INTERNACIONAL

La historia de un refugiado con cáncer que conmovió a Obama y Edward Norton

18/12/2015 07:50 CET | Actualizado 18/12/2015 07:50 CET

El actor Edward Norton, conocido por películas como El club de la lucha o American History X, ha conseguido recaudar más de 400.000 dólares (unos 370.000 euros) para un refugiado sirio que apareció en el blog Humans of New York.

norton

La historia de "El Científico", como fue apodado, también se publicó en la página de Facebook de Humans of New York hace unos días. Esta persona anónima es hijo de un granjero y una ama de casa que tuvieron que combinar varios empleos para darle una educación en Siria, donde consiguió sacarse el doctorado y dedicarse a la ciencia.

(2/7) “Our marriage wasn’t arranged. We married out of love. We met when we were students at university. She was...

Posté par Humans of New York sur mardi 8 décembre 2015

(2/7) "No fue un matrimonio concertado, mi mujer y yo nos casamos por amor. Nos conocimos en la universidad, ella estaba estudiando Derecho. Juntos, formamos una familia, una familia muy moderna. Teníamos nuestros días —buenos, malos, ricos y pobres—, pero siempre los pasamos juntos. Comíamos juntos cada día y educábamos bien a nuestros hijos. Mi hija estaba estudiando Medicina y mi hijo era el más listo de su colegio. Nos conocían en nuestra ciudad y nadie tenía ningún problema con nosotros. No estábamos afiliados a ningún partido político o régimen. Todo el mundo nos quería, de verdad".

Estambul (Turquía)

Murieron siete miembros de su familia, entre ellos su hija y su mujer, cuando una bomba alcanzó el edificio en el que se encontraban. Se mudó a Turquía con su hijo e hija.

(4/7) “I was overseeing a project outside the city when the missile hit my house. Nobody was around to help, so my son...

Posté par Humans of New York sur mardi 8 décembre 2015

(4/7) "Yo estaba supervisando un proyecto a las afueras de la ciudad cuando el misil impactó en mi casa. No había nadie que pudiera ayudarnos, por lo que mi hijo tuvo que sacar los restos de su madre y de su hermana. Entonces tenía catorce años, era un chico muy inteligente, el mejor de su clase, pero ya no es el mismo. Después de la bomba, se dedicaba a escribir 'mamá' en un cuaderno sin parar y lloraba durante toda la noche. Ya han pasado dos años, pero sigue sufriendo. Le cuesta mucho concentrarse y se cansa con facilidad. Mi hija también se encontraba en la casa en ese momento y todavía tiene restos de metralla en el cuello. Sí, hemos sobrevivido, pero psicológicamente estamos muertos. Todo se acabó aquel día, ya no nos queda nada más por vivir".

Estambul (Turquía)

Llevan viviendo en Turquía dos años, pero este científico sirio no puede conseguir trabajo sin tener el permiso de residencia, así que paga el alquiler a duras penas. Además, tiene cáncer de estómago.

(5/7) “Everything that wasn’t destroyed in our house was stolen over the next two days. We left with nothing. I can’t...

Posté par Humans of New York sur mardi 8 décembre 2015

(5/7) "En los dos días siguientes, nos robaron las pertenencias que nos quedaban después del bombardeo. Nos fuimos sin nada. Ni siquiera puedo pagar el alquiler de este piso. Llevo viviendo en Turquía dos años y me muero por dentro. No tengo vida, nadie me respeta y mis hijos no pueden ir al colegio. Tengo un doctorado, pero no puedo trabajar sin el permiso de residencia. Hay una universidad que utiliza uno de los libros que escribí para enseñar a sus alumnos, pero ni por esas me dan trabajo. Para sobrevivir, me veo obligado a crear diseños y dárselos a turcos que se llevan todo el reconocimiento y me dan tan poco dinero que casi no puedo pagar los materiales que necesito. Este año he diseñado un proyecto para la construcción de 270 viviendas enormes y me pagaron el 1% de lo que un turco habría ganado. Aquí nadie respeta mi trabajo, sólo se respeta el dinero".

Estambul (Turquía)

Aun así, mantiene la esperanza. Su familia y él se van a mudar a Michigan (Estados Unidos).

(6/7) “I had no problems before the bombing. I think the cancer came from my sadness and my stress. It’s in my...

Posté par Humans of New York sur mardi 8 décembre 2015

(6/7) "Antes del bombardeo no tenía ningún problema de salud. Creo que el cáncer se debe a la tristeza y al estrés. Tengo cáncer de estómago y cada vez me duele más. Puedo hablar contigo porque me acabo de tomar un analgésico. Casi no puedo comer, tengo hemorragias internas. Ya he ido a cinco hospitales turcos, pero me dicen que no pueden hacer nada, básicamente porque no tengo seguro médico. Tengo un amigo en Estados Unidos que me ha dicho que la operación que necesito es muy fácil, pero que es una carrera contrarreloj. Se está extendiendo y creo que dentro de poco el problema ya no será sólo el estómago. Cuando eso ocurra, ya no podré hacer nada".

Estambul (Turquía).

Esta desgarradora historia ha llegado a captar la atención de Barack Obama y Edward Norton, que se puso en contacto con el fundador de Humans of New York, Brandon Stanton, para preguntarle si podría organizar una recaudación de fondos para este hombre.

A través de la página web de crowdfounding Crowdrise, Norton organizó una campaña para recaudar el dinero suficiente como para poder pagar el tratamiento médico necesario y para ofrecer a este sirio una mejor calidad de vida.

Me enteré de esta historia en una de mis páginas web favoritas, Humans of New York, y me hizo llorar. Este hombre ha sufrido una pérdida inmensa que acabaría con las esperanzas de muchísimas personas si estuvieran en su lugar. Aun así, él sigue deseando poder aportar algo bueno al mundo. Si no recibimos con los brazos abiertos a personas así, si no le ayudamos a cumplir su sueño de aportar algo bueno al mundo, entonces no somos la clase de país que creemos. Debemos rechazar esas convicciones que nos hacen tener miedo de los refugiados y debemos demostrarle a este hombre y a su familia cómo somos de verdad. Vamos a demostrar que este país, construido con la fuerza y los sueños de los inmigrantes, sigue creyendo en la gente valiente que viene buscando una vida mejor.

Ya se han recaudado más de 400.000 dólares (unos 370.000 euros).

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Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros

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