POLÍTICA

Las mujeres indecisas se convierten en decisivas en las elecciones del 20-D

19/12/2015 21:40 CET | Actualizado 30/08/2017 12:21 CEST

Albert Rivera se ha visto obligado a explicar todo lo posible sus propuestas sobre violencia machista ante el revuelo causado por su colega Marta Rivera de la Cruz y su alarmante confusión de tipos de maltrato. Pablo Iglesias ha defendido que su partido usará "un tono de mujer", "de calma y tranquilidad" para su cambio de país. Pedro Sánchez dice tantas veces que el empleo será la clave de su gestión como que lo serán las mujeres. Y Mariano Rajoy, menos entusiasta, acusa al socialista en directo: "Señor Sánchez, parece que quiere sacar los votos de las mujeres", le dijo en el debate tras la andanada feminista del candidato del PSOE.

Queda claro. La mujer cuenta en campaña. Hay que atraerla. No es que todos hayan descubierto la infinidad de problemas que la asedian, la doble vara de medir que se le aplica, el inmemorial desequilibrio con los hombres y que quieran comprometerse con su realidad extrema. Que también, vamos a concederlo. Pero todo es, de base, mucho más prosaico: ellas son más y en sus manos estará el gobierno que salga de las urnas el domingo o las alianzas que lo propiciarán.

Hoy en día hay 1.104.580 mujeres más que hombres en el censo electoral. Eso sí que es un granero de votos. Lo que ha acelerado a todos los partidos es que, según encuestas como la de Metroscopia para El País, el 62% de los indecisos son mujeres, diez puntos más de los que supone por su peso en el censo. Según el CIS, las indecisas son hoy unas 480.000 mujeres, muchas de ellas paradas o afectadas fuertemente por la crisis. Por cada 100 hombres que no han aclarado su voto aún hay 151 mujeres en idéntica circunstancia.

"La coyuntura económica ha hecho más mella en las mujeres y, ahora, cuando se ve cierta mejoría, son los hombres los que están remontando antes. Ellas se encuentran en desventaja, hundidas. Por costumbre, suelen ser conservadoras, por lo que se mostrarán reacias a nuevos partidos, y más si no les cuentan sus propuestas de forma convincente y concreta. Pero, por otro lado, están tremendamente decepcionadas con lo que ha habido en estos años, con los que han gestionado, los que han ejercido poder. Y ningún candidato es un espejo en el que mirarse, no hay mujeres. Ellas quieren que se dignifique su vida, que se garanticen servicios esenciales como la educación o la sanidad, pero no les valen las promesas grandilocuentes. Necesitan algo tangible. Su voto vendrá de una profunda reflexión", resume la socióloga sevillana Macarena Vílchez.

Los candidatos a la presidencia del Gobierno de los cuatro principales partidos e Izquierda Unida son hombres, y tan sólo una de cada tres cabezas de lista de las 52 circunscripciones (el 34%) es mujer.

El PSOE sí tiene listas en las que el peso de las mujeres es igual o mayor al de los hombres. Pedro Sánchez es hombre, pero el 54% de las número uno son mujeres (28 frente a 24). El resto de las candidaturas las han hecho con el método cremallera, que alterna a hombres y mujeres, y que resulta en igualdad absoluta: 175 hombres y 175 mujeres. Ciudadanos rechaza las cuotas de hombres y mujeres, y eso hace que ellas salgan mal paradas en el balance final. Ciudadanos tiene un 44,6% de mujeres, Unidad Popular apenas un 27%, un 29% el PP y un 38% Podemos.

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Las encuestas estratificadas por sexos indican que ahora mismo los socialistas tienen entre dos y tres puntos más de intención de voto femenino que el resto, mientras que Podemos es la primera fuerza entre los hombres. El CIS sostiene que, para las mujeres, son los socialistas los que gestionan mejor las políticas sociales -que pesan notablemente en su voto-, pero tienen más confianza en cómo llevan los populares la economía nacional. En cuestiones de igualdad, el bloque PSOE-Podemos-Unidad Popular arrasa, Ciudadanos no sale mal parado y el PP no genera mucha confianza.

Los socialistas ya saben lo que es pagar unas elecciones por el castigo femenino. Si desde Felipe González supieron atesorar su apoyo, lo dilapidaron en 2011, cuando el hartazgo por la crisis y la manera de llevarla de José Luis Rodríguez Zapatero les hizo darles la espalda. El PP sacó un 13% más de votos en el electorado femenino. Y ahora se multiplica la competencia.

Pero ¿qué proponen los partidos para conquistar ese voto que se resiste?

EMPLEO FEMENINO

PP. Rajoy propone en su programa planteamientos genéricos como "impulsar el emprendimiento femenino, aumentar el acceso de las mujeres a los puestos de dirección y apoyar las políticas de igualdad en la empresa". No dice cómo. Habla también de combatir la "brecha salarial" y promete incentivar la contratación de trabajadoras que se incorporen al mercado laboral tras su baja por maternidad.

PSOE. Garantiza que aprobará una ley de igualdad salarial entre hombres y mujeres. Para acabar con esta "brecha", plantea que haya más inspecciones de trabajo y mayores sanciones a las empresas que no cumplan. Los empleadores estarán obligados a tener un registro de salarios y complementos para ver si están haciendo bien las cosas. Los socialistas quieren ratificar el Convenio 189 de la OIT, de 2011, para consolidar la igualdad de derechos laborales de las mujeres que trabajan en casa.

Ciudadanos. Rivera propone igualmente incrementar las inspecciones laborales para detectar casos de discriminación laboral y la creación de una oficina o teléfono gratuito para que se puedan denunciar estas prácticas. Apuesta por mantener en las empresas y en la Administración pública -en todos los niveles- estadísticas de contratación de hombres y mujeres en diferentes puestos y estratos.

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Podemos. Plantea incrementar las atribuciones de la inspección de trabajo y la Seguridad Social en materia de prohibición de las discriminaciones en la contratación y también en la promoción de cargos y en la retribución. Iglesias se compromete con el objetivo de eliminar la brecha salarial y poner en marcha medidas para apoyar la participación de las mujeres en los consejos de administración, que incluyen un plan de empleo para mujeres mayores de 45 años y para mujeres que se encuentren en riesgo de exclusión social, las que más lo necesitan. Promete la ratificación urgente del Convenio 189 de la OIT sobre los derechos de todos los trabajadores domésticos.

Unidad Popular-Izquierda Unida. Alberto Garzón quiere aprobar una ley de igualdad salarial entre hombres y mujeres que incluya sanciones económicas a las empresas que no cumplan con la plena equiparación. Su programa garantiza que se fomentará el acceso de las mujeres a empleos a tiempo completo -la media jornada es uno de los principales problemas que arrastran las mujeres- y que reconocerá el trabajo de las empleadas del hogar -Convenio 189 de la OIT-.

UPyD. Andrés Herzog apoya la puesta en marcha de políticas para "la consecución efectiva de la igualdad de oportunidades y de trato" en la educación, el acceso al empleo y derechos civiles.

CONCILIACIÓN

PP. Plantea la racionalización de horarios en los lugares de trabajo, sean públicos o privados, y la ampliación de la duración de la excedencia por cuidado de hijos en caso de las familias numerosas. Los permisos de maternidad y paternidad actuales se mantienen.

PSOE. Los socialistas prometen ampliar el permiso de paternidad de dos a cuatro semanas -ya estaba previsto en la ley de igualdad de 2011, pero se ha ido aplazando- y "progresivamente" quieren hacer coincidir esa baja con las 16 semanas de que dispone la mujer. Lo quieren garantizar como "obligatorio e intransferible". Plantean una prestación no contributiva para las mujeres demandantes de empleo que tengan un hijo, pero no estén trabajando en ese momento.

conciliar mujer

Ciudadanos. Quiere un permiso de maternidad y paternidad obligatorio e intransferible de 8 semanas para cada progenitor y otras 10 semanas más, a repartir entre ambos. Plantea un pacto nacional por la racionalización de horarios y la conciliación laboral, que entre otras medidas quiere aplicar la recuperación del horario GMT y la adaptación del calendario escolar al laboral. Eso supondría reducir las vacaciones escolares de verano a dos meses. Dentro del complemento salarial, promete un "crédito fiscal adicional" para cada niño entre 0 y 3 años destinado al pago de guarderías públicas o privadas.

Podemos. Iglesias se propone igualar el permiso de paternidad, actualmente en dos semanas, a las 16 semanas del de maternidad, una de sus medidas estrella. No se plantea el cuándo en el programa, de forma concreta.

Unidad Popular-Izquierda Unida. El partido de izquierdas propone permisos por nacimiento y por adopción para cada progenitor, intransferibles y de la misma duración del que ahora tienen las madres, es decir, 16 semanas.

UPyD. En su programa se lee: "Impulsar la ampliación de los permisos parentales tendiendo a equiparar los de maternidad y paternidad", "poner en marcha más escuelas infantiles" y "promever en las empresas horarios laborales y servicios que faciliten la conciliación".

VIOLENCIA DE GÉNERO

PP. Promete un "gran acuerdo social para la erradicación de la violencia contra las mujeres", en el que no ha profundizado, pero que se firmaría entre el Gobierno, las regiones, los ayuntamientos y los agentes políticos, económicos y sociales del país. Añade una "ventanilla única" en esta materia, el refuerzo de las redes de centros de acogida y medidas para dar más movilidad a las víctimas.

PSOE. Pretende incluir en la actual ley integral contra la violencia de género "todas" las formas de violencia contra la mujer que están recogidas en el llamado Convenio de Estambul, ratificado por España y en vigor desde el 1 de agosto de 2014, pero no implementado. Entre ellas se incluyen los matrimonios forzosos, el acoso sexual, las violaciones propiamente dichas o las mutilaciones genitales. Los socialistas quieren reponer las partidas recortadas en la materia y publicar la lista de maltratadores, siempre y cuando tengan una sentencia firme en su contra.

maltrato programas

Ciudadanos. Plantean un "plan de lucha contra la violencia de género y contra la violencia intrafamiliar" y la modificación de la ley integral vigente, con el fin de "acabar con la asimetría penal por cuestión de sexo". El programa detalla que, "si bien la violencia de género afecta tanto a hombres como mujeres, el mayor porcentaje corresponde a la violencia ejercida de hombres hacia mujeres". Albert Rivera ha negado que quieran rebajar las penas a los maltratadores, sino que apuestan por "elevar el agravante a toda la violencia doméstica" e incluir las agresiones que se producen también entre parejas del mismo sexo. Pese a sus declaraciones públicas, su programa no recoge expresamente dicho compromiso.

Podemos. Los de Pablo Iglesias quieren la modificación de la ley integral de violencia de género para que ahora "se conciba a las mujeres como sujetos activos y no como víctimas". Pretenden incluir toda las formas de violencia machista que recoge el Convenio de Estambul, como los socialistas. Añaden la garantía de una "alternativa habitacional inmediata para las víctimas y el acceso prioritario para percibir prestaciones sin necesidad de denuncia previa", problemas que no se citan en el resto de los programas.

Unidad Popular-Izquierda Unida. Apuesta por revisar la ley integral que aprobó Zapatero para incluir todos los tipos de violencia machista y "una vía de intervención que no pase por lo penal para poder intervenir en casos de maltrato donde la mujer quiere mantener la convivencia", una insólita propuesta.

UPyD. Quiere una "nueva ley contra la Violencia de Género o Intrafamiliar, Doméstica o Sexista, que sustituya a la vigente para proteger a todos los miembros del entorno familiar y hacer frente a la violencia de género". Es, por tanto, una enmienda a la totalidad, que debe precisar con más detalle.

ABORTO

PP. Los populares no hacen referencia alguna a esta materia en su programa de 2015. Ya en 2011 el PP prometió reformar la ley de plazos de Zapatero y así lo hizo, aunque luego dio parcialmente marcha atrás. Finalmente, el cambio obliga a que las embarazadas menores de 16 y 17 años necesiten de un consentimiento paterno para poder someterse a una interrupción del embarazo. Frente a este vacío en el programa, Rajoy promete un plan de apoyo a la maternidad que incluye ayudas de hasta 2.000 euros anuales para menores madres que no tengan respaldo familiar.

PSOE. Sánchez plantea revertir la reforma del PP sobre las menores y volver al texto que aprobó Zapatero, sin necesidad de consentimiento paterno para abortar. Habrá que informar a sus padres sólo si hay riesgo para las chicas. Quiere restablecer los tratamientos de reproducción asistida para todas las mujeres en la cartera de servicios comunes, recortados por la crisis.

aborto protesta

Ciudadanos. Rivera promueve una ley de plazos. No va a derogar la reforma que ya hizo el PP en esta última legislatura sobre las menores. "La interrupción del embarazo podrá ser ejercida en la sanidad pública y garantizada por la Administración sanitaria", recoge su texto. Rivera se vio forzado a desautorizar a su candidato por Cantabria por decir que el aborto era un tipo de "violencia". Contempla legalizar, además, la maternidad subrogada, conocida como vientre de alquiler.

Podemos. La formación morada incluye entre sus propuestas la derogación de la reforma del PP del aborto, para que "las menores de edad que sufren abusos y se encuentran en una situación de vulnerabilidad en sus entornos familiares puedan interrumpir su embarazo sin el consentimiento paterno". Apuestan por una prestación de maternidad no contributiva para las madres sin recursos que sean demandantes activas de empleo.

Unidad Popular-Izquierda Unida. Garzón propone eliminar la reforma del PP sobre las menores y ampliar la posibilidad de abortar de forma libre en las 24 primeras semanas de gestación del feto. La ley de plazos actual lo permite únicamente en las 14 primeras semanas. Quiere evitar la discriminación en la reproducción asistida de las mujeres sin pareja heterosexual, rebajar el IVA de los anticonceptivos al 4% y mantener la prohibición de la maternidad subrogada.

UPyD. Herzog aboga por una ley de plazos, más allá de las 14 semanas actuales. El plazo definitivo no está cerrado en su programa porque, explica, debe ser acordado con consenso médico y científico.

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