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Las mil caras del 'cosplay', el arte de disfrazarse de personajes de ficción (FOTOS)

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Este fin de semana, Madrid se ha llenado de personajes extraños llenos de colorido. Se han dado cita en el Ifema para celebrar el Expomanga, la mayor convención de cultura popular japonesa de la capital. Son de diferentes edades, profesiones y provincias, pero les une una afición: el cosplay.

Esta práctica, cada vez más habitual, consiste en disfrazarse de personajes de ficción. El nombre cosplay deriva del inglés, de costume (disfraz, traje) y play (juego). Los más entregados incluso acompañan los trajes de coreografías y actuaciones del personaje que encarnan, en ocasiones durante todo un día.

Los cosplayers, como se llaman los que practican esta afición, han sido las estrellas de esta edición del Expomanga, que ha dedicado talleres y conferencias a un hobby al que la gente dedica centenares de euros y meses de trabajo.

LOS ACTUALES CAMPEONES DEL MUNDO SON MEXICANOS

Twin Cosplay han sido los invitados de honor del evento, un dúo masculino de México que se alzó con el máximo galardón de cosplay que existe. José María "Shema" Arroyo y Juan Carlos Torrento tienen 28 y 25 años respectivamente, y son los últimos campeones del World Cosplay Summit (WCS), conocidas también como "las olimpiadas del cosplay", la gran competición de disfraces de personajes que se celebra anualmente en Japón.

Los ganadores del WCS deben superar 20 eliminatorias, primero en su lugar de origen y después en el país del sol naciente. Los miembros de Twin Cosplay, además de ganar, hicieron amigos tan buenos que han viajado desde otros países de Europa a Madrid para visitarlos durante el Expomanga.

"Llevamos dos años haciendo cosplay, desde que una amiga nos invitó a una de estas convenciones. Nosotros no sabíamos nada de ellas, pero el anime (animación japonesa) era algo que nos gustaba. Y también nos gustaba disfrazarnos en Halloween, porque en nuestra ciudad, Toluca de Lerdo, es supercomún hacerlo, ya que allí nació el Día de los Muertos", explica Shema.

Tres meses después, decidieron competir en el WCS con dos trajes de The legend of Zelda que bordaron y pintaron a mano sin ayuda de nadie. Costaron unos 1.000 euros en total. "Aunque parece que no es tanto, para un mexicano es muchísimo dinero. Pero lo vale", considera Juan.

TRAJES DE 1.500 EUROS

A Madrid han acudido con tres trajes espectaculares e increíblemente elaborados. El primero es de la serie Trinity Blood, confeccionados por su amiga y maestra, Valentina Pérez, diseñadora para Dolce & Gabbana. Calculan que cada uno debió costar 1.500 euros. "Todos están hecho a mano, menos los zapatos. Los confeccionó desde cero, y con ellos compitió en el WCS de 2010 en representación de México. Los traemos en su honor", explica Shema.

El resultado es espectacular, pero bastante sacrificado. Juan acabó con dolor de pies por las botas altas de tacón que llevaba su personaje, Ion Fortuna, un vampiro de la nobleza. A Shema le ha pasado factura su afición en el seno familiar. Su padre es un médico militar "muy especial y cuadrado" que creía que su hijo perdía el tiempo. "Él quería que, durante el día, yo fuera el médico o abogado que salva el mundo; y por la noche, un mujeriego millonario", explica Shema.

Pero al quedar finalistas en el concurso nacional de cosplay, todo cambió. "No teníamos cómo llegar a la final; íbamos cargadísimos, todo era muy pesado y grande. Estábamos desesperados. De pronto, se acercó mi papá y me dijo: 'Te voy a pagar un envío especial hasta México porque he visto que te has apasionado. Eso sí, no ganas y te mato, cabrón", recuerda entre risas.

Después de ganar, su familia ya no lo ve como un desperdicio, sino como algo que le gusta y le ha dado mucho, ya que ha viajado más que todos sus amigos juntos. "Además, las grandes empresas japonesas en México, como Bandai o Riot Games, quieren que hagamos eventos y campañas. Claro, que ahora ya no te puedes tomar el lujo de hacer un traje cualquiera", admite.

  • Twin Cosplay
    Carlos Pina / El Huffington Post
    "Nosotros no vemos los trajes como un disfraz, sino como una prenda real. La idea que tenemos cuando montamos un espectáculo es que la gente que conoce la serie y el personaje se enamore de ti; que los que saben lo que es el cosplay piensen: '¡Qué guay!'; y quien no sabe nada de anime ni de cosplay piense: 'No sé qué chingados vi, pero me encantó", resume Shema.
  • Shema, de Twin Cosplay
    Carlos Pina / El Huffington Post
    Shema se dedica al marketing y la publicidad, pero primero fue diseñador gráfico, lo que le ha ayudado en su afición. "Agarro un personaje, lo conceptualizo, encuentro todas las referencias que puedo de cada elemento, realizo un figurín de moda y luego decido los materiales. Éste es un cura que combate contra vampiros; está inspirado en la época de los templarios, así que me informé sobre qué telas tenían entonces, como la piel de gamuza", detalla. Las pelucas también las arreglan ellos, las compran, cortan, tiñen, peinan...
  • Juan Carlos, de Twin Cosplay
    Carlos Pina / El Huffington Post
    Juan Carlos es ingeniero químico, y ambos, a tiempo parcial, son acróbatas aéreos. "Hacemos trapecio, telas y aros. Incluso parkour. Queríamos traer aquí un espectáculo, pero nos dijeron que el recinto no lo permitía porque es peligroso", admite Juan, al que su familia apoya 100%. "Nuestro país todavía es tercermundista. Aquí tienen de todo, tiendas especializadas, 10.000 tipos de telas, de botones... En México sólo encuentras el mismo maldito botón repintado. Por eso sorprendió mucho a los mexicanos lo que hicimos: no teníamos los recursos, pero sí tuvimos la creatividad", piensa.
  • Princesas Disney
    Carlos Pina / El Huffington Post
    Raquel Tomé, de 27 años, va de Blancanieves, su princesa favorita. "Es la vez que he ido más cómoda", reconoce. La falda se la ha hecho ella. Marta Quevedo, de 27 años, va de Ariel, de La Sirenita. "Me gusta porque es un espíritu libre", afirma. Aunque el traje no se lo ha hecho ella, sí se ha encargado de estilizar la peluca, lo que fue "una locura". Llevan tres años disfrazándose juntas, pero nunca de la misma serie ni película.
  • Armas con movimiento
    Carlos Pina / El Huffington Post
    "Me llamo Onizuka (nombre artístico) y el personaje es Draven, del videojuego League of Legends. Es supergamberro y egocéntrico, muy divertido", explica este chico de 21 años que lleva seis en el mundo del cosplay. Lo eligió también por las armas, de cartón planchado, látex líquido, poliuretano y esterilla de gimnasio. No se ha gastado más de 35 euros, de los que la mitad se los llevó la peluca. "Si sabes dónde buscar, los materiales salen bastante baratos", opina. El traje le llevó dos meses, y lo más difícil le pareció la peluca. No es el cosplay más difícil que ha hecho, pero sí el más divertido. "Es ponerse, un poco de dibujo técnico, y hacerlo despacito", sostiene.
  • Una ilustración viviente
    Carlos Pina / El Huffington Post
    María tiene 22 años y va de una ilustración de la artista japonesa Sakizo, famosa entre los cosplayers por sus obras recargadas. Es estudiante de moda y confección, y se ha hecho ella todo el traje.
  • Carlos Pina / El Huffington Post
    Ella hizo los patrones, compró las telas, las cortó, las bordó... Considera que el drapeado de las mangas ha sido lo más difícil. En total se gastó unos 150 euros. Y las lentillas son de encargo, ya que también las necesita para ver.
  • El superhéroe favorito
    Carlos Pina / El Huffington Post
    David, especialista de cine, va de Spiderman, su obsesión desde que tenía 10 años, cuando se hizo su primer disfraz de Hombre Araña. "Poco a poco he ido mejorando y ahora tengo unos ocho trajes. Los diseños los han hecho amigos míos, los mandamos a imprimir en tela y luego cortamos los patrones", describe. El coste serían unos 100 euros.
  • Un Jedi muy solidario
    Carlos Pina / El Huffington Post
    Daniel Requena, de 25 años, va de Jedi de Star Wars. "Los mejores personajes de la saga", en su opinión. El traje se lo ha hecho a mano su pareja, y le llevó varios meses. Junto a David, colabora con Fanvención, una organización benéfica que recauda a través de eventos de ciencia ficción y fantasía.
  • La tripulación de 'One Piece'
    Carlos Pina / El Huffington Post
    Aunque van disfrazados de la misma serie, One Piece, estos cosplayers no son amigos. Forman parte de tres grupos diferentes que se han juntado en el Expomanga. Son unos apasionados de la serie y de sus personajes. Las únicas veteranas del cosplay son las chicas, que llevan casi una década en ello, desde que tenían 10 años. El traje se lo han hecho ellas, cosiendo cada abrigo pluma a pluma durante tres meses.
  • Noctis Lucis Caelum del 'Final Fantasy XV'
    Carlos Pina / El Huffington Post
    Luis, de 27 años, ha elegido un personaje muy poco conocido: Noctis Lucis Caelum, del Final Fantasy XV, un videojuego que sale a la venta el 30 de septiembre. "Me encanta esa saga, y este juego lleva haciéndose 10 años, algo bastante raro. Tiene muy buena pinta, hay mucha expectación, me ha encantado la demo...", enumera. Todo se lo ha hecho él, a excepción del abrigo y la peluca, que sí ha cortado y teñido un poco. "Fue difícil encontrar los diseños, pero cuando los tienes, todo es cartón, cola y mucho tiempo", sostiene.
  • 12 años haciendo 'cosplay'
    Carlos Pina / El Huffington Post
    Yuna Blanchet es una tinerfeña de 24 años que va de Elizabeth, del Bioshock Infinity. Lleva unos 12 años haciendo cosplay, mejorando poco a poco, igual que mejora el material, en su opinión. Menos la tela, todo el traje es obra suya, y le llevó sólo dos días. "Primero, patrones base, y lo vas transformando en lo que debe ser", explica esta estudiante de modas. El corsé lo compró blanco y liso, y lo adornó.
  • Amante de los piratas
    Carlos Pina / El Huffington Post
    Leonard, novio de Yuna, va de Edward Kenway de Assassin's Creed 4. "Nunca me había gustado esa saga, pero fue ver que éste iba de piratas, que me encantan, y me enamoré", recuerda. Yuna le hace la ropa, y él la complementa con las armaduras, armas, brazaletes, hombreras.... En este caso, tuvo que desmontar las pistolas de juguete para pintarlas y cortarlas. La pareja canaria no se ha gastado más de 200 euros en total, pero Yuna se ha dejado ya 500 en otro traje que está confeccionando.
  • Aprendiz de 'Art Attack'
    Carlos Pina / El Huffington Post
    Cristina está vestida como una cazadora de Bloodborne. Tiene 23 años y lleva desde los 12 con el cosplay, ya que siempre le ha gustado hacer manualidades. "No te deja de gustar, más bien al contrario, vas aprendiendo, haciendo cosas mejores...", comenta. Lo único que se ha hecho esta vez es el arma. "La base es del corcho que sobró de una nevera que compramos; la superficie es cartón. Lo cubrí con la formula Art Attack de toda la vida... Y luego, unos retales de un pantalón y pintura", explica. Le llevó dos semanas. "Entre que lo secas, lo pintas, lo cortas, lo piensas... Unas 11 noches", recuerda.
  • Trajes espectaculares... y resistentes
    Carlos Pina / El Huffington Post
    Sandra tiene 21 años y va de Amaterasu del videojuego Okami, que le encantó. Se lo hizo hace tres años, por lo que es resistente: su madre compró y cosió la tela, y ella confeccionó el arma y la mochila con cartón, tela, pintura y algunos hierros. Calculan que, en total, debieron dejarse unos 120 euros.

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