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24/11/2015 08:24 CET | Actualizado 24/11/2015 08:28 CET

Soy más productiva y feliz desde que dejé de hacer listas de tareas

Rutherhagen, Peter via Getty Images
Woman writing on diary

Hace poco estuve trabajando en una cafetería y no pude evitar escuchar la conversación de la mesa de al lado. Estas chicas me llamaron la atención porque estaban como yo: estresadas, cansadas e intentando acabar todas sus obligaciones antes de que se acabara el día. Se parecían a mi yo de hace unos años, antes de que dejara de escribir listas de tareas.

Las listas de tareas pueden parecer algo inocente, pensadas para ayudarte a ser más productivo. Pero resulta que escribir estas listas —que llegaron a convertirse en un ritual cotidiano— estaba provocando el efecto contrario. Me estaba estresando. Volví a sentir paz interior en cuanto dejé de hacerlas. Y me di cuenta de que con eso era mucho más productiva.

Soy consciente de que parece una tontería, e incluso puede llegar a ser cursi. Sé que no todo el mundo que escribe listas de tareas lo hace de manera compulsiva. Pero yo sí que lo hacía y las mujeres de la cafetería, también. Si te identificas con esto, sigue leyendo.

Aquí tienes seis razones para dejar de hacer listas de tareas, ser más productiva e incluso más feliz:

1. Las listas de tareas están pensadas para hacerte sentir que no has hecho todo lo que tenías que hacer. La mayor parte del tiempo, nuestras listas están tan llenas que es físicamente imposible realizar todo en las 16 horas que estamos despiertos. Y el hecho de ver escrito lo que no has hecho te hace sentir que no haces lo suficiente. (Pero no es verdad, confía en mí). Y sentirte así es la forma más rápida de perder la motivación para seguir adelante.

2. A veces, el proceso de escribir una lista de cosas por hacer te tienta a poner más tareas de las necesarias. El hecho de hacer una lista hace que tu cerebro se ponga a pensar qué hay que hacer y, cuando haya acabado, se le ocurrirán sin problema más cosas que se pueden hacer. Esto no ayuda a nadie. Recuerda que no significa que haya que hacerlo sólo porque lo hayas escrito en una lista. Probablemente signifique que te vas a volver loco con tantas cosas que hacer.

3. Enfrentarse a una lista larga de tareas te estresa, garantizado. También te hace sentir que te falta tiempo. Y puede que con ansiedad. Es posible que te veas haciendo precipitadamente cada tarea y que sólo quieras acabarla. No es una forma de vida agradable.

4. Si estás intentando acabar algo rápidamente para pasar a la siguiente tarea de una lista que nunca para de crecer es probable que no lo hagas bien. Y puede que tengas que volver a hacerlo después. Es decir, lo único que hace es darte más trabajo. Si no tienes una lista que te recuerde qué más hay que hacer, puedes realizar cada tarea prestando total atención, lo que te permitirá considerar qué se necesita hacer después. Te permite ser más productivo y es una manera agradable de hacer las cosas.

5. Dejar de hacer listas te ayudará a recordar solamente lo absolutamente imprescindible. Olvidarás el resto de cosas que no son importantes y tendrás mucho más tiempo para hacer otras cosas... como relajarte.

6. Si sustituyes el tiempo que pasarías escribiendo y pensando qué tienes que hacer por la meditación, te verás recompensado. Es algo muy difícil de hacer, especialmente si sientes que no tienes tiempo para acabar las cosas, pero esta práctica te ayudará más de lo que puedas imaginarte. A mí me enseñó a empezar cada tarea con un propósito y con atención porque con la meditación aprendía a centrarme en una sola cosa. Y, lo que es más importante, me enseñó que lo que pueda hacer en un día es suficiente... incluso si eso implica no haber hecho algo que antes habría considerado esencial.

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Este artículo fue publicado originalmente en la sección de hogar de la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros.

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