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Les echan a partir del lunes, pero los refugiados seguirán intentándolo; "¿Qué harías tú?"

02/04/2016 10:11 CEST | Actualizado 03/04/2016 11:31 CEST
SIMELA PANTZARTZI/EFE

Grecia comenzará a deportar a Turquía a demandantes de asilo y migrantes el lunes 4 de abril. Una fuente anónima citada por la agencia AFP habla de un grupo de 500 personas, pero fuentes oficiales se niegan a confirmar el número. Tampoco aclaran si los mandarán de vuelta en barco o en avión, ni de qué islas griegas partirán, ni qué será de ellos cuando estén en Turquía. Las organizaciones humanitarias denuncian lo caótico de la situación, la falta de medios y garantías en el proceso, y la incertidumbre y la ansiedad que se apodera de quienes se han jugado la vida para huir de la guerra y ahora se ven encerrados en centros de detención en suelo europeo. A pesar de todo seguirán intentándolo, por rutas más peligrosas y en manos de mafias más brutales. "¿Qué harías tú?", pregunta Oscar Camps, director de Proactiva Open Arms.

"La situación es en este momento caótica", dice a El Huffington Post José Antonio Bastos, presidente de Médicos sin Fronteras (MsF) España. Las autoridades europeas y las griegas no se han organizado bien para implementar los aspectos prácticos de esta decisión, explica, y "hay una serie de compromisos de apoyo [como el envío de 4.000 expertos en asilo y fuerzas de seguridad y barcos] que no se han cumplido, órdenes contradictorias circulando sobre cuál es el proceso y qué se va a hacer". Toda esta falta de información, cuenta el doctor, "genera muchísima ansiedad e incertidumbre en los refugiados, pero también en los funcionarios de la administración griega y las fuerzas de seguridad, que son mucho más hostiles en esta situación de tensión alterada". Y los aspectos psicológicos y emocionales, ahora empeorados, "son una parte importante del sufrimiento que conlleva la huida de una guerra".

A María Jesús Vega, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en España (ACNUR), también le preocupa "la situación caótica" que están viviendo los refugiados, con un sistema puesto en marcha "sin que estén en pie los mecanismos para implementarlo ni los recursos para poder hacer un estudio individualizado de las peticiones de asilo", que las autoridades pretenden gestionar de forma exprés. "Ni siquiera está previsto el alojamiento para quienes hagan la petición y tengan que ser trasladados a algún lugar". Mientras tanto, han detenido a familias con niños y ancianos llegados desde el 20 de marzo, cuando la legislación europea deja claro que la detención debe ser el último recurso.

QUÉ LES AGUARDA EN TURQUÍA

Las primeras informaciones apuntan a que el lunes 4 de abril Grecia deportará a una cantidad simbólica de 500 sirios, afganos y paquistaníes para demostrar que el acuerdo va en serio. No han confirmado desde qué islas, pero suenan Lesbos o Quíos, ni con qué medio de transporte, pero algunos hablan de seis botes gestionados por la agencia de fronteras europea Frontex. Aunque su portavoz ha negado que vaya a participar en el proceso.

Tampoco está claro qué va a ser de los deportados cuando vuelvan al lado turco, pero sí que les llevarán en primera instancia a Dikili, al norte de la ciudad costera de Izmir. Allí les registrarán y luego les enviarán a otras zonas. En Turquía los sirios pueden obtener permiso de trabajo, pero con límites y restringido a algunos sectores.

Los guardacostas turcos "no salvan, recogen [cadáveres]", según Óscar Camps: "Cada vez mueren más en el lado turco, y ya ni nos enteramos"

Otra cuestión es si Turquía puede considerarse un país seguro, un requisito imprescindible para que el acuerdo con la UE encaje en la legalidad. Mientras Grecia modifica su legislación para considerarlo como tal, las organizaciones humanitarias dicen que no, y esta semana han presentado informes que lo demuestran. Amnistía Internacional asegura que Ankara está enviando a refugiados que huyen de la guerra de vuelta a Siria, como ya ha hicieran con al menos 30 afganos a los que echaron de nuevo en manos de los talibanes.

Quienes han logrado atravesar el país hasta la costa para embarcarse a Europa también se las han visto con las fuerzas de seguridad turcas. MsF ha sido testigo del uso de mangueras a presión de los guardacostas de esa orilla del Mediterráneo contra las endebles embarcaciones que usan los refugiados. Un pasajero grabó en otra ocasión en vídeo cómo les agredían con palos en medio del Egeo.

3 hours ago a refugee sent us this video, just right after we took them out of the boat. This is what the Turkish coast guard did to the refugees‼️#TeamHumanity

Posted by Team Humanity on Sábado, 12 de marzo de 2016

Óscar Camps, director de la ONG de rescate marítimo, asegura que los guardacostas turcos "no salvan, recogen [cadáveres]". "Cada vez mueren más en el lado turco, y ya ni nos enteramos", cuenta por teléfono desde Lesbos. Según denuncia con frecuencia a través de su Twitter, los guardacostas "incumplen los derechos humanos y hacen atrocidades".

Los primeros 40 ciudadanos sirios que ya estén en Turquía y tengan derecho a ser reubicados con el mecanismo uno por uno -por cada sirio deportado la UE aceptará acoger uno- empezarían a viajar a Alemania la semana que viene. La portavoz de ACNUR advierte de que este sistema no puede basarse en la cantidad de refugiados que hayan intentado entrar en Grecia, ni puede ir en detrimento de otras nacionalidades -como iraquíes, afganos, eritreos- ni de sirios que se encuentren en otros países como Líbano y Jordania.

A MsF, según Bastos, le parece "perverso" que el apoyo económico de la UE a Turquía para dar asistencia a los refugiados dependa de que Ankara sea "cómplice del cierre de fronteras en la UE". La ayuda financiera, necesaria, debe estar "basada en las necesidades de esas personas, y en principios humanitarios, no en principios políticos que se vuelven en contra de estas personas".

"¿QUÉ HARÍAS TÚ?"

La Comisión Europea celebró que en los últimos días del mes de marzo haya caído el número de llegadas en barco a las costas griegas, lo cual considera ya una muestra de la eficacia de su acuerdo con Turquía. Ha habido temporal en el mar pero, aunque "hay parones, va llegando gente", según Camps, que intuye que "estarán un tiempo con más cautela y después volverán a venir por la noche".

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lesbos

"¿A dónde les van a deportar, a la zona de conflicto, a Afganistán? Allí les van a perseguir y van a volver a venir. ¿Qué harías tú? Es gente que lo tiene todo perdido. Tratarán de conseguir más dinero y volverán a intentarlo. No tienen otra cosa que hacer. ¿Qué posibilidad tienen allí? Ninguna", dice Camps, que se va encendiendo un poco frustrado: "No sé si la gente se da cuenta de que al otro lado, huyen. Huir. Rescatar a tus hijos de la ruina".

Por el camino han sufrido tanto que les compensa el riesgo de cruzar el mar con la amenaza de ser deportados al llegar. "Para ellos es un éxito, un paso más". Hay personas que han pasado por montañas a -11ºC con un chandal y zapatillas. Las mafias les decían que era una travesía de dos horas y se encontraban con marchas de 19 horas por el hielo sin ropa de abrigo. "Hemos atendido a chicos que llegaban con los dedos gangrenados y te contaban que a madres con hijos de menos de un año se les han muerto los bebés de hipotermia y les han obligado a enterrarlos en el camino". "¿Qué harías tú? No sé cómo se puede transmitir esto al público en general", insiste.

QUÉ LE PASA A LA UE

"Esto es completamente el mundo al revés", dice Bastos. La UE está haciendo justo lo contrario a lo que debería hacer para gestionar la mayor crisis de refugiados desde hace décadas. "Empezaron ignorándolos y no ayudándolos, han creado ratoneras y trampas en el trayecto dentro de Europa, y ahora han militarizado el problema y les han empujado de vuelta a Turquía de muy malas maneras, además contraviniendo el derecho internacional", denuncia.

Su ONG, como otras, se ha retirado "con mucho dolor" del centro de Moira de la isla de Lesbos -antes una instalación de registro, ahora de "detención y deportación"- porque no quieren ser "cómplices" de las autoridades europeas en este "giro para peor" que han tomado los acontecimientos. "Nuestro posicionamiento es contrario a que metan a los refugiados en centros de detención", explica María Jesús Vega, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en España (ACNUR), que también ha dejado parte de sus actividades en las islas, como el transporte, y ahora solo hace labores de información y de identificación de casos especialmente vulnerables.

"No sabemos qué pasa con Europa", reconoce María Jesús Vega. "La respuesta está siendo muy pobre, fragmentada, desequilibrada, lenta, con muchos muertos en el camino"

Bastos denuncia que la UE se equivoca en su diagnóstico y está haciendo una "gestión brutal y desconsiderada". El factor huida de los bombardeos en Siria, intensificados con la participación de Rusia, EEUU y Francia, es mucho más decisivo en la salida masiva de refugiados que el presunto factor llamada por la política de apertura inicial de fronteras de Alemania. Que las contribuciones de los países de la ONU a la ayuda a refugiados no cubriesen la mitad de las necesidades de los campos en 2015 en países como Líbano y Jordania también les han empujado a intentar suerte en Europa.

"No sabemos qué pasa con Europa", reconoce Vega. "La respuesta está siendo muy pobre, fragmentada, desequilibrada, lenta, con muchos muertos en el camino", dice la portavoz de ACNUR, que recuerda que "la situación es de tal envergadura que nadie puede permanecer ajeno. El momento ha llegado y es ya".

Europa sólo ha acogido a 930 refugiados de los 160.000 que prometió (España a 18 de 16.000). Vega recuerda que Canadá anunció en noviembre que daría asilo a 25.000. Lo puso en marcha en diciembre y en febrero ya superó esa cifra, porque "no es difícil organizar los aviones y el papeleo y hacerlo posible", como dice Bastos también. Solo es cuestión de querer. Brasil, otro país con quien ACNUR ha puesto en marcha un programa de asilo por vías seguras, ha concedido unos 8.000 visados humanitarios desde 2013 a través de sus embajadas demostrando también que con voluntad política se pueden abrir vías de entrada a un país legales y seguras.

RUTAS MÁS PELIGROSAS

El argumento de la UE de que el acuerdo con Turquía servirá para luchar con las mafias es completamente erróneo, según las organizaciones humanitarias, porque cuando se cierra una camino se abren otros y la alternativa, la ruta de Libia a Italia, "es un agujero negro brutal", según la experiencia de MsF. Si entre Turquía y Grecia tienen que cruzar unos cuatro kilómetros de mar, en la del Mediterráneo central tienen que atravesar 600 kilómetros en los que si no te rescatan, mueres. Antes de llegar a Grecia fallecen una de cada mil personas que lo intenta. En la ruta hacia Italia se ahoga uno de cada 50.

Ese camino en los últimos días está viendo más actividad, aunque en MsF esperan antes de establecer una relación causa-consecuencia: "En lo que llevábamos de año eran unos 5.000 los rescatados al mes y en los últimos días se han rescatado a más de 3.000 personas".

José Antonio Bastos: "La gente que rescatamos de Libia presenta síntomas de torturas impresionantes y cuentan historias de horror"

Pero además del peligro del mar, están las mafias, que según Bastos ahí son "brutales". "La gente que rescatamos de Libia presenta síntomas de torturas impresionantes y cuentan historias de horror. Guardan en campos de concentración a esta gente durante meses, los van extorsionando con tortura para que sigan llamando a sus familias para que envíen más dinero, y finalmente los mandan en las barcas para cruzar", relata el presidente de MsF. Cuando están en el mar sin capitán al mando, en barquitos en los que hacinan a entre 600 y 700, los que menos dinero tienen en las bodegas, o en botes hinchables en las que meten a 100, les dicen que pasadas cinco horas llamen a los guardacostas. Que logren sobrevivir dependerá de que lleguen a tiempo.

"No pinta bien. La gente va a arriesgar más y van a morir más", vaticina Oscar Sanz, que se plantea trasladar a Libia parte de sus operaciones. Bastos está de acuerdo y no es optimista con el futuro cercano: "Da muchísimo miedo la dirección que están tomando los acontecimientos". Hasta que no se consiga la paz en Siria, el problema que Europa pretende subcontratar a Turquía no parará y los bandazos de Bruselas no hacen presagiar nada bueno.

"Vienen a Europa porque no tienen alternativa de vida. Sus hijos no pueden ir a la escuela y están expuestos desde muy pequeños a explotación laboral y sexual, y viven en condiciones horribles, durmiendo en cobertizos, en chozas, debajo de puentes. En esa circunstancias la gente sale", dice Vega. "Como haría cualquiera de nosotros con nuestros hijos".

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