POLÍTICA

La guerra del 'bidebatismo'

15/12/2015 00:06 CET | Actualizado 16/12/2015 12:26 CET
REUTERS

Un combate a 1,70 metros de distancia. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el líder del PSOE, Pedro Sánchez, han bajado al barro durante el último gran duelo del bipartidismo para echarse en cara como principales armas políticas la corrupción del PP y la herencia económica recibida del anterior Ejecutivo socialista.

Este lunes por la noche, Rajoy se ha enfrentado en su único debate al candidato socialista, tras haber rechazado participar en otros foros a los que han acudido Pablo Iglesias (Podemos) y Albert Rivera (Ciudadanos). A muchos votantes les han faltado voces en un cara a cara, organizado por la Academia de la Televisión, que ha evocado la imagen de otras campañas con el propio presidente del Gobierno y con rivales como José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba.

Sánchez sabía que esta noche era su última gran oportunidad, agobiado por las encuestas a la baja que se han publicado en los últimos días. Por eso, se ha lanzado contra el presidente desde el primer minuto recordándole el “Luis, sé fuerte” y el caso de Rodrigo Rato. “Le conocen como el de plasma”, le ha lanzado al jefe del Ejecutivo, a quien ha acusado de “mentir” durante estos cuatro años a todos los españoles. Pero, pasada una hora, ha subido todavía más el tono, ha dicho a Rajoy que debía haber dimitido y le ha afeado: “No es un político decente”.

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"Hasta aquí podíamos llegar" por elhuffingtonpost

NERVIOS, RUINDAD, HONRADEZ...

“No acepto que me insulte”, le ha respondido un Rajoy visiblemente enfadado, que le ha espetado: “Es usted ruin, mezquino y deleznable”. El candidato del Partido Popular no ha encajado nada bien este golpe y le ha dicho a Sánchez que esa afirmación le perseguirá durante toda su vida política. Entonces han vuelto a aparecer los casos Gürtel y los ERE, el paradigma de la corrupción en los debates bipartidistas.

El pimpampum ha llegado aquí a su punto culminante. “Usted es prisionero de los papeles de Bárcenas”, disparaba el candidato socialista. “Soy un hombre honrado y limpio”, aseveraba Rajoy, que reiteraba: “No acepto sus acusaciones”. “Le veo muy nervioso”, devolvía Sánchez, a lo que Rajoy saltaba: “No me he puesto nervioso. Tiene que mirar bien, tiene problemas en los ojos”.

Como testigo de este cruce de acusaciones actuaba el periodista Manuel Campo Vidal, que ha escuchado en la mesa la afirmación de Rajoy: “Hasta ahí hemos llegado". La guerra del ‘bidebatismo’ en estado puro. Una lucha hasta de colores, con un Sánchez con corbata roja socialista y el presidente con una azul Génova.

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SUS GRANDES BAZAS

El debate se ha desarrollado a ritmo de interrupciones y cada uno ha jugado sus bazas. Hasta que se ha encrespado, Rajoy se ha vuelto a presentar como el candidato de la “seguridad” -ha repetido en varias ocasiones esta palabra- y ha hecho girar sus promesas sobre el trabajo: con la idea de que en la próxima legislatura haya 20 millones de empleados en España.

“Por fortuna las cosas van mejor”, ha dicho mirando a la cámara con la intención de captar el voto de los españoles, a los que ha recomendado “perseverar en el cambio”. “Necesitamos estabilidad, seguridad y certidumbre”, ha proclamado durante su intervención final -la que ha condensado sus principales argumentos políticos-, en la que también ha pedido un Parlamento que se pueda gobernar. “Buenas noches, soy optimista”, resumía.

Todo ello después de dos horas en las que Rajoy ha mirado más los papeles que el candidato socialista. En frente, Sánchez ha querido además jugar a ser una nueva generación de la política: “Rajoy es un político del siglo pasado”. El líder del PSOE ha vendido la imagen de un partido renovado y la necesidad de encabezar “imperiosamente” un cambio en el país. Además, ha señalado a su formación como la única “alternativa” a Rajoy. Esto se debe principalmente a que pierde votos en favor de Ciudadanos y Podemos y quiere enfocar este último tramo en una lucha entre populares y socialistas.


Rajoy: "No le acepto que me insulte" por elhuffingtonpost

LA BATALLA LABORAL Y DE LA IGUALDAD

Este cara a cara ha tenido otros momentos calientes cuando se han abordado la reforma laboral, el rescate de la banca y los temas de carácter social y sobre igualdad. El presidente del Gobierno ha puesto en valor el nuevo marco laboral impulsado por Fátima Báñez y ha defendido que ha permitido crear un millón de puestos de trabajo en los dos últimos años.

Sánchez negaba con la cabeza cuando escuchaba los argumentos que daba el presidente: “La reforma laboral ha tenido unas consecuencias demoledoras”. “Ha dicho pocas cosas y poco sensatas”, criticaba casi a la vez el líder del Partido Popular, que no ha parado durante todo el debate de acusar a Sánchez de decir falsedades y ha intentado hacerle daño diciendo que había sido miembro de la asamblea general de Caja Madrid. Para el popular, el socialista solo quería presentar una España “tenebrosa”. Y claro esto provocaba otro desaire del secretario general del PSOE: “Solo ha hecho recortar, menos la corrupción en su partido”.

Algunos de los ataques también tenían un público objetivo. Sánchez ha trasladado su indignación al presidente por los recortes en materia de igualdad que han hecho que muchas mujeres no se plantearan ser madres. “Es una afirmación terrorífica”, comentaba rechinando el conservador en el otro lado de la mesa. Rajoy lo tenía claro y llegaba a afirmar ante el micrófono que el candidato del PSOE iba a por el voto femenino. Aunque él también ha intentado contentar a otro colectivo muy potente en las urnas: los funcionarios. El popular espera recuperar su confianza tras años duros de tijeretazos en el sector público.


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EL PRINCIPIO DEL FIN DE LA PELÍCULA

Ha sido un enfrentamiento de “usted”. En ningún momento se han llegado a llamar por el nombre, como si pasó hace una semana en el debate de Atresmedia por parte de Sánchez, Rivera, Iglesias y Sáenz de Santamaría.

A los dos se les notaba que no tienen especial conexión con su rival, no se aprecian intelectualmente. "Hay que tener un poco más de talla y de altura", indicaba Rajoy. No disimulan que no se soportan. Sánchez ha vuelto a jugar un papel de candidato americanizado, llegando con su mujer al debate. En cambio, Rajoy se ha dedicado a mostrar que es es el presidente, el hombre que ha conseguido, según ha dicho, que ya no importe la prima de riesgo. Junto a él estaba su jefe de gabinete y de campaña, Jorge Moragas. Es el colaborador que puede presumir de susurrarle al oído.

Eso sí, bronca entre los dos, como ha sido habitual durante todas las campañas. Duras palabras. Pero ninguno se ha acordado de citar a Podemos y Ciudadanos. Llovía fuera, el escenario era una escuela de cine. El final de esta película la sabremos el próximo domingo.

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