POLÍTICA

Un paseo por Vallecas, el 'gimnasio' político de Pablo Iglesias

17/12/2015 19:16 CET | Actualizado 17/12/2015 20:15 CET
PABLO MACHUCA

Entre casas de apenas cuatro alturas, asoma un "desolado paisaje de antenas y de cables" como ese del que hablaba Sabina en su canción. Por debajo, una calle bulliciosa, con camiones en doble fila descargando en los comercios, autobuses municipales cargados hasta los topes de gente y personas de aquí y de allá, de un lado para el otro.

Son las diez de la mañana, quedan pocos días para las elecciones y estamos en Vallecas. Más concretamente, en la Avenida de la Albufera, junto a la parada de metro de Puente de Vallecas. Subiendo esta gran vía hacia el popularmente conocido parque de las tetas, se encuentra la residencia del secretario general de Podemos y candidato a La Moncloa, Pablo Iglesias.

El líder de la formación morada aterrizó aquí a los 13 años procedente de Soria. Tras el divorcio de sus padres, María Luisa, su madre, se lo trajo a Madrid. En Vallecas, Iglesias encontró el "gimnasio" donde comenzó a "entrenarse" para jornadas como la de este domingo, donde luchará por convertirse en el próximo presidente del Gobierno.

Ahora Iglesias sigue residiendo en Vallecas, pero vive en la casa que perteneció a su tía abuela, un modesto piso de apenas 60 metros cuadrados donde el candidato no ha tocado ni los muebles.

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Pintada anarquista en el madrileño barrio de Vallecas

Buscamos la voz de sus vecinos en este humilde barrio del sureste de la capital pero no resulta fácil. Sea por miedo o por vergüenza, la mayoría de los que consultamos no quieren dar su opinión y mucho menos poner su cara para hacerlo.

"No me saco fotos ni con mi familia", reconoce el dueño de un bar, a esta hora sin clientela. Le preguntamos por Pablo Iglesias. "Por aquí hay varias personas que le conocen. Si vienes más tarde, igual te pueden hablar de él. Yo al 'coletas' le voy a votar, pero no te voy a decir nada más", asegura.

Salimos a la calle en busca de otro bar de la misma calle. La dueña tampoco quiere pronunciarse: "prueba entre la gente". "Yo no te sirvo, mi opinión no vale de nada", indica uno. "Yo es que me marcho", se excusa otro. Dos amigos toman un vino en la barra. "¡No hombre, y menos así!", sonríen. Otros dos hombres, más jóvenes, apuran el desayuno al otro lado del bar. "Es que somos de la administración, somos casi personajes públicos". Agua.

Nos vamos del bar sin éxito. Remontando la Avenida de la Albufera, comprobamos la heterogeneidad de este humilde barrio, donde convive un gran número de inmigrantes con una población autóctona envejecida y los comercios antiguos aguantan el empuje de las grandes franquicias.

Entramos en uno de esos locales antiguos, una librería regentada por una mujer entrada en años, bajita y enjuta que atiende tras un mostrador de cristal. Junto a ella, una caja registradora de las de antaño, que revela la edad del establecimiento. Tiene puesta la radio, que anuncia el debate entre Rajoy y Pedro Sánchez. Le explicamos el motivo de nuestra visita. "No, lo siento. Tras este mostrador no hablo de política".

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Cartel del PSOE tapado con una pegatina de la PAH en una calle de Vallecas

"¿Por qué? ¿La gente tiene miedo o qué?", la pregunta es de una mujer argentina que acaba de entrar a la librería Yayo, regentada por Ángeles. "¿Miedo a qué? ¡Miedo es el que mete Rajoy!", añade vehemente la clienta, que llega apoyándose en dos muletas.

Después de varios intentos infructuosos por el barrio, hemos tenido suerte. "Mira, no te hablaba nadie y ahora tienes a dos", dice Ángeles, una "vallecana, vallecana" de 59 años que lleva desde 2003 con su negocio, situado en la misma calle donde nació.

"Le voy a votar, pero a veces dudo, porque quien me cae de maravilla es Garzón"

Le preguntamos qué cree que puede pasar el domingo. "Lo tengo un poco dudoso", contesta. "Me da miedo porque la gente, a pesar de lo que han hecho, de lo impresentables que son, de lo corruptos que son, con lo caciques que han sido, tiene una memoria de pez y en dos días se han olvidado", se queja.

"Ahora dice que nos va a subir las pensiones. ¿Pero qué pensiones nos vas a subir si nos las has bajado todas?", dice con su acento argentino la mujer de las muletas. "¡Y los impuestos! ¡Ahora los baja! ¡Es que no hay que creerles lo que están diciendo, porque dicen una cosa y hacen otra!", añade.

¿Y Pablo Iglesias? "Yo tengo mis dudas con él. Me encantaba, me caía perfectamente, pero le vi un poco... Tiene algo como, no de prepotente, pero algo raro. Yo le voy a votar, pero a veces dudo, porque el que me cae de maravilla es Garzón", responde Ángeles. "¡Y Errejón!", añade la clienta. "Sí, me gusta más y también me encantan Pablo Echenique y Monedero", prosigue la dueña de la tienda.

"Yo espero que los jóvenes cambien las cosas. Cuando salió el 15-M me sentí muy ilusionada y muy emocionada, como en 1982. Le dije a mis hijos que nosotros ya habíamos hecho lo que teníamos que hacer, pero quien tiene que revolucionar todo esto son los jóvenes. La culpa puede ser nuestra", reflexiona Ángeles, de la que nos despedimos para seguir nuestro paseo por el barrio.

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La librería-papelería Yayo, regentada por Ángeles, en el barrio de Vallecas

Frente al estadio del Rayo Vallecano, asoma Yo Soy, una pequeña tienda de recuerdos de Vallecas a la que se entra por un portal. En el escaparate vemos camisetas, tazas y sudaderas con lemas vallecanos. Dentro, en un pequeño pasillo de apenas once metros cuadrados, un hombre moreno y delgado atiende al otro lado del mostrador. Es el padre del dueño de la tienda, un chaval de 20 años que hace un año se atrevió a abrir un negocio y al que le está cuidando la tienda.

"Medio gitano, medio payo", trabaja por las tardes de cartero a tiempo parcial en el barrio de Salamanca, uno de los más adinerados de la capital. Y aunque prefiere mantener el anonimato ("no me metas en problemas", dice), no se corta a la hora de hablar de política.

"Yo le voy a votar, porque me cae bien", responde sobre Pablo Iglesias. "Es nuevo y hay que probar, sobre todo en el Gobierno, porque los viejos ya está todo dicho. Tienen el colegueo, el tú te callas yo me callo", asegura.

"Es nuevo y hay que probar, porque con los viejos ya está todo dicho"

Sin embargo, no le ve aún "opciones" para ser presidente del Gobierno. "Todavía no. Pueden pasar unos años y puede que los otros dos partidos que siempre han estado en cabeza empiecen a envejecer. Pero por lo menos aprietan, con ideas, más buenas o más malas, ¡pero diferentes!".

Cree que fue "el mejor" en el debate a cuatro. "El más tranquilo y el menos irónico", afirma, frente al del PSOE, Pedro Sánchez, al que no conocía y que le pareció "un tío muy chulo" que "va como de guaperas". "Le miraba a Pablo Iglesias así como por encima. ¡Pues te iguala a mentalidad y es muy capaz!", sostiene.

Admite que ha tenido sus bajones pero pide que no se le agobie. "Ahora todo el mundo sabe que hay un partido que se llama Podemos. ¡La gente lee!", afirma. "Ahora todo el mundo ve cosas y lee cosas. Antes tenías que ir a un mitin. Yo recuerdo cuando el PSOE nos llevaba a los niños para que diéramos octavillas en furgonetas llenas de carteles. Pero no oías debates ni veías ningún cara a cara", rememora.

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La tienda de recuerdos Yo Soy, frente al estadio del Rayo Vallecano

Salimos de la tienda y subimos hacia el Cerro del Tío Pío, popularmente conocido como el parque de las tetas, un espacio verde formado por varias lomas que ofrecen una espectacular vista desde el sur de Madrid.

Nos encontramos cerca de la casa de Pablo Iglesias, con quien tiene una foto Dolores, una pensionista de 68 años, que a esta hora pasea a su perro por el parque. "He salido con la foto en todos los sitios", explica. "Cuando vinieron Telemadrid y Antena 3, pasé a saludarle y a desearle suerte".

Asegura que no se había percatado de que Iglesias vivía por la zona hasta que se hizo "famoso". "Ahora sí le presto atención. El otro día, venía con mis nietas y les dije: 'mira a Pablo'. Y la niña me dijo: 'en el colegio voy a decir que le he visto'".

"Nos ha dado ilusión también a los mayores"

"Nos ha dado ilusión, no sólo a los jóvenes, sino también a los mayores", explica sobre el candidato de Podemos Dolores, que sí espera "sorpresa" el domingo, pese a que "el jovencito de derechas [Albert Rivera, de Ciudadanos] también está llevándose a mucha gente". "Porque la juventud está muy desilusionada. Mis hijos, que siempre han votado a la izquierda, en concreto al PSOE, se sienten un poco mal, porque van a votar a Podemos y se sienten como si fueran a defraudar a los otros. Yo creo que va a ganar", añade.

Continuamos el paseo y nos topamos con una tertulia improvisada en el parque. Tres mujeres y dos hombres que han coincidido sacando a sus perros. Les preguntamos por las elecciones. "No lo estoy siguiendo mucho, he llegado a un punto de saturación. Sé a quién voy a votar pase lo que pase", indica una de las mujeres. "Yo también y, lamentablemente, sé quién va a salir", añade otra. "Por desgracia", apunta la primera. "Bueno, por desgracia, ¡quién sabe!", se suma la que quedaba por hablar.

"¡Cómo sois! No os podéis creer tanta encuesta, porque hasta última hora nadie lo tiene claro", prosigue esta última. "Yo lo tengo claro desde hace mucho tiempo", interpela uno de los hombres. "Sí, pero hay muchos que no", le responden.

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Vistas de Vallecas desde el Cerro del Tío Pío

La figura de Pablo Iglesias sale a colación sin preguntar. "A mí Pablo Iglesias me parece un populista", dice el hombre que acababa de tomar la palabra. "¿Por qué?", le inquirimos. "Porque todo lo que está prometiendo no lo puede dar. Es como el niño que engaña y se da cuenta de que no va así y cambia un poquito", afirma.

"Pero Antonio", le espeta una de las mujeres, "Rajoy hizo lo mismo la última vez. Ahora se está controlando un poquito más, pero hizo lo mismo la otra vez. A mí lo del populismo me parece muy relativo".

"Hay que ser y prometer lo que vas a cumplir", insiste Antonio. "¡Pero no tenemos el ejemplo con esta legislatura, hombre!", protesta el señor que todavía no había hablado. "No ha cumplido nada de lo que dijo que iba a hacer. Si volvemos a cuando estaban en la oposición, todo lo que prometieron...", añade.

"Es un populista que promete lo que no puede dar"

Las conversaciones empiezan a cruzarse sobre la figura de Pablo Iglesias y sobre lo que puede ocurrir el domingo. "Eso depende de si la gente quiere lo malo conocido y seguridad, o lo que venga", dice una de las mujeres. "Cuando una persona aprueba la política de Maduro, aprueba la ETA...", mantiene Antonio. "¡Ya empezamos a mezclar churras con merinas!", salta otra de las presentes. "Eso no lo ha dicho", apostilla la tercera.

"¡Tú no puedes tener una persona como presidente así, hombre!", sostiene Antonio. "Pero mira, ayer vi una foto de Aznar de la mano de Hugo Chaves muy sonrientes. En 2002, me parece", le responde una de las improvisadas tertulianas.

"A mí de Pablo Iglesias me gusta que tiene una coleta muy bonita, me gustaría tener una igual", bromea una de las mujeres, muy crítica con el candidato de Podemos. "Habrá que dar una oportunidad a quien sea pero, desde luego, yo al coletas no se la doy", añade. "A mí lo que me molesta es lo de el coletas", protesta otra. "Si tuviera trenzas, le diría el trenzas. Todo el mundo le llama el coletas", se justifica la primera.

El hombre menos hablador explica su voto. "Yo tengo 74 años, desde que empezamos a votar he votado siempre a este partido, ¡aunque sea el peor! Pero sigue siendo el mío. Pablo iglesias no me va a caer porque es nuevo y yo sigo votando a lo viejo, como yo, que soy viejo", indica.

¿Y Antonio? "Yo mientras no cambie la ley electoral, con mi voto no juega nadie", se enfada. "Tenemos una dictadura encubierta. Yo voté una vez a los socialistas y [Felipe González] se fue a veranear en el Azores, el yate de Franco. Y dije, conmigo ya... ¡y no voto a nadie hasta que esto no cambie!", protesta.

Una de las mujeres reconoce que "en Vallecas siempre ha habido una tendencia más hacia la izquierda". Esta mujer trabaja en Parla dando clases a personas mayores y con ellos habla de política. "En otros barrios, como Villaverde, que también es humilde, la gente mayor vota más por la derecha, que me parece increíble. Están metiendo mucho la idea del miedo, están hablando como en los años 30", afirma.

Terminamos la tertulia preguntando si ganará el PP y así transcurre la charla:

- "Hombre, pero vamos, sí".

- "Con mi voto no va a ser".

- "No está muy claro".

- "Yo creo que vamos a estar con la incertidumbre hasta el final. Las encuestas dicen que el PP, con minoría, pero el PP".

- "Si se unen los tres de atrás... Lo que está claro es que los socialistas no se van a unir con el PP".

- "Es que si fuera eso, el PSOE se echaba a perder totalmente. Es que los votantes dirían, ahí os quedáis".

- "Y los del PP saldrían corriendo, porque si sale Sánchez, es para echarle narices, yo me voy a mi pueblo y no me veis".

- "A mí Sánchez no me gusta, me parece un chulito".

- "Vamos a hablar de otra cosa".

- "Sí, vamos a hablar de otra cosa porque la política sólo trae discusiones tontas".

- "¿Nos hemos liao a hablar, eh?".

Nos vamos del parque dejando atrás el griterío de los niños que han salido al patio de un colegio cercano mezclándose con el ruido de los pocos coches que pasan por la zona. Al fondo, Vallecas, el barrio que vio crecer al joven con coleta que el domingo, en función del veredicto de las urnas, podría ser el próximo presidente del Gobierno.

Un paseo por Vallecas

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