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Por qué la mayoría de economistas están en contra del Brexit

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El primer ministro británico David Cameron, junto con la directora del FMI, Christine Lagarde. Ella es una de las voces más potentes que se ha pronunciado contra el Brexit. | ALEX WONG/GETTY IMAGES
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La posibilidad de que los votantes británicos elijan este jueves salir de la Unión Europea no sólo genera dudas, sino también graves advertencias por parte de expertos en política y economía, que apuntan a una posible catástrofe financiera en caso de Brexit.

La pregunta ahora es: ¿son estas predicciones correctas, alarmistas o algo intermedio?

Es imposible prever qué ocurrirá exactamente, ya que, en gran parte, dependerá de cómo renegocie el país su relación con sus vecinos europeos. En cualquier caso, la salida de la UE implicaría importantes riesgos económicos para Reino Unido y, por extensión, para el mundo.

Qué significa ser miembro de la UE

La Unión Europea funciona como un mercado único para la libre circulación de personas y bienes entre sus 28 Estados miembros, y con otros países con los que se tienen vínculos económicos.

Además de que los productos viajan sin aranceles entre estos países, también deben cumplir los mismos estándares de seguridad y ajustarse a la misma regulación.

Los derechos de pasaporte comunitario también permiten a los bancos de los Estados miembros operar en toda la Unión Europea mediante establecimiento de una sucursal o en régimen de libre prestación de servicios.

En cuanto a la libre circulación, todos los países de la UE están obligados a acoger migrantes de la Unión que hayan ido allí a buscar trabajo.

Si la mayoría de los votantes decidiera irse de la UE, y optar así por lo que se conoce como Brexit, no se cortarían estos lazos de la noche a la mañana. El primer ministro David Cameron aplicaría el Artículo 50 del Tratado de Lisboa —la cláusula para los países que quieran salir de la UE— por el que se establecería un período de dos años en los que Reino Unido negociaría con la UE los términos de su salida. Si no se llega a ningún acuerdo, la pertenencia de Reino Unido a la UE simplemente expiraría sin más. Tras ello, negociar un acuerdo de libre comercio similar al que la UE tiene con otros países no miembros como Canadá podría llevar varios años.

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El alcalde de Londres, Sadiq Khan, del Partido Laborista, hace campaña contra el Brexit junto con el primer ministro conservador, David Cameron. Los laboristas dan mucha importancia las protecciones sociales de la UE.

Los riesgos económicos del Brexit

Las preocupaciones económicas sobre el Brexit se centran en el resultado final de la transición hacia la salida de la UE y el efecto desestabilizador del proceso en sí mismo. Los que se oponen al Brexit, entre quienes se incluyen los principales economistas y legisladores del país, creen que podría dar lugar a una considerable disminución del comercio entre Reino Unido y Europa. Teniendo en cuenta que casi la mitad de las exportaciones de Reino Unido fueron a parar a la Unión Europea en 2014 y que la mayoría de sus importaciones procedieron de ahí, una caída en el comercio tendría un impacto negativo en la economía británica, según argumentan los detractores del Brexit.

El principal índice bursátil de Londres no deja de caer y el valor de la libra lleva unas semanas fluctuando por el miedo a que el Brexit sea una realidad.

A la UE no le apetece mucho facilitar el proceso a Reino Unido, para así disuadir a otros países que pretendan seguir su camino y provocar que la Unión vaya disolviéndose poco a poco.

Por tanto, aunque la UE conceda a Reino Unido un acuerdo de comercio libre de aranceles, los críticos apuntan que el flujo podría reducirse por otras barreras, como la ausencia de un pasaporte comunitario y una asimetría en la regulación, tal y como señala un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

La OCDE, que representa a los países más ricos del mundo, estima que para el año 2020 el Brexit reduciría el PIB de Reino Unido más de un 3%.

El principal índice bursátil de Londres no deja de caer y el valor de la libra lleva unas semanas fluctuando por el miedo a que el Brexit sea una realidad. La noticia de que los partidarios de permanecer en la UE ganan en las encuestas hizo que el pasado lunes los índices se recuperaran.

El Brexit "podría provocar una recesión técnica", reconoció Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra.

Estos riesgos han preocupado a los políticos de otros países por el impacto que podría tener la salida del Reino Unido de la UE en la economía mundial, que todavía se recupera de la ralentización de la demanda en China y en otras economías de mercado emergentes. En Estados Unidos, el Brexit podría suponer un aumento del valor del dólar porque los inversores buscarán un lugar seguro. Esta situación supondría que las exportaciones de Estados Unidos serían menos competitivas, lo cual tendría un impacto negativo en el mercado laboral.

Los riesgos sociales del Brexit

Los economistas no son los únicos que se oponen al Brexit. El Partido Laborista y los sindicatos asociados también están en contra de la salida.

Al adherirse a la UE, las mujeres británicas despedidas por estar embarazadas pudieron recurrir a la justicia inmediatamente.

Además del miedo a cómo afectarán a los trabajadores británicos las consecuencias económicas del posible Brexit, al movimiento obrero del país le preocupa que, fuera de UE, Reino Unido tenga más facilidades para adoptar una normativa que perjudique a los trabajadores. Y los principales ecologistas británicos tienen miedo de que el país no considere prioritario mantener la normativa ambiental de la UE.

Reino Unido lleva mucho tiempo mostrándose más conservador que sus vecinos en materia económica: se inclina por una regulación más laxa, por el gasto público y por unos impuestos más bajos. Según un informe publicado en mayo por el Congreso de Sindicatos Británico (TUC), antes de que Reino Unido se uniera a la UE la ley británica no garantizaba que una mujer cobrara un salario igualitario al trabajar lo mismo que un hombre. Tampoco aseguraban las vacaciones pagadas si trabajaba a media jornada. Al adherirse a la UE, las mujeres británicas despedidas por estar embarazadas pudieron recurrir a la justicia inmediatamente en vez de tener que esperar dos años.

"Si dejáramos la UE, supondría un largo proceso de renegociación y estaría en manos de este Gobierno conservador decidir con qué derechos nos quedamos y cuáles abandonamos", explica Antonia Bance, jefa de campaña y de comunicación del TUC. "Con el tiempo, podríamos perder algunos de los derechos laborales de los que disfrutamos. Sería un desastre para los trabajadores y por eso seguimos animando a ese sector para que vote a favor de permanecer en la UE el jueves".

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El ex alcalde de Londres, el conservador Boris Johnson (a la derecha), visita una fábrica de jabón durante la campaña a favor del Brexit. Quienes defienden la salida creen que abandonar la UE beneficiará a la economía británica a largo plazo.

¿Cuáles son los argumentos económicos a favor del Brexit?

Los partidarios del Brexit se defienden con el argumento de que salir de la UE permitiría a Reino Unido comerciar libremente con Europa sin tener que lidiar con las engorrosas regulaciones del continente, con la inmigración y con la burocracia distante. Creen que la relación entre Reino Unido y la UE será similar a la que tienen con el resto de países miembros de la Organización Mundial del Comercio que tienen acceso al libre comercio.

Gerard Lyons, copresidente del grupo Economists for Brexit [Economistas a favor del Brexit] —que ha asesorado al ex alcalde de Londres y máximo defensor del Brexit, Boris Johnson—, admite que "será difícil evitar unas consecuencias momentáneas". Pero prefiere comparar el impacto negativo a corto plazo con el logo de Nike: una pequeña caída seguida de un fuerte crecimiento.

Según los defensores del Brexit, el libre comercio con países de fuera de la UE proporcionaría a Reino Unido la fuerza necesaria para negociar un nuevo acuerdo de libre comercio con la UE. Por ejemplo, Reino Unido podría importar coches más baratos de países asiáticos. Para evitar una situación en la que se tuvieran que vender coches a precios más baratos para Reino Unido, Alemania en particular intentaría obtener un nuevo acuerdo de comercio de coches lo más pronto posible, tal y como explica Minford.

"Lo que más tiene que temer [el distrito financiero de Londres] es la normativa del continente, porque es una economía anti anglosajona", afirma Lyons. Existen precedentes de países que no forman parte de la UE -Noruega y Suiza- que forman parte del mercado único europeo.

Aunque la UE estuviera dispuesta a firmar un acuerdo así, hay una "trampa 22" en el camino que debería recorrer Reino Unido para convertirse en Noruega, el país que más frecuentemente se cita como modelo. Para conseguirlo, lo más probable es que Reino Unido tuviera que volver a adoptar las mismas regulaciones de la UE de las que tantos británicos quieren librarse con el Brexit.

Noruega ha aprobado leyes en las que se incorporaba aproximadamente un 75% de la regulación europea, según recoge un informe publicado por el Gobierno noruego en 2012. Pero Noruega no tiene ni voz ni voto en el proceso legislativo de la UE.

La Unión Europa "no estará dispuesta a aceptar que Reino Unido sea la única excepción del mercado único", explica Paul De Grauwe, de la London School of Economics. "Por eso, Reino Unido tendrá que aceptar la normativa común".

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Anuncios en polaco en un escaparate de una zona de Londres, con una gran población polaca. Reino Unido ha visto el aumento de inmigrantes de Polonia y de otros países europeos desde que se unió a la UE.

El Brexit y la inmigración

Gran parte de la energía que hay detrás de la campaña a favor de salir de la UE se ha alimentado del enfado por la política inmigratoria europea y no tanto por el impacto económico directo. Para muchos de estos partidarios, tener el control de las fronteras británicas es algo por lo que merece la pena luchar, independientemente de las dificultades que acarreará a corto plazo. Una de las opiniones se basa en que el flujo de inmigrantes procedentes de los países más pobres de la UE —como Polonia, Rumanía y los países bálticos— está ahogando los recursos públicos y reduciendo los salarios de los trabajadores británicos. Pero esta opinión no se corresponde con los hechos.

Según un informe realizado por el Centro de Investigaciones y Análisis de Inmigración, los inmigrantes europeos que llegaron entre 1995 y 2011 supusieron una ganancia financiera neta para Reino Unido. No obstante, los economistas que se oponen al Brexit reconocen que los beneficios nacionales no impiden que la inmigración sobrecargue económicamente a los municipios, sobre todo en zonas rurales.

El malestar provocado por la inmigración ha hecho que aumente la fortuna de los demagogos anti-UE, como es el caso de Nigel Farage, eurodiputado y jefe del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP). A Farage se le ha criticado por un póster que presentó su partido en el que aparece una imagen de solicitantes de asilo originarios de Oriente Medio entrando en Europa junto a las palabras "Ruptura: la UE nos ha fallado".

(Ser un Estado miembro de la UE no ha impedido que Reino Unido restringiera duramente la entrada de refugiados de Oriente Medio).

Lyons, que se describe como partidario del libre comercio y del mercado libre, se distancia de las declaraciones populistas de Farage y de aquellos a los que representa. Reconoce que la inmigración ha proporcionado enormes beneficios a Reino Unido.

Sin embargo, el economista cree que Reino Unido tiene derecho a elaborar su propio sistema de inmigración que admita a los trabajadores cualificados en vez de a los no cualificados; un sistema similar al de Estados Unidos y al de Australia. Según Lyons, los trabajadores extranjeros menos cualificados con un salario más bajo sobrecargan los fondos públicos incluso cuando no reciben directamente un subsidio económico.

"La inmigración es buena para el país, pero no tenemos una política de inmigración sensata", concluye Lyons.

EN RESUMEN


El mapa que reparte el voto

Cuanto más azul es la zona, más pro-Brexit es, según datos de YouGov:

mapa

De acuerdo con YouGov, el apoyo al Brexit es mayor en las regiones de la costa este, pero también en la zona que rodea a Birmingham, considerada la segunda ciudad del país, en la región inglesa de West Midlands. La defensa de una Gran Bretaña dentro de la Unión es más fuerte en Londres, Escocia y otras grandes ciudades de Inglaterra.

CIFRAS Y ARGUMENTOS

Defensores de quedarse (remain)

— Empleo

Hay millones de trabajos relacionados con la UE, pero hay pocas pruebas que demuestren cuántos puestos de trabajo estarían en peligro en caso de salida.

— Comercio

Algunos de los mayores socios comerciales de Reino Unido están en la UE, y más del 50% de las exportaciones van a países de la UE. La pertenencia a la Unión da voz y voto a sus miembros sobre el establecimiento de las reglas de mercado.

— Viajes y trabajo

Es más fácil viajar y trabajar fuera. Aproximadamente 1,4 millones de británicos viven en otros países de la UE. La circulación en el continente es mucho más fácil así.

— Lucha contra la delincuencia

La orden europea de detención permite llevar a los delincuentes a los tribunales de toda la UE.

— Influencia global

La UE es el mayor mercado del mundo y juega un papel muy importante en el comercio global, los problemas del cambio climático, proyectos de desarrollo y mucho más.

Defensores de irse (Leave)

— Control de fronteras

El control de fronteras volvería a estar controlado por Reino Unido. Muchos argumentan que los intentos de controlar la inmigración fracasarán mientras el país siga formando parte de la UE.

— Ahorro de costes

Según ciertos cálculos, la pertenencia a la UE cuesta aproximadamente 24 millones de libras al día (31 millones de euros) si se tienen en cuenta las cuotas e impuestos de la Unión.

— Democracia

La legislación que establece el Parlamento Europeo desbanca a las leyes aprobadas por los parlamentos de los Estados miembros.

— Hay otros países europeos fuera

Por ejemplo, Noruega, que tiene acuerdos de comercio con la UE sin formar parte de ella, y controla su propia ganadería y pesca sin tener que estar ligada a las cuotas de la Unión.


Este post fue publicado originalmente en la edición británica de 'The Huffington Post' y ha sido adaptado del inglés por Irene de Andrés y Marina Velasco

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