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La coalición Unidos Podemos: antídoto contra el 'virus D´Hondt'

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IGLESIAS Y GARZN
El candidato de Unidos Podemos a la Presidencia del Gobierno, Pablo Iglesias, y el coordinador de IU, Alberto Garzón (d), durante el acto de inicio de la campaña electoral celebrado esta noche en Madrid. | Efe
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Aritmética electoral. Dos sencillas palabras encierran el verdadero motivo de que Podemos e Izquierda Unida-Unidad Popular (IU) hayan decidido unir fuerzas de cara a las elecciones del 26J. Es verdad que el pacto obliga a Podemos a renunciar a su idea fundacional de diferenciarse de IU. Como lo es que los de Alberto Garzón perderán independencia y liderazgo.

Pero son más los factores que llevan a pensar que con la alianza todos ganan y que, tal y como apunta la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), puede ser la catapulta para lograr el objetivo común: el sorpasso y, en último término, gobernar.

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EL DEMONIO SE LLAMA LEY D´HONDT...

Por lo menos para IU. Para muestra un botón. Casi el 80% de los votos de IU no se traducen en diputados. En las elecciones del pasado 20 de diciembre la federación de izquierdas rozó el millón de votos, lo que la convertía en la quinta fuerza nacional en este aspecto. Pero el sistema electoral español, que tradicionalmente perjudica a IU, fue despiadado. Sus 923.105 votos se tradujeron en dos escaños mientras que el PNV, por ejemplo, logró seis diputados con un tercio de los votos (301.585).

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La explicación es sencilla: la Ley electoral penaliza la dispersión del voto por muchas circunscripciones, que es lo que le sucede al electorado de IU, y premia la concentración.

“A IU le cuesta traducir sus votos en escaños”, explica el experto en estudio de encuestas y editor de Politikon Kiko Llaneras, quien recuerda que el pacto es “muy goloso” porque juntos, a idénticos resultados que el 20D, Podemos e IU obtendrían 14 escaños más (de 71 a 85). De este modo, arrebataría siete escaños al PP (en Zaragoza, Teruel, Ciudad Real, Granada, Málaga y Las Palmas); cuatro escaños a Ciudadanos (en Sevilla, Guadalajara, Albacete y Santa Cruz de Tenerife); dos escaños al PSOE (en Álava y Jaén) y un escaño al PNV (en Vizcaya).

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Según Llaneras, muchos votos de IU tirados a la papelera el 20D podrán, sumados a los de Podemos, materializarse en escaños. Estos sufragios son, básicamente, todos los que IU recibió fuera de Madrid, única provincia en la que obtuvo representación. “Ahora, los votos que antes no contaban, sí sirven”, explica Llaneras, quien ve en este punto el “factor determinante para que los de Alberto Garzón decidieran confluir antes de los comicios y no después, cuando los escaños están repartidos“.

En la misma línea incide la doctora en Economía y también editora de Politikon María Ramos, quien considera que unir fuerzas permite a IU convertir votos en escaños y a Podemos afianzar diputados que estaban en duda. “Es un momento de mucha volatilidad electoral, cuando las lealtades partidistas no son tan fuertes, todo lo que sea afianzar parece positivo”, resalta Ramos.

LA ESPADA DE DAMOCLES DEL VOTO ÚTIL

“Votar a IU significa no sumar”. Los resultados del pasado 20D desprenden este eslogan demoledor para la formación de Alberto Garzón que, a juicio de Llaneras, no tiene antídoto. La cercanía entre los comicios del 20D y del 26J neutraliza la estrategia de restar credibilidad a las encuestas que es —según Llaneras— “el relato cuando los números te van regular”.

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En este escenario, el electorado de izquierdas podía tener la poderosa tentación de votar a Podemos en vez de a IU en busca del sufragio útil lo que, gracias al pacto, ya no tendría sentido. “Gente que se quedó en casa el 20 de diciembre porque pensaba que su voto no servía de nada puede que se anime con la coalición”, afirma Ramos.

Sin embargo, la editora de Politikon introduce el efecto psicológico de que el votante de IU se quede en casa porque no vea representados sus intereses en el pacto o porque lo interpreten como una claudicación con Pablo Iglesias.

Es notorio que ambas formaciones han tenido que enfrentarse a parte de sus bases para consumar la alianza. En el caso de IU, entre un 20 y un 30% era reacio a ir junto a Podemos el próximo 26J, porcentaje que se reducía al 3% en el caso de los votantes de la formación de Iglesias. “Pocos pueden vaticinar cuál será el precio a pagar por IU al diluirse como socio más pequeño, en una coalición donde el liderazgo lo va a tener otro partido o qué pasará si se quedan fuera del Gobierno”, reflexiona Llaneras.

¿LAS ENCUESTAS? BIEN, GRACIAS...

Las previsiones tras el 20D decían que IU le comería votos a Podemos y se situaría en torno al 6 o 7%. Estos datos permitirían a la formación liderada por Alberto Garzón atenuar los efectos perversos de la Ley electoral y traducir algo mejor los votos en escaños. “Si IU se hubiera creído esos números, sus incentivos para la confluencia habrían sido menores“, considera Llaneras.

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Sin embargo, la decisión final de concurrir juntos a las elecciones evidencia que pocos se creían las encuestas en el seno de IU: “No pensaban que fuesen a tener el 7% de los votos”, asegura el editor de Politikon, quien considera que de lo contrario, no habrían renunciado a su independencia ni se habrían “diluido en una coalición”.

Ramos introduce un matiz importante. Aunque las encuestas que vaticinaban un crecimiento del 6 o 7% fueran ciertas, ese incremento es insuficiente para atenuar los efectos perversos del sistema electoral español. En este punto, la doctora en economía y editora de Politikon explica que obtener menos del 12 o 15% de los votos supone no lograr escaños en la mayor parte de las circunscripciones, e IU lo tenía muy difícil. “Sin cambios en la ley electoral es difícil que IU revierta su situación”, explica Ramos, quien cree que con estas reglas del juego la formación de Garzón corría el riesgo de desaparecer.

EL MÁS BENEFICIADO ES...

“En términos estrictamente electorales la coalición beneficia tanto a IU como a Podemos”, opina Ramos. No obstante, la unión deja en bandeja a sus adversarios políticos el arma de que Podemos se ha radicalizado al unirse con los comunistas de IU, lo que choca de bruces con esa idea tan cacareada por Iglesias de que su formación es transversal y para todos.

“Es una apuesta y los dos pensarán que les beneficia”, afirma Llaneras, quien cree que ir juntos no parece que les vaya a hacer perder votos: “Al tener más diputados, IU gozará de más recursos”, considera.

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