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"Nunca piensas que te va a pasar a ti": el testimonio de una superviviente de la sala Bataclan

16/11/2015 12:44 CET | Actualizado 16/11/2015 12:44 CET

"Nunca piensas que te va a pasar a ti". Isobel Bowdery ha vivido el horror. Ella estuvo allí, en la sala Bataclan, cuando los yihadistas entraron y mataron a 89 personas en París.

Esta joven de 22 años se quedó paralizada de terror y fingió estar muerta, tumbada entre los cadáveres, durante los 40 minutos que duró el secuestro del local. Así salvó la vida.

El sábado, tras el atentado, ya a salvo y habiéndose cambiado la camisa ensangrentada, reflexionó sobre lo sucedido y decidió compartir su experiencia en Facebook para rendir homenaje a los héroes y víctimas de la tragedia.

El post ha recibido más de 2.630.000 "me gusta", incluido el del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, y compartido por más de 700.000 personas.

Abajo reproducimos su publicación y la traducimos íntegramente.

you never think it will happen to you. It was just a friday night at a rock show. the atmosphere was so happy and...

Posted by Isobel Bowdery on Saturday, November 14, 2015

Nunca piensas que te va a pasar a ti. Era una típica noche de viernes en un concierto de rock. El ambiente era alegre y todo el mundo bailaba y sonreía. Y entonces, cuando llegaron los hombres por la entrada y comenzaron a disparar, creímos ingenuamente que era parte del espectáculo. no era un ataque terrorista; era una masacre. Docenas de personas fueron abatidas ante mis ojos. Charcos de sangre inundaban el suelo. Los gritos de hombres adultos que sostenían los cuerpos de sus novias muertas rasgaban el pequeño local. Futuros destrozados, familias con el corazón roto; todo en un instante.

Sola y paralizada, fingí que estaba muerta durante más de una hora, tumbada entre gente que veía los cuerpos sin vida de sus seres queridos... Aguantando la respiración, tratando de no moverme, de no llorar, sin dar a esos hombres el miedo que buscaban.

Tuve mucha suerte de salir con vida. Muchos no lo hicieron. La gente que había ido allí por la misma razón que yo, pasar una divertida noche de viernes, eran inocentes. El mundo es cruel. Actos como este resaltan la depravación de los seres humanos y la imagen de aquellos hombres dando vueltas alrededor nuestro como chacales me perseguirá durante el resto de mi vida. La forma en que buscaron sus blancos meticulosamente entre los que estaban de pie, como yo, sin ninguna consideración por la vida humana. No parece real. En todo momento esperaba que alguien dijera que era una pesadilla.

Pero ser un superviviente de este horror te permite arrojar luz sobre los héroes. Sobre el hombre que me consoló y arriesgo su vida por tratar de cubrir mi cerebro mientras yo gemía, sobre la pareja cuyas últimas declaraciones de amor han mantenido mi fe en la bondad del mundo, sobre la policía que consiguió rescatar a cientos de personas y los desconocidos que me levantaron del suelo y me consolaron durante 45 minutos cuando pensé que el chico al que amo estaba muerto; sobre el hombre herido con el que le había confundido y que, tras ver que no era él, me sostuvo entre sus brazos y me dijo que todo estaría bien, a pesar de que él también se encontraría sólo y asustado. Sobre la mujer que abrió las puertas a los supervivientes, el amigo que se ofrecía a acogerme y salió a comprarme ropa nueva para que no tuviera que llevar este top manchado de sangre, sobre todos los que me habéis mandado mensajes de apoyo y de cariño. Todos me hacéis creer que el mundo puede ser mejor y me animáis a que nunca consintamos que esto vuelva a suceder.

Pero sobre todo, esto es por las personas que murieron en aquel local, que no tuvieron la misma suerte que yo, que no han podido levantarse hoy y ver el dolor que sienten sus amigos y familiares. Lo siento mucho. No hay nada que pueda calmar ese dolor. Me siento privilegiada por haber podido estar allí y verles exhalas su último aliento, creyendo genuinamente que me uniría a ellos. Prometo que sus últimos pensamientos no estuvieron en los animales que causaron esto, sino en sus seres queridos.

Mientras yacía ahí entre la sangre de unos desconocidos y esperaba la bala que acabaría con mis cortos 22 años de vida, pasaron por mi mente todas las caras de toda la gente que alguna vez he querido y dije "os quiero mucho, una y otra vez. Reflexioné sobre los momentos más importantes de mi vida y deseé que la gente a la que quiero supieran lo mucho que lo hago, deseando que continuaran creyendo en la bondad de la gente y no permitieran que aquellos hombres ganaran.

Ayer por la noche, las vidas de muchas personas cambiaron para siempre y os corresponde a nosotros ser mejores personas. Vivir las vidas que las víctimas inocentes de la tragedia soñaron pero, tristemente, jamás podrán cumplir. Descansad en paz, ángeles. Nunca seréis olvidados.

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