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Cuando Mayo del 68 se encontró con el 15M

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Él fue ministro de Economía con Adolfo Suárez y tiene 77 años. Ella está arrancando una empresa de productos ecológicos y tiene 23. Él fue presidente de la patronal bancaria. Ella da clases de teatro a autistas. Posiblemente sean muchas las cosas que los separan. Pero hoy están sentados en la misma habitación del hotel de Las Letras de Gran Vía (Madrid) por algo que tienen en común: ambos han sido dos revolucionarios de su época. Jose Luis Leal fue testigo y profesor de los líderes del movimiento parisino de Mayo del 68 y Ana Castaño participó de principio a fin en el movimiento 15M.

Este domingo se celebra el quinto aniversario del movimiento 15M y, como cada año, hay organizadas concentraciones en varias ciudades españolas. Pero esta vez es diferente: la convocatoria la han hecho mundialmente mano a mano con otros movimientos como Nuit Debout, los indignados franceses.

Cuando hace cinco años empezaron a plantarse las primeras tiendas y a formarse las primeras comisiones de los indignados, muchos recordaron aquél movimiento que surgió en mayo de 1968 en París. Entonces, los jóvenes de las universidades francesas salieron a las calles para mostrar su rechazo a la sociedad de consumo y el malestar social. A las protestas se fueron uniendo progresivamente los trabajadores de las fábricas y algunos sindicatos. Fue un momento de inflexión en el que se produjo una de las huelgas generales con más éxito de la historia de Europa y en el que se puso entre las cuerdas al gobierno de Charles de Gaulle.

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Jose Luis Leal, testigo de Mayo del 68

Jose Luis Leal se acuerda de aquellos meses nítidamente. Habla con seguridad mientras se frota las manos intentando no dejarse ningún detalle. Él enseñaba Economía en el departamento de Sociología de la universidad de Nanterre, donde se iniciaron las primeras protestas. Recuerda con cariño a sus alumnos revolucionarios, entre los que se encontraba Daniel Cohn-Bendit, uno de los iconos de las protestas: "Querían cambiar la sociedad y querían la revolución, hacer una sociedad más libre" en una Francia "muy jerarquizada y rígida".

Leal fue testigo de muchas acciones y visitaba a sus pupilos en las barricadas. "Muchos de esos chicos eran alumnos míos y estuve allí con ellos, fue una experiencia muy interesante". Cohn-Bendit y otros tres jóvenes a los que daba clase fueron los que redactaron el manifiesto del movimiento del 22 de Marzo, uno de los antecedentes del Mayo del 68 parisino.

"El movimiento tenía un fondo anarquista y libertario, pero en él participaban muchas más fuerzas. Algunos, como los comunistas, no les apoyaron por considerarlo un movimiento burgués", señala. El partido que mas apoyó a los estudiantes y trabajadores fue el Partido Socialista Unificado, "más radical pero con los pies en el suelo en el sentido de que también querían hacer un cambio en la sociedad".

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Ana Castaño, activista del 15M

"¿Que qué nos une a los indignados y a los revolucionarios de mayo del 68?", Ana Castaño tiene 23 años y espera con ilusión el domingo para reunirse con sus compañeros indignados de la puerta del Sol. Muchos de ellos vienen desde otras partes de España sólo para el aniversario. "Nos une el sentido común, el amor por la justicia y el amor a secas. También el ser capaces de habernos unido por algo mayor. Si no, un movimiento no puede funcionar".

Es una 'quincemayista' de los pies a la cabeza. Una "perroflauta" (que le llamarían algunos) que está llevando adelante una empresa junto a su hermano, pero sin quitarse la riñonera. Participó en el 15M de principio a fin; y trabajar con productos ecológicos es su manera de "seguir cambiando las cosas". Es actriz, da clase de teatro a autistas de todas las edades y colabora en las actividades de un espacio vecinal en el madrileño barrio de San Blas (Montamarta).

Cumplió los 18 años en la acampada de la Puerta del Sol y el 15M cambió su vida. "Reivindicábamos sentido común. Cualquier propuesta que encuentres del 15M era lógica", explica. Para ella, se dio el lugar y el momento perfecto en el que mucha gente comenzase a pedir un cambio en el panorama político, social y económico del país. "Fue algo diferente. Creo que eso es lo que hace especial al movimiento. No lo pedíamos bajo siglas ni luchando en contra de nada, sino yendo a favor de lo que queríamos".

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Ana Castaño

Para definir brevemente el movimiento utiliza una cita de Thaís, una compañera gallega con la que convivió durante la acampada y que hoy es "imprescindible" en su vida: "Utopía es posible". "Allí vivimos lo que era construir una ciudad en una plaza. Eso es una locura preciosa. Estoy segura de que fue un punto de inflexión en la vida de todos nosotros", señala recordando la autogestión, la organización y la solidaridad que se respiraban en la puerta del Sol.

EL PAPEL DE LAS REDES SOCIALES

Las redes sociales fueron cruciales para poder construir esa "ciudad dentro de las plazas". La rápida difusión en Twitter y Facebook de la represión policial produjo un 'efecto llamada'. "Durante mucho tiempo las redes fueron una herramienta divertida con la que nos libramos de muchas cosas", señala la joven. "No existía el miedo porque teníamos la certeza de que estábamos haciendo algo bueno, pero existían las cargas policiales y las redes ayudaban a avisarnos unos a otros en el momento para evitarlas", recuerda. Admite que fueron un medio de movilización muy importante hasta el punto de que crearon una comisión dedicada sólo a eso. Aunque las decisiones y propuestas importantes sí se fraguaban en las asambleas de cada acampada.

Lo mismo pasaba hace 48 años en París. Leal explica que entonces se comunicaban por teléfono pero que "las grandes decisiones se tomaban en los mítines". No sabe qué habría pasado si hubiesen existido las redes pero "quizá hubiese sido distinto". "Las redes atomizan a la gente. Son de utilización individual y más fáciles de manipular", añade.

LA REPRESIÓN POLICIAL

La represión policial es otra de las cosas que tienen en común ambos movimientos. Leal recuerda con claridad la que sufrieron en París: "Fue bastante dura, aunque los movimientos también eran bastante violentos. Lanzar adoquines a la policía era moneda corriente. Llegué a ver a la policía sacar a los chicos de las ambulancias para seguir dándoles con la porra".

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Jose Luis Leal

Castaño, por su parte, señala que para ellos, "la represión policial fue un motor más. Cuando vas en contra de algo, lo potencias. Eso era lo que pasaba con los desalojos de la policía", asevera Castaño. Relata que en un primer momento, la comisión de Respeto del 15M consistía en una serie de voluntarios que se pondrían delante de todos para recibir los golpes de la policía. "Pero luego no hizo falta, no tenía sentido", dice.

¿Y AHORA QUÉ?

Muchos creen que el 15M o Mayo del 68 fueron movimientos sociales en una época determinada y que se quedaron en eso. Pero los que participaron señalan que no fue más que el principio: "Veo gente que está continuamente creando cosas para un bien común", señala Castaño. Leal se dirige a estos jóvenes con un mensaje claro: "Sé joven y valora siempre por encima de cualquier otra cosa la libertad".

Los 54 años que los separan se achican si se tiene en cuenta que ambos removieron conciencias, que los dos han tenido el deseo de cambiar las cosas para conseguir una sociedad más justa. Como señala la 'quincemayista': han hecho historia.

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