Un año de gobierno del cambio en Cádiz: lo conquistado y lo pendiente

Un año de gobierno del cambio en Cádiz: lo conquistado y lo pendiente

EFE

Las elecciones municipales de 2015 acabaron con 20 años de hegemonía de Teófila Martínez como alcaldesa de Cádiz por el PP. Lo que parecía imposible -cambiar de regidor- se hizo verdad encarnada en un joven profesor de Historia con pendientes y vaqueros, conocido más por su mote que por su nombre: José María González Santos, Kichi, el candidato de Por Cádiz sí se puede.

Con sus ocho concejales más el apoyo de los cinco del PSOE y dos más de Ganar Cádiz en Común, logró ser investido frente a los 10 concejales que aún hacen de la popular la primera fuerza política de la ciudad. Y así, entre precarios equilibrios y sumas que no siempre salen, entre ilusiones recobradas, nuevos gestos y viejos problemas, ha ido avanzando el gobierno de la la trimilenaria Cádiz.

"Venía preparado para lo peor y me estoy encontrando lo peor", declaró González pocos días después de dejar ese balcón en el que fue ampliamente ovacionado y arremangarse al fin como alcalde. Ese ha sido uno de sus mensajes clave de este año: lo hacemos "lo mejor que lo podemos hacer" pero la herencia recibida de Teófila es una losa complicada de levantar. Y tampoco ayuda, insiste, estar atado en determinadas tomas de decisiones por falta de competencias municipales, que aún ni ha podido debatir con la presidenta de la Junta, Susana Díaz, como ha denunciado vía Twitter:

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Los problemas de la ciudad siguen siendo los mismos que antes del 24M: un desempleo que supera el 33% y afecta a más de 17.000 vecinos, la falta de vivienda social para la población en riesgo, la falta de productividad y el impulso pendiente a grandes proyectos, como los portuarios. "Es una carrera de fondo, pero se están haciendo cosas", matizan en el partido de Kichi.

Ponen como ejemplo de la "revolución" lo logrado en los primeros 100 días de mandado, en los que se alcanzó un cumplimiento de promesas del 85%. Por ejemplo, de partida se ahorraron 300.000 euros rebajando sueldos elevados; se aprobó un plan de continuidad alimentaria, para impedir que los niños con menos recursos quedaran sin alimento con el cierre de los comedores escolares (con más de 200 beneficiarios); se activó una oficina de ayuda ante los desahucios y, aunque se han celebrado reuniones con bancos, queda pendiente de aplicar un protocolo que realmente impida que estos casos se sigan dando; se han puesto los cimientos de un plan de emergencia social -sobre todo centrado en jóvenes y trabajadores en paro de más de 50 años-; se ha creado un portal de transparencia en el que publicar todos los datos de gastos para que los ciudadanos hagan una "auditoría" de la gestión; se han eliminado enormes puntos luminosos de publicidad institucional y se han puesto coches oficiales a disposición de Cruz Roja para repartir alimentos...

LA DEUDA, LA GRAN LOSA

Posiblemente el mayor logro del nuevo consistorio ha sido el de la reducción de la deuda local. González se topó con una deuda viva de 275 millones de euros y 60 más de pago a proveedores, que cobraban a 127 días vista cuando el máximo legal es de 30. Tras meses de desencuentro, González logró entrevistarse con técnicos del Ministerio de Hacienda y revisar de nuevo la deuda: según el ayuntamiento, en siete meses lograron reducirla en un 140%.

Pero para la oposición estos pasos son más gestos "populistas" o "de cara a la galería". Fran González, portavoz socialista en el ayuntamiento -y a quien Kichi, insistente, repite en las últimas semanas “Dadnos la mano, caminemos juntos”- sostiene que la corporación está "desaprovechando la oportunidad" de gobernar Cádiz, que lo que se aprecia es una "ciudad paralizada" por la falta de iniciativa municipal y que lo que ha cosechado el alcalde en estos meses han sido "polémicas innecesarias" y "fotos de cara a la galería". Denuncia que el paro no se ha movido en este año y que los "grandes discursos" en materia como vivienda no se han concretado. "Sobre todo, se prometió que se garantizaría luz y agua para todos, pero hoy en Cádiz sigue habiendo cortes, como sigue habiendo el mismo desempleo, como el protocolo de desahucios no se aplica porque hasta los jueces lo ven imposible...", sostiene.

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Fran González y José Antonio González, en los días previos a la investidura del alcalde.

A su juicio, la remunicipalización de determinados servicios o la "asunción de grandes decisiones" en cuanto a proyectos que dinamicen la ciudad son deudas pendientes hoy, "evidencias de mal gestor". La explicación de la herencia pasada o de la falta de competencias locales no sirven de "excusa", añade. "Una persona sin vocación de servicio no puede hacer culpable al resto, tiene que buscar soluciones. No puede actuar como si se cayera de un platillo volante", argumenta.

Los socialistas dieron su apoyo a la rama local de Podemos para que fuera el regidor y Fran González aún lo defiende, "porque la ciudad necesitaba cambio", pero lamenta que aquella ilusión se haya quedado "en grandes discursos". Por esas inconcreciones, por ejemplo, acaban de votar en contra de los presupuestos de Kichi y su gente. ¿Y no hay posibilidad de acercamiento, como pide el regidor? "Es que no nos creemos ese acercamiento, es de cara a la galería. Hablaban de participación, negociación, compromiso... No hay nada. Es irreal. No plantean ni una iniciativa seria o realizable, sino impostura", sentencia.

Esas críticas y la falta de una mayoría clara podría dar a entender que Con Cádiz Sí Se Puede va a abordar una legislatura más corta de lo habitual, pero no será -al menos hoy- gracias al derribo socialista, porque entienden en el partido de Pedro Sánchez que sería una involución al momento previo a las elecciones locales, "una vuelta al PP". Así que no, no van a apoyar mociones de censura. "Lo que les pedimos es que gobiernen. Somos una oposición responsable y vamos a fiscalizar lo que hacen y denunciar lo que esté mal. Pero no estamos en posición de replantearnos ir más allá", concluye.

"EL AÑO DEL DESENGAÑO"

¿Y qué piensan de la nueva Cádiz en el PP, quienes gobernaron durante los pasados 20 años? Ignacio Romaní, el portavoz de su grupo, sostiene que hemos vivido "el año del desengaño". "No hay una sola medida de importancia y es difícil encontrar alguna menor también, que se haya tomado con criterio alguno o modelo de ciudad. La gestión municipal está marcada por la improvisación, el desconocimiento absoluto de la realidad de Cádiz, el sectarismo y la mentira", reprocha.

A su entender, el alcalde González tiene que ver que "la realidad le niega su relato". En su caso, más que lo por hacer, le reprocha que pintase una ciudad hundida en el desastre que no lo era, dice, tanto. Defiende que los menores en riesgo estaban siendo tratados, que cada año "se paraban cerca de 200 desahucios al año con los mecanismos que el PP tenía implementados", que la deuda era menor de la denunciada por Podemos, que hay acciones que no puede asumir sencillamente porque no son sus competencias...

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El alcalde con miembros de 'Los Kichi', que compitieron en el pasado carnaval del Falla.

"No hay ni modelo económico, ni social, ni turístico ni nada", insiste Romaní. "Y lo que es más preocupante: la certeza de que el Gobierno Local no tiene el más mínimo criterio sobre nada que sea realmente importante en la ciudad. Echa en falta inversiones en turismo y ayudas sociales. "Ahora está en un callejón sin salida del que sólo puede salir reconociendo que mintió, que no tenía ni un plan para Cádiz ni un modelo de ciudad", abunda.

CERCANO Y CON PERSONALIDAD

Más allá de la gestión, la estampa del actual alcalde de Cádiz es muy diferente a la de su antecesora. Dicen sus asesores que recibe a ciudadanos en su oficina para escuchar de cerca sus problemas, que se carga la mochila al hombro y "patea" la calle para apuntar, libreta en mano, lo que ve mal. Que habla. Que escucha.

Ha sabido ganarse a la gente cediendo al protocolo de las bodas civiles y poniéndose -sólo para eso- traje y corbata. Para inaugurar el Segundo Puente de Cádiz la corbata se la dejó en casa, pese a estar acompañado, para empezar, del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Se declara ateo, pero recibió con honor la medalla del Nazareno de Cádiz a la vez que anunció una revisión a las subvenciones a las hermandades de Semana Santa. Parte de su salario va a ONG locales y descolgó al rey de su despacho para poner en su lugar a Fermín Salvochea, el alcalde al que se quiere parecer.

Camina con la polémica o la sorpresa rozando sus talones -¿amplificada por los medios?, se cuestiona- y acumula anécdotas insólitas: la retirada por unos días de una bandera española de la Plaza de Sevilla porque venía temporal; su negativa a subir a un buque escuela chileno porque "simbolizaba el asesinato de la democracia", vinculando a Ejército con dictadura cuando ahora Chile es una democracia; el pleno en el que reprochó a sus antecesores que fueran por la gorra a ver Peppa Pig, el momento en el que llevó a los sin techo a la fase final del concurso de carnaval del Teatro Falla, en vez de los invitados habituales, su reunión -que nada gustó a Exteriores- con el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, el pleno en el que que unos vecinos le reprocharon la falta de empleo, que le valió hasta el abrazo público de su madre, que consolaba a su hijo-alcalde por el mal rato...

Aún le quedan por delante tres años para que este resumen quede en papel mojado.