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Las cuentas propias de los partidos para lograr La Moncloa

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Cada maestrillo tiene su librillo. Los partidos ya piensan en el día después de las elecciones y en la nueva negociación de pactos de gobierno marcada por la más que probable aritmética parlamentaria endiablada. Y, cada uno, empieza a deslizar el argumento que más le conviene para llegar a La Moncloa, con polémicas incluidas como la fórmula de Jordi Sevilla.

Oficialmente el proceso es claro para ser presidente. El candidato designado por el rey debe lograr en la primera votación mayoría absoluta en el Congreso (176 de los 350 parlamentarios). En caso de no obtenerla, se repite en 48 horas una nueva consulta en la Cámara Baja en la que vale la mayoría simple (más ‘síes’ que ‘noes’).

Lo que sucede es que desde el pasado 20 de diciembre todo ha cambiado y el orden que se había seguido hasta el momento -el candidato del partido ganador se presentaba a la investidura y lograba sin dificultades el cargo- se ha visto alterado. De hecho, se dio la situación tras los pasados comicios de que el líder del partido más votado, Mariano Rajoy (PP), ni lo intentó. El que se presentó a la sesión fue el candidato de la segunda formación, Pedro Sánchez (PSOE). No lo consiguió… y España vuelve a las urnas.

EL PP: LA LISTA MÁS VOTADA

¿Qué criterios debe prevalecer para coger las riendas de la investidura? ¿Cómo lograr la mayoría para liderar el país? El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, lo ha dejado claro: debe gobernar el partido más votado. Los populares llevan desde la segunda mitad de la pasada legislatura defendiendo esta cuestión. En Génova son conscientes de que el resto de partidos no son proclives a pactar con los populares, y por esto quieren que moralmente cale esta propuesta para después del 26-J.

De hecho, en agosto de 2014 el PP lanzó la idea de una reforma de la ley electoral para que gobernara el partido más votado en los ayuntamientos. Esta propuesta llegaba a nueve meses de las elecciones locales de mayo de 2015 y ante el temor al batacazo electoral, cosa que finalmente sucedió. La modificación no salió adelante debido al rechazo del resto de partidos. Aunque el PP gozaba entonces de mayoría absoluta, existe una regla no escrita de que las leyes electorales no se cambian sin el consenso de los principales partidos.

En el propio programa electoral del pasado 20-D, el PP incluyó el “respeto de la costumbre constitucional” de que solo formará Gobierno la candidatura más votada en los comicios generales. Desde entonces, Rajoy y los dirigentes populares han criticado machaconamente los “pactos de perdedores”, en referencia a los acuerdos entre diferentes fuerzas que no fueron primeras en las urnas (como en el ayuntamiento de Madrid).

Con este argumento, el PP debería tener la Presidencia del Gobierno. Todas las encuestas publicadas les sitúan como primera opción el 26 de junio y ningún rival parece tener posibilidades de alcanzarle. El problema es que otras opciones sumen más diputados y puedan desplazar al PP -que teóricamente solo estaría en condiciones de pactar con Ciudadanos-. La opción que más gusta en Génova es una gran coalición con los socialistas y en la que también podrían participar los de Rivera.

EL PSOE: MAYORÍA PARLAMENTARIA LIDERADA POR SÁNCHEZ

El PSOE siempre ha rechazado el argumento de la lista más votada. Aduce a la mayoría social y parlamentaria. Uno de los ejemplos que siempre ha puesto sobre esta cuestión el PSOE en los últimos años ha sido el de la Junta de Andalucía (PSOE más Izquierda Unida) después de las elecciones de 2012, que ganó en votos Javier Arenas (PP).

La propuesta que ha hecho, y con la que presentó a la investidura Sánchez, es la de un Ejecutivo que tenga el apoyo de una mayoría de diputados. Por eso, intentó formar un Gobierno con el respaldo de Ciudadanos -con el que firmó el acuerdo de El Abrazo- y con Podemos. No consiguió la investidura al tener, en segunda ronda, 131 de los 350 diputados.

Durante esta campaña el PSOE se ha mostrado abierto a un Ejecutivo sustentado por las fuerzas del cambio. Lo que no ha aclarado es con quién va a pactar tras el 26-J. El gran dilema que tiene el PSOE es si sufre el sorpasso (el adelantamiento electoral por parte de Unidos Podemos como segunda fuerza). Sánchez no ha desvelado pactos concretos ni ha comentado qué haría en esta situación porque, argumenta, no se va a producir y quedarán por delante de los de Pablo Iglesias.

La polémica ha llegado al PSOE este miércoles por la publicación de un tuit del exministro Jordi Sevilla:

Sevilla ha especificado posteriormente:

Muchos han interpretado que el exministro decía que se dejara gobernar al más votado -que el 20-D fue el PP-, pero el exministro iba en la línea sustentada por Sánchez de que no se bloquee a quien logre más apoyos en el Congreso -a pesar de que haya más diputados en contra-.

El pasado 20-D el PP logró 122 escaños, pero luego el pacto entre PSOE y Ciudadanos sumaba 130, por lo que contaba con más diputados detrás. Salió ‘no’ por el voto contrario del resto de partidos. Pero si solo se mirara el apoyo a favor y no bloquearan las otras formaciones, los socialistas deberían haber logrado La Moncloa según su teoría.

LA FÓRMULA DE PODEMOS: COALICIÓN LIDERADA POR VOTOS

En el debate del pasado lunes, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, planteó su fórmula para lograr la Presidencia: una coalición de izquierdas entre su candidatura y el PSOE en la que el jefe del Ejecutivo sea el de la lista más votada.

Es decir, si tuvieran los diputados necesarios entre Unidos Podemos y el PSOE serían presidentes él o Sánchez. Todo dependería de quién quedará segundo en sufragios. Es decir, si Unidos Podemos logrará el sorpasso en votos y solo fuera superado por el PP, pediría la Presidencia. En cambio, dejaría a Sánchez el puesto más alto si este le supera en papeletas. Hay que tener en cuenta que Iglesias habla de “votos”, que no de “escaños”. Así se guarda las espaldas, porque podría darse el caso de que Unidos Podemos tenga más votos que el PSOE, pero este último les gane en escaños por la actual ley electoral.

La opción de un Gobierno de izquierdas es factible tras las elecciones. Si te tiene en cuenta el resultado del CIS, Unidos Podemos y el PSOE podrían sumar hasta 172 diputados. Con los cinco del PNV, obtendrían mayoría absoluta en la primera votación. Este escenario, según la teoría de Podemos, debería hacer presidente a Iglesias.

La lucha por la Presidencia en coaliciones de izquierdas no es algo nuevo. Uno de los episodios más recientes fue el de las negociaciones de la Generalitat valenciana tras las autonómicas de 2015. Al final logró el sillón más alto Ximo Puig (PSOE), pero durante unos tensos días la actual vicepresidenta, Mónica Oltra, pidió ese puesto al entender que sin Compromís no habría un Ejecutivo de cambio.

RIVERA: PACTO SIN PODEMOS Y “REFLEXIÓN” DE RAJOY

Ciudadanos nunca ha ocultado que quiere un entendimiento con los dos grandes partidos. En la campaña del 20-D dijo que la lista más votada es la que tienen que intentar formar Gobierno, pero debe “ganarse la mayoría” en el Congreso.

En el apartado de pactos del pasado debate, Rivera dijo que Ciudadanos quiere cambio “tendiendo la mano al PP también”. Pero a la vez pidió a Rajoy una “reflexión” sobre si es el candidato idóneo para ser presidente otra vez. Esta llamada se puede interpretar como la posibilidad de que Cs pueda apoyar al PP si su actual líder da un paso atrás.

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