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Cuatro cosas que tienes que saber sobre la actual ‘batalla de los altavoces' entre las dos Coreas

21/08/2015 20:46 CEST | Actualizado 21/08/2015 23:20 CEST
REUTERS

Corea del Norte y Corea del Sur viven un momento de máxima tensión. La declaración hecha por parte de Kim Jong-Un, el líder del norte, del "estado de preguerra" contra el sur ha reabierto un conflicto que lleva décadas en carne viva. Es la consecuencia directa del intercambio de artillería entre ambos países generada por unos altavoces.

Yang Kun Kim, del Partido Popular de Corea del Norte, envió un ultimátum al consejero de Seguridad Nacional de Corea del Sur dándole 48 horas —antes de las diez de la mañana de este sábado, hora española— para detener los mensajes de propaganda antinorcoreana emitidos desde los altavoces situados en la frontera. De no hacerlo, "podrían iniciarse acciones militares”.

¿Por qué Corea del Norte responde de una forma tan agresiva a los mensajes emitidos por esos altavoces? ¿Por qué el sur ha reanudado las emisiones después de once años de silencio?

1. Reanudación de la “guerra psicológica”

En primer lugar, repasemos los acontecimientos de los últimos días, incluyendo el episodio de intercambio de artillería entre ambos países del jueves.

El ejército de Corea del Sur reanudó el 10 de agosto la emisión de propaganda a través de altavoces en represalia a la explosión de tres minas terrestres en la Zona Desmilitarizada (DMZ), una acción que atribuye al norte. Era la primera vez desde junio de 2004 que el Sur utilizaba los altavoces como arma psicológica contra su vecino.

El 13 de agosto, MinGu Han, Secretario de Defensa de Corea del Sur, declaró ante los miembros del Congreso que se estaba considerando adoptar medidas adicionales más allá de la emisión de la propaganda antinorcoreana.

altavoces

La frontera entre las dos Coreas

Ante esta actuación, las fuerzas armadas norcoreanas tomaron represalias. La primera respuesta llegó el 15 de agosto. Miembros del ejército popular norcoreano amenazaron con “asaltos indiscriminados a no ser que Corea

del Sur cesara las transmisiones”. Dos días más tarde, se informó de que el ejército de Corea del Norte, además, había comenzado con sus propias acciones de guerra psicológica con altavoces emitiendo hacia el Sur.

El día 19, un día antes de que Corea del Norte lanzara sus proyectiles sobre la Zona Desmilitarizada, se publicaron informes en los que se aseguraba que Corea del Norte estaba preparándose para lanzar un ataque específico contra los altavoces.

La tensión militar llegó a su peor momento. Según el Ministerio de Defensa, Corea del Norte disparó proyectiles del calibre 14,5 mm a las 3:53 pm. Apenas 20 minutos más tarde las fuerzas armadas del Norte lanzaron ataques intermitentes con proyectiles de 76,2 mm dentro de la Zona Desmilitarizada. Algunos aterrizaron a sólo 700 metros del perímetro Sur.

Aproximadamente 1 hora y 10 minutos después de la descarga inicial del Norte, Corea del Sur respondió al fuego con proyectiles de 155 mm sobre la Zona Desmilitarizada de su vecino, algunos llegando a 500 metros de su frontera. Corea del Norte cesó la represalia armada. El Sur no sufrió daños físicos o materiales.

2. La razón por la que Corea del Norte es tan susceptible ante las emisiones de los altavoces

Según las pruebas disponibles hasta ahora, las mensajes que emiten los altavoces parecen ser la principal causa del ataque de Corea del Norte. Pero la pregunta es, ¿por qué esa respuesta?

Básicamente, un altavoz es un arma perfecta para ejercer la guerra psicológica desde el que difundir la corrupción del régimen norcoreano. Según informa KBS News, tienen un alcance de 24 kilómetros desde su punto de emisión durante la noche y de 10 kilómetros durante el día, lo que significa que los civiles norcoreanos que viven cerca de la Zona Desmilitarizada y los soldados estacionados en las inmediaciones probablemente escuchen los mensajes que salen de ellos.

Además, Corea del Sur ha incorporado nuevos altavoces digitales móviles, menos vulnerables y con un alcance sonoro mucho mayor. Según Yonhap News, los mensajes pueden escucharse a 20 kilómetros de distancia, incluso durante el día.

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El líder de Corea del Norte, Kim Jong-Un, en una imagen de archivo

Otra fuente de conflicto para Corea del Norte es que la propaganda antinorte contiene, supuestamente, información que el régimen de Kim Jong-Un considera muy sensible. El diario Chousin Daily escribió que los mensajes "incluyen información sobre la ejecución de ciertos jefes militares, comentarios sobre la superioridad de una democracia libre, además de noticias, el parte meteorológico, música, etcétera”.

Los oficiales de Corea del Sur creen que este tipo de guerra psicológica es muy efectiva contra el Norte. Según señala una fuente sin identificar al diario Chosun Daily, desde la perspectiva de Kim Jong Un "el altavoz es una de las mayores amenazas posibles y un insulto a su régimen porque pone al descubierto la corrupción de tres generaciones de la dinastía Kim y sus regímenes”. Para ser claros, Corea del Norte considera los altavoces una amenaza directa y una provocación de guerra.

3. ¿Por qué reanudarlos después de 11 años?

Las dos Coreas acordaron, en junio de 2004 durante una reunión de los altos jefes militares, cesar las emisiones a través de los altavoces. Era el cuarto aniversario de la Declaración Conjunta del 15 de junio y ambos lados querían alcanzar algún entendimiento. En primer lugar, un acuerdo para evitar las escaramuzas en aguas occidentales; en segundo, para cesar la actividad de los altavoces y otras formas de propaganda.

El pacto incluía estas palabras: “Al margen de las circunstancias, ambas partes se comprometen a no volver a instalar o usar equipamiento o material de propaganda”. Los altavoces que habían estado en funcionamiento, con alguna pausa muy breve, casi 42 años dejaban de sonar el 15 de junio de 2004. El gobierno surcoreano celebró el “momento histórico”.

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Maniobras en la frontera por parte de Corea del Sur

Pero el acuerdo se ha convertido ahora papel mojado. El Norte considera que su vecino ha dado numerosos motivos para reiniciar las emisiones al, a su juicio, sembrar de minas terrestres la Zona Desmilitarizada más próxima a la frontera sur. El 10 de agosto, el Ministerio de Defensa y una unidad de vigilancia de la ONU concluyeron que la explosión fue resultado de una ofensiva norcoreana. Después, Corea del Sur declaró que el Norte “pagaría con creces” su acción.

4. Así que, ¿a qué se debe esta acción inesperada?

La reacción del gobierno surcoreano al incidente de la mina del Norte tiene algunos puntos clave. El ejército de Corea del Sur no reveló sólo fotos del lugar de la explosión el 4 de agosto, sino que también publicó fotos e incluso vídeos TOD (tomografía óptica difusa) que normalmente es material secreto reservado. Según el diario KyungHyang Daily, era la primera vez desde 1953 que el gobierno surcoreano revelaba a los medios información relacionada tan directamente con la Zona Desmilitarizada.

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Tanques movilizados por Seúl en la frontera

Algunos argumentan que las fuerzas armadas sólo intentan “cubrirse las espaldas”. Los medios de comunicación señalaron rápidamente que el año pasado, a pesar de varios estallidos de violencia, el ejército no hizo nada, manteniendo una actitud demasiado pasiva.

También los políticos arremetieron contra las fuerzas armadas por la laxitud en la vigilancia de la Zona Desmilitarizada. Por aquel entonces, el ejército explicó como pudo las circunstancias de cada situación, aunque las críticas probablemente les hirieron en su orgullo.

Por supuesto, es posible que el ejército se esté tomando muy en serio el incidente de la mina terrestre. El Secretario Han, de visita en el puesto de avanzada de la Zona Desmilitarizada donde tuvo lugar la explosión, ha declarado que fue “un claro acto de provocación y de violación del tratado de paz que va en contra del pacto de no agresión entre los dos países”. De hecho, sí que era la primera explosión causada por una mina de tierra norcoreana en toda la Zona Desmilitarizada en 48 años, según declara el Hankook Daily.

La tensión engendrada por la explosión de la mina y la respuesta con la emisión de los altavoces parece que continuará durante un tiempo. Corea del Norte ha negado haber disparado ningún tipo de artillería y ha afirmado que exigirá “su conveniente venganza”.

La cuestión es si Corea del Norte y Corea del Sur tienen alguna carta en sus manos que puedan jugar para aliviar la situación. Corea del Norte exige la retirada de los altavoces, pero es improbable que el Gobierno surcoreano desinstale los equipos si no le dan motivos muchos más contundentes. En otras palabras, la resolución del conflicto es impredecible.

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