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¿Maravilla o esperpento? Calatrava inaugura el intercambiador del World Trade Center con polémica

04/03/2016 11:02 CET | Actualizado 04/03/2016 11:02 CET
REUTERS

Santiago Calatrava y polémica son dos conceptos que van de la mano. No hay obra del arquitecto valenciano que deje indiferente: o la amas o la odias, pero parece imposible mantenerse al margen de uno de estos dos grupos.

Así está pasando con Oculus, el llamativo intercambiador de transportes (HUB) del World Trade Center (WTC) de Nueva York, que abrió al público su primera fase este jueves 3 de marzo. La obra, todavía sin terminar, ha recibido aplausos y abucheos a partes iguales.

La estación de transportes goza de un diseño muy distinto al de los rectos y cuadriculados rascacielos del distrito financiero en el sur de la isla de Manhattan. El vestíbulo principal destaca por contar con un luminoso y amplio espacio donde se alza una gran cúpula hecha de blancas vigas de acero que se elevan hacia el cielo, diseño descrito por algunos medios como The New York Times como una atracción para selfies. "Era mi intención que el edificio emulase los edificios más icónicos de la ciudad y, espero, llegará a ser un símbolo de progreso y renovación para los ciudadanos y visitantes de Nueva York, ciudad a la que he aprendido amar como a la mi propia", ha dicho el ingeniero sobre la obra.

Los detractores de este monumento critican el elevadísimo coste de la estructura, que duplicó el presupuesto inicial, y el abstracto diseño del denominado Oculus. Algunos lo describen como "las alas de un fénix que vuelve a nacer" mientras que otros hablan de una "espina de pez".

El Oculus de Santiago Calatrava

Toda la infraestructura que conecta la estación terminó con un gasto de 4.000 millones de dólares (3.660 millones de euros), el doble de los 1.800 millones de dólares (1.650 millones de euros) estimados en origen. El director ejecutivo de la Autoridad Portuaria de Nueva York, Patrick Foye, ha definido el Oculus como "un símbolo del exceso". En este sentido, Calatrava se ha mostrado cauto y esperanzado en que los neoyorquinos "entiendan todo el corazón y amor puesto en esta obra, inspirada en las clásicas estaciones de Grand Central o Pensilvania".

A las críticas por su elevado coste se suman también las críticas al edificio. Mientras que la mayoría de los viandantes admiran su estructura, medios como New York Post la califican como "la estación más fea del mundo".

La todavía inacabada estación en la Zona Cero conectará hasta 11 líneas de metro distintas con el tren que llega hasta Nueva Jersey, ofrecerá accesos subterráneos directos a las principales torres del WTC y albergará también una zona de ocio con un centro comercial y restaurantes, que por ahora aún está en obras. De hecho, según los responsables de construcción del Oculus, la fiesta de inauguración oficial podría producirse en abril, cuando la mayoría de accesos a la estación ya estén abiertos al público y los primeros comercios empiecen a funcionar.

La apertura de esta primera fase dará servicio a los 100.000 viajeros que diariamente usan las líneas de cercanías del PATH, y contará con un acceso subterráneo climatizado a la nueva entrada que hace esquina con las calles Liberty y Church, a pocas manzanas de Wall Street. En las próximas semanas se irán abriendo nuevos accesos y a finales de primavera está prevista la apertura total del Oculus.

Las polémicas de Calatrava

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