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Cómo hacer tu propio huerto en casa

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HUERTO CASA
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Seguro que alguna vez se te ha pasado por la cabeza tener un huerto propio. Poder cocinar y comer tus cultivos sabiendo que son naturales. Aunque parezca un lujo, es algo que casi todos tenemos a nuestro alcance. Sólo requiere ponerle ganas, tener algo de tiempo libre y un poco de espacio en casa.

Montar un huerto y cultivar tus alimentos es una experiencia que puedes compartir con el resto de tu familia y de la que podrás aprender mucho. Estas son las claves para poder fabricar uno:

1. ELEGIR EL LUGAR CORRECTO

Un huerto casero puede hacerse prácticamente en cualquier sitio: el jardín, una terraza, un balcón... La única condición indispensable es que haya luz natural directa. Cuantas más horas de luz, mejor. Si es posible, que tenga una toma de agua cerca. Así no tendrás que estar yendo y viniendo a por ella. Aunque ten cuidado: hay lugares en los que sólo se puede cultivar durante una época del año por la luz que tienen.


2. ELEGIR QUÉ TIPO DE HUERTO QUIERES

Puedes hacer un huerto vertical, para el que necesitarás un soporte o estantería que aguante bastante peso.


O uno horizontal, cuyo soporte será más ancho o puede estar directamente en contacto con el suelo.


3. RECIPIENTES Y SOPORTES

Lo mejor será hacerse con un recipiente que permita mucho volumen de sustrato. Elegir el soporte y el sustrato dependerá del espacio que tengas y el tipo de cultivo que quieras desarrollar. Una de las opciones más cómodas es la mesa de cultivo. Se pueden elegir de diferente longitud, altura y anchura, lo que te permitirá cultivar en una posición más cómoda. También se pueden usar jardineras, macetas, etcétera.



4. ELEGIR LA TIERRA Y LAS SEMILLAS

Hay varias formas de elegir las semillas para hacer un huerto urbano. Por un lado, puedes comprar las plantas de temporada para ahorrar recursos. También puedes alternar distintas plantas y hortalizas de consumo habitual en tu casa.


Para los agricultores principiantes, muchos expertos recomiendan usar plantones en vez de semillas: aunque uno se pierde la primera fase de crecimiento, simplifica mucho las tareas. Según se vaya adquiriendo experiencia se puede también alternar entre semillas y plantones. Un poco más adelante también se puede contemplar la opción de obtener semillas de nuestros propios cultivos.


El sustrato siempre es mejor que sea orgánico. Cuanto más ligero, mejor; y es importante asegurarse de que permita que el aire circule correctamente y se retenga el agua y nutrientes.

5. SISTEMA DE RIEGO

Si el huerto no está directamente en contacto con el suelo y las plantas y hortalizas se encuentran en recipientes, habrá que estar más pendiente del riego porque el agua se agota antes. Además, si regamos excesivamente puede haber una pérdida de nutrientes fundamentales para la planta.


Lo importante es buscar siempre una humedad constante. Depende de la época del año y de qué estemos plantando. Se puede regar de forma manual o con sistema de riego por goteo, aunque esta última opción saldrá más cara. También existen jardineras con su propio 'autorriego' instalado.

6. ¡HORA DE DISFRUTAR!

Si has seguido todos los pasos anteriores, ¡voilà! Ya puedes decir que eres un agricultor casero. Recuerda que Roma no se construyó en un día, tener un huerto casero también requiere paciencia y dedicación. Si al principio falla algo, no desesperes y... ¡keep trying!


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