidas que soportó un ejercicio antes y que fueron determinantes para que la empresa pusiera en marcha el proceso de saneamiento que le impulsó a lanzar su expediente de regulación de empleo (ERE) y su agresivo recorte de costes.

Basta echar un vistazo somero al balance de la sociedad para ver dos profundas cicatrices que le ha dejado su crisis. La compañía soporta en el balance unas pérdidas acumuladas que alcanzan los 941 millones de euros, que le dejan su patrimonio neto reducido a unos exiguos 1,5 millones de euros. “No es lo más preocupante, depende cómo se mire, es un tesoro fiscal que nos permitirá ahorrar mucho cuando ganemos dinero en nuestra factura con Hacienda”, explican. Y el valor de sus potentes marcas (Donuts y Bollycao, principalmente) esta contabilizado en solo 42,9 millones de euros, cuando solo un año antes este epígrafe alcanzaba los 315 millones de euros.

Los responsables de la sociedad reconocen la contundencia de negativa de estas cifras, pero intentan ver la botella media llena. “La compañía se ha dado la vuelta. Es indudable que estamos vendiendo más, no con más margen porque la bajada de precios no nos lo permite, pero la actividad comienza a dar cuenta de su verdadero potencial. La marca es potentísima e imbatible y todavía nos permite poder no vender a aquellos cuyas exigencias de precio no nos satisfacen”, afirman.

Esa moderadamente optimista interpretación se ve ratificada cuando la empresa ya ha apuntado en su balance un ebitda positivo de 1,9 millones de euros, cuando en el ejercicio 2013 este epígrafe superó los 20 millones de pérdidas. Un cambio de tendencia que el equipo directivo de la compañía explica a sus accionistas al afirmar que “es fruto de la exitosa implantación de los planes de negocio mencionados, por lo que respecta tanto al área comercial y de distribución como a la reducción de costes incluida en los mismos”.

“Nosotros no somos Coca-Cola, el Supremo nos puede hundir”

El auditor de Panrico, KPMG, no ha tenido más remedio que describir en la memoria con detalle la peor de las pesadillas de la dirección de la firma. En diciembre de 2013, los sindicatos Comisiones Obreras y CGTpresentaron ante la Audiencia Nacional la impugnación del acuerdo, firmado con los representantes sindicales de la plantilla, sobre el volumen de despidos realizado y la rebaja salarial acometida para el resto de la plantilla. El 16 de mayo del año pasado, la Audiencia dictó sentencia estimatoria parcial a los intereses de Panrico. Aunque esta decisión fue recurrida ante el Supremo. Por ello, KPMGadvierte de que existe una incertidumbre sobre los efectos que una eventual decisión del Supremo podría tener en el plan de saneamiento.

Fuentes de la alta dirección de la empresa no ocultan su preocupación. “Si el Supremo falla como lo ha hecho con el expediente de Coca-Cola no habrá solución. No somos, ni tenemos la capacidad financiera de Coca-Cola y poder empezar desde cero. El Supremo nos puede hundir, tiene que ser consciente de ello”

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