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La delgada línea entre lo 'vintage' y el mamarrachismo

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Eso de que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor no es nada nuevo que hayan inventado los hipsters con la moda de lo vintage. Aunque siglos atrás no se usara esta palabra —prefirieron otras como Renacimiento o Neoclasicismo—, el rescatar viejas glorias del pasado ha sido una constante que se ha repetido a lo largo de los años con más o menos éxito.

Pese a que hoy en día no queda claro qué es exactamente lo vintage, sí sabemos que el furor por el término nació a principios del siglo XXI, más o menos cuando Julia Roberts recogió su Oscar en un vestidazo (vintage, claro) de Valentino.

¿Cuál es el problema? Que se mete en el mismo saco un Chanel de los años veinte con las faldas de vinilo o la vuelta de los calentadores, y eso es muy peligroso. Por eso, hemos marcado algunas líneas rojas de lo que nunca (¡NUNCA!) debería volver:

1. Los calentadores

Con el revival del chándal nos preocupa especialmente que a alguna mente pensante se le ocurra sacar del fondo del baúl de los recuerdos los calentadores. Sí, aquellos instrumentos del demonio tan populares a principios de siglo (más o menos cuando UPA Dance triunfaba en la pequeña pantalla).

2. El politono de Sexo en Nueva York

Dejemos a Carrie descansar tranquila en su vestidor de 250 metros cuadrados y sigamos con nuestras vidas. ¿Realmente fue necesaria la segunda película? ¿Hay gente que se plantea una tercera?

Pero hay algo que prácticamente todos los fans de la serie hicieron y que especialmente no debería regresar: el uso de la sintonía de la serie como politono del móvil.

3. Las deportivas con plataformas

¡Dejemos también en paz a las Spice Girls! A Geri o a Emma ese calzado le sentaban igual de mal que a cualquier hijo de vecino, pero por lo menos ellas tenían una excusa (dominar el mundo y eso) para ponérselas. Tú no; no la tenías en 1997 y mucho menos en 2016.

4. El Malibú con piña

Por mucho que añores la felicidad de tu adolescencia, la época del acné no va a volver, ni aunque vuelvas a beber esa mezcla hiperazucarada que te acompañó en tus primeras salidas: el Malibú con piña. 300 calorías por copa que nos llevan a preguntar: ¿tu metabolismo es el mismo de entonces?. Una ayudita: NO.

5. El glam punk

Aunque Bowie haya muerto, no es necesario demostrarle al mundo lo fans que somos. O, por lo menos, no adoptando un estilo punk.

6. A tu lado me siento seguro

Operación Triunfo nos dejó para la posteridad los tirabuzones a lo Bisbal o los maxicinturones con los que Chenoa disimulaba cadera. Así que, por favor, que el hecho de que Carlos Lozano esté en Gran Hermano VIP no coaccione a nuestro débil corazón. OT no puede volver. OT no puede ser lo mismo si no estamos en 2001 y no se hable más.

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