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Crisis por aquí, crisis por allá...

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GRACIA DISTURBIOS
EFE
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La palabra "crisis" es la que más se repite esta mañana en la prensa nacional e internacional. Crisis en los países vecinos, crisis en el sector bancario y crisis domésticas que, en precampaña electoral, se convierten en asuntos de Estado...



Estamos ante "la crisis de los okupas", como la bautiza El Periódico de Cataluña. Una crisis que se le escapa de las manos a unos "gobernantes ausentes", como sentencia El País en un editorial.

"Colau -argumenta- se plegó a la dinámica del movimiento ocupante, de una de cuyas variantes es originaria, ofreciendo mediación y otro local... Ahora sólo se lamenta, buscando que los entes vecinales suplan su responsabilidad. El presidente de la Generalitat... no ha salido en defensa de su policía". En cualquier caso, concluye, "la única desproporción corresponde a los okupas y, sobre todo, a los violentos que dicen protegerles. Este descontrol no debe seguir ni un día más".

El director de La Vanguardia, Marius Càrol, lamenta que "a la intimidación física en la calle, empieza a sumarse la intelectual en los medios...". Y recuerda lo que decía Stephane Hessel, el padre intelectual de los indignados: "La violencia da la espalda a la esperanza". 



Otra crisis, en la banca, vuelve a reaparecer de la mano del Banco Popular...



Ángel Ron, presidente de la entidad desde 2004, se explica en Cinco Días al asegurar que "había que coger el toro por los cuernos" y aclara que "sólo el mercado ha presionado para la ampliación" de capital de 2.500 millones, que cuenta con el respaldo del Consejo de Administración y con el socio de referencia: Allianz.

En un editorial, el diario económico considera que esta situación es una muestra de "la crisis bancaria no superada" y se limita a ofrecer un "depende" como respuesta a la pregunta de si el Popular "queda normalizado y suficientemente fortalecido para hacer banca en el estrecho contexto de tipo cero". El Mundo amplia el foco al asegurar que "la banca se adentra en un horizonte inexplorado", en el que "regulación, tipos de interés a cero y revolución digital son los grandes retos". 



En Francia, continúa la crisis social generada por la reforma laboral, aunque el Ejecutivo de Hollande ya busca una salida...



"¿Por dónde está la salida?", señala Libération, que apunta la duda que se instala en el Palacio el Elíseo: permanecer firmes o "mejorar" la reforma laboral. No sólo porque la opinión pública responsabiliza al Ejecutivo del bloqueo, sino porque "el debate está afectando a la misma identidad de la izquierda", señala el sociólogo François Miquet-Marty.

El conservador Le Figaro no duda en aprovechar esa brecha para titular: "El Partido Socialista se preocupa por la intransigencia de Valls". Y al otro lado del Rin, el Frankfurter reflexiona sobre que la debilidad de Hollande es la que hace posible que un sólo sindicato bloquee el país.



Ya es oficial, Donald Trump es el candidato republicano a la Casa Blanca... 



Y lo primero que ha hecho es anunciar que Estados Unidos, si gana, no cumplirá con los compromisos del acuerdo de París sobre cambio climático. Su intención, señala el Financial Times, es volver a situar la energía fósil en el centro de su política económica y, en especial, el fracking.

Más temibles que el propio Trump son sus partidarios, a juicio de Jonathan Weisman, que en una revista del New York Times, denuncia este fin de semana el acoso al que se ve sometido por un usuario de Twitter que se hace llamar Trump Dios Emperador. 



Obama, que trasmitió desde el G7 la inquietud que Trump causa entre los líderes mundiales, se convertirá hoy en el primer presidente estadounidense en visitar la devastada ciudad de Hiroshima...



Ian Burmann, profesor de derechos humanos y periodismo en el Bard College de Nueva York, asegura en el Frankfurter Allgemeine que "Obama no tiene por qué disculparse por Hiroshima". Su argumento: se trató de un acto de guerra brutal pero no equiparable al Holocausto en sí. A su juicio, Obama debe aprovechar para avanzar en su objetivo: la eliminación total de las armas nucleares. Curiosamente, según desvela la cadena CNBC, Estados Unidos controla su arsenal nuclear con medios prácticamente obsoletos: los disquetes de ordenador de ocho pulgadas.  



El tuit nos lleva esta mañana a París...



Allí se está jugando Roland Garros. Un torneo de "abueletes", leemos en Le Monde, que ha echado las cuentas para concluir que casi la mitad de los jugadores y jugadoras del cuadro final tiene 30 o más años... Todo un récord que demuestra que es un deporte en el que la cabeza es más importante que el físico.