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Así fue el secuestro y liberación de Salud Hernández y los otros dos reporteros

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COLOMBIA PRENSA
La reportera española, atendiendo a la prensa tras su liberación. | EFE
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La mediación de la Iglesia Católica ha sido fundamental en la liberación, este viernes, de la periodista española Salud Hernández-Mora, y de los dos reporteros de la emisora colombiana RCN que han permanecido varios días en manos del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

La guerrilla liberó en primer lugar a la reportera de El Tiempo de Colombia y colaboradora del diario español El Mundo, que fue entregada a representantes de la Iglesia Católica cerca de Teorama y San Calixto, cerca de la frontera con Venezuela.

"El secuestro es la cosa más estúpida y absurda que hay, no le veo justificación", dijo la Hernández en una conferencia de prensa en la ciudad de Ocaña, horas después de su liberación. "Yo rechazo cualquier tipo de secuestro, no hay justificación jamás para un secuestro, es un delito que se debería erradicar de la faz de la tierra", agregó. Además, hizo una defensa encendida de la libertad de información. "Colombia no se puede contar desde un escritorio de Bogotá. Tienen que dejarnos trabajar", exigió.

Horas después se anunciaba la liberación de Diego D'Pablos y Carlos Melo, quienes fueron entregados también a una comisión de la Iglesia Católica entre las poblaciones de El Tarra y Hacarí, Norte de Santander, según ha relatado Caracol Radio.

Los reporteros de la emisora colombiana permanecían retenidos desde el pasado lunes, cuando desaparecieron en el momento en que cubrían la desaparición de la periodista española que fue vista por última vez el sábado 21 de mayo cuando realizaba un trabajo periodístico en Norte de Santander.

El obispo de la localidad colombiana de Ocaña, Gabriel Ángel Villa, explicó que el proceso de liberación se realizó con ayuda de "la Defensoría del Pueblo a través de la iglesia que fue lo que ellos (ELN) pidieron como garantía".

Por su parte el ELN afirmó que tenía a la columnista para "neutralizar la infiltración enemiga en la zona". "Aclaramos que la retención de la periodista solo obedece a acciones rutinarias para neutralizar la infiltración enemiga en la zona", dijo en un comunicado entregado a los periodistas por la propia Hernández Mora, quien sin embargo precisó que no quiere prestarse "a ese show de ser vocera de unos bandoleros", según relata El Tiempo.

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"UNA IMPRUDENTE"

En sus primeras declaraciones tras ser liberada, Hernández Mora ha afirmado que "la gente" pensará de ella que es una "imprudente y una idiota", tal y como ha relatado a la emisora colombiana Caracol Radio tras cinco días desaparecida. "La gente pensará que soy una imprudente y una idiota. Y seguramente tienen razón, soy una imprudente y una idiota", ha añadido, antes de explicar que fue cuando al despedirse de un amigo cuando apareció una motocicleta y la persona que conducía le dijo: "Súbase".

"No había nadie en la calle, así que me subí", ha explicado. Desde el inicio, tras retirarle el teléfono móvil y sus equipos, varias personas la trasladaron de un lugar a otro, siempre en zona selvática, y le advirtieron de que no debía salir de la zona porque "la estaban vigilando".

La periodista ha afirmado que si bien no le gustaría "estigmatizar" al pueblo de la zona en la que estuvo retenida, es importante el control que tienen las guerrillas. "Hay una estación de Policía que no sirve para nada, y no porque los agentes no sirvan, sino porque no pueden hacer nada: asoman la nariz y se la cortan porque hay francotiradores", ha relatado. "Su única misión es llegar a casa vivos", ha continuado.

Prosiguiendo con la historia, la reportera ha explicado que una vez le dijeron que le devolvían sus pertenencias y que se podía ir, comenzó otro trayecto, cambiando de moto en el camino, hacia Filogringo, desde donde iba a tomar un autobús para regresar al lugar de donde la habían llevado, Tibú.

No obstante, ha explicado que, dado que uno de los guerrilleros le había indicado que buscaría a un comandante para que hablara con ella, no se iba a ir hasta conseguirlo. "Yo seguía insistiendo en que quería hacer mi trabajo, quería hablar con un comandante para hacer la entrevista", relata. Tras dos horas de espera, el comandante no apareció y Hernández Mora se vio obligada a dormir en la localidad.

"Entonces llega el comandante, me coge el equipaje y el equipo y me dice 'Aquí va a pasar usted unos días'", explica. En ese momento es cuando la periodista, explica, comienza a enfadarse.

"Me quedé con dos guerrilleros y les dije 'Soy idiota, no sé por qué me fío de ustedes'. Estuve enfadada dos días. Cada noche me cambiaban de un sitio a otro, todo el tiempo en zona rural, selvática, o en claros de la selva o en casas abandonadas", ha afirmado.

"NO SABÍA QUE LA ESTABAN BUSCANDO"

Mientras los guerrilleros le decían que "esto no va a ser largo", la periodista les explicaba que era "una estupidez" lo que estaban haciendo. "Pero ellos decían que estaban en territorio de guerra, que era una zona complicada", añade.

La reportera ha añadido que no se enteró de que la estaban buscando hasta que un día escuchó la emisora del Ejército. "Empezamos a escuchar 'Quien tenga información de Salud Hernández Mora', y lo decían varias veces", indica. "El lunes tuvimos que salir corriendo porque se oyeron helicópteros cerca y nos escondimos en un cocal. El martes ya vimos los aviones espía", cuenta.

Aunque ha asegurado no sentir miedo, sí ha indicado que sentía preocupación, tanto por sus amigos y familiares como por los "soldados y militares" que la estaban buscando. "No quería que les pasara nada por mí".

Asimismo, ha indicado que entre algunos de los guerrilleros que la habían retenido se encontraban menores de edad, al menos dos de 16 y 17 años, con fusiles.

AGRADECIMIENTOS

Hernández-Mora ha recordado que lleva 16 años trabajando en País Libre, una asociación que lucha contra los secuestros, y que precisamente por eso su retención de cinco días para ella "no fue nada". "Admiraba a los que estuvieron secuestrados durante años, y que resistieron", ha indicado.

En el marco de su liberación, la periodista ha agradecido a la Defensoría del Pueblo de Ocaña, y a la Iglesia Católica que ha sido "esencial" en su salida, y también a todas las autoridades que han participado en las operaciones.

"Y todos debemos ser secuestrados de primera", ha afirmado, en referencia a los que no salen en la prensa, en particular, al de Henry Pérez, un líder que desapareció el 26 de enero y sobre quien estaba investigando cuando desapareció. "Nadie le parabola", ha criticado, antes de que la llamada telefónica con Caracol llegar a su fin a causa de las pérdidas de cobertura.

Por su parte, el presidente del Senado, Luis Fernando Velasco, ha afirmado que si finalmente el ELN decidió soltar a Hernández-Mora y al resto de periodistas "escuchando los pedidos del país", este proceso debería servir para "iniciar con más seriedad" una conversación "para terminar con la guerra".

La periodista no ha querido concretar dónde se encontraba, y sólo ha afirmado que se encontraba "yendo por una carreterita de un lugar a otro".

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