Cuatro lugares con encanto, y poco conocidos, de El Algarve

Cuatro lugares con encanto, y poco conocidos, de El Algarve

Durante todo el año llegan a El Algarve (Portugal) millones de visitantes. La mayoría se reparten en las ciudades más conocidas y en los resorts más famosos. Dejan el Aeropuerto de Faro y se dirigen a regiones como Albufeira, Lagos o Portimao. Ciudades con playas hermosas, campos de golf y complejos turísticos de primera categoría.

Esa es un opción: visitar las ciudades más populares y disfrutar unas buenas vacaciones, donde no faltarán los paisajes para quitar el aliento y las actividades de ocio. Pero El Algarve tiene mucho más que ofrecer, y si se buscan experiencias más auténticas y lugares hermosos con menos turistas y más menús locales, existe otra opción o alternativa. La web de viajes EnAlgarve.com recoge cuatro lugares menos conocidos pero con mucho encanto.

RIA FORMOSA

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Foto: Natalia (Flickr)

La gran laguna de la Ría Formosa, que ocupa 60 kilómetros de la costa de Algarve, comprende un conjunto de canales, islas y playas llenos de vida y naturaleza. Pero no solo las playas que se encuentran junto a la Ría Formosa son preciosas. La misma ría y los caminos por el parque merecen sin duda una visita. Es un paraíso para avistamiento de pájaros y escenario perfecto para principiantes del kayak.

Tal vez sea importante saber que para llegar a las playas separadas por el agua cálida y cristalina de la ría, es necesario tomar un bote. Puede parecer un inconveniente, pero pensándolo mejor, este "filtro" tiene como resultado playas más solitarias.

Se organizan varias rutas por la el Parque Natural de la Ría Formosa. Kayak, bicicleta, bote y hasta segways son los transportes más utilizados. La última novedad, que encantará a los amantes del running o a aquellos que necesiten un empujón para comenzar, la tiene el Hotel Ozadi en Tavira, que organiza Running Training Camps que recorren los mejores paisajes del parque, pasando incluso por las salinas.

CACELA VELHA

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Foto: mat's eye (Flickr)

Últimamente los portugueses hablan mucho de esta villa, y a pesar de que lo ideal sería que se mantuviese igual de tranquila y solitaria, resulta inevitable hablar de ella. Se lo merece.

Cacela Velha es un pequeño pueblo de casas blancas, el reflejo más fiel del antiguo Algarve. Sus casas conservan la arquitectura tradicional del siglo XVIII y la villa todavía mantiene una fortaleza del siglo XVII, ruinas islámicas y romanas y una iglesia medieval.

Desde la parte más alta de la villa, se contemplan vistas de la Ría Formosa y la playa local: Praia da Fábrica, que este año se ha visto incluida en varias listas de "mejores playas".

En la playa de Cacela Velha o Praia da Fábrica, es posible darse un baño sin tropezar con otro turista y comer ostras frescas en el restaurante ubicado en su muelle. Se debe atravesar la ría para llegar a esta playa y tomar el bote en la Rua da Fábrica. En el pueblo hay algunos cafés y restaurantes. Para hospedarse cerca se puede optar por Cabanas de Tavira o Altura, ya que no hay complejos ni hoteles en este pequeño paraíso.

ILHA CULATRA

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Foto: Rui Ornelas (Flickr)

Otro paisaje paradisíaco de El Algarve para escaparse de las aglomeraciones. Y donde pone aglomeraciones, se refiere a personas y también a edificios. En la Isla de la Culatra no hay ni un solo edificio. Solo pequeñas casas de los pescadores locales y una que otra casa de veraneo.

También separada del resto del mundo por la Ría Formosa, y bañada por las aguas de esta a un lado y del mar al otro.

Una iglesia, restaurantes y cafés que se cuentan con una mano, una pequeña escuela y puesto de atención médica. No hay asfalto, no hay aceras, todo lo demás es arena blanca y aguas turquesa.

Se puede alcanzar esta maravilla del Atlántico desde Olhão o desde Faro. Hay que tomar un bote taxi como los que usan los locales. O puedes aprovechar el paseo para hacerlo con un guía y con un recorrido por la ría y otros pueblos locales. Para la segunda opción se puede contactar con Natura Algarve que son de los pocos que hacen recorridos en la zona (por ahora).

MONCHIQUE

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Foto: Jose A. (Flickr)

Cuando se oye la palabra Algarve, se relaciona automáticamente a la imagen de playas paradisíacas. Sin embargo, adentrándose un poco más en el corazón rural de la región, se encuentran otras piezas que completan el rompecabezas de una postal muy variada.

Ubicado entre las sierras de Fóia y Picota, casi llegando a la frontera con el Alentejo, se encuentra Monchique, conocido por los portugueses desde décadas pasadas por sus aguas termales.

Este pueblo de calles estrechas y casas típicas, con una plaza principal donde suceden la mayor parte de los acontecimientos locales tiene varios restaurantes donde el menú es portugués, tradicional, y de mucha calidad.

Aquellos que tengan energía y ganas de perderse en la naturaleza, pueden hacer una ruta por las montañas de Fóia y Picota. Ambas con vistas increíbles en días despejados.

Si se prefiere un plan más relajado, la opción es visitar el balneario de las Caldas de Monchique. Sus aguas, que brotan a una temperatura promedio de 29 °C, eran consideradas sagradas por los romanos debido a sus propiedades terapéuticas.

De vuelta al centro de Monchique, es posible probar una de las especialidades locales: el Aguardiente de Madroños. Son pocos los agricultores locales con licencia para destilar este licor, y se encuentra a la venta solo en comercios tradicionales. Si se quiere comenzar por algo más suave, existe el Brandymel, que no es más que el mismo aguardiente pero endulzado con miel local

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