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Según la ciencia, no sabrías decir quiénes son tus amigos de verdad

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AMISTAD
JEFF KRAVITZ VIA GETTY IMAGES
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Si eres como el común de los mortales —es decir, un simple ser humano que quiere que le quieran—, atento a lo que estás a punto de leer: se ha publicado un nuevo estudio que hará que te cuestiones cualquier amistad pasada y presente.

Varios investigadores de la Universidad de Tel Aviv y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han descubierto que la mitad de las personas a las que consideramos amigos posiblemente no piensen lo mismo de nosotros. Las conclusiones, que se publicaron recientemente en la revista científica PLoS One, sugieren que no somos buenos identificando a quién nos considera parte de su círculo interno.

En el estudio participaron 84 universitarios de una misma clase, a los que se les pidió que clasificaran a sus compañeros en una escala de cero (no nos conocemos) a cinco (esta persona es de mis mejores amigos). Luego tenían que tratar de averiguar en qué posición les habían colocado sus compañeros.

Los resultados desvelaron que, aunque el 94% de los estudiantes pensaba que su amistad era recíproca, sólo el 53% acertó.

"Si crees que alguien es tu amigo, esperas que ese alguien sienta lo mismo", explica Erez Shmueli, uno de los autores de la investigación. "Pero resulta que no es el caso".

Aunque la clase sólo constituye una pequeña muestra, los investigadores compararon sus conclusiones con otros seis sondeos sobre la amistad que habían producido resultados similares. En general, la mayor tasa de reciprocidad era del 53%, mientras que la menor tasa rondaba el 34%.

"Estos descubrimientos apuntan a una profunda discapacidad de la gente a percibir la reciprocidad de la amistad, quizás porque la posibilidad de una amistad no recíproca cuestiona la imagen de uno mismo", explican los autores.

No obstante, el fracaso de la amistad no acaba ahí. Los autores del estudio creen que las relaciones recíprocas también pueden afectar a la presión social y al comportamiento humano.

Para probar esta teoría, los investigadores desarrollaron algo más estos datos creando un algoritmo de la amistad que predice la amistad unilateral frente a la amistad mutua. Luego lo aplicaron a un escenario de la vida real —gente haciendo ejercicio— para ver si el tipo de amistad podría predecir la influencia sobre si una persona hacía o no ejercicio.

Los investigadores descubrieron que "quienes se sentían presionados por sus amigos (de verdad) hacían más ejercicio y progresaban más que los que sólo tenían una amistad unilateral".

La influencia social —y las acciones consecuentes de una persona— es tan fuerte como la amistad que hay tras ello, según apuntan las conclusiones del estudio.

En otras palabras: merece la pena encontrar a un amigo de verdad, a ese que te considera del mismo modo que tú a él.

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Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano