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La operación "reblandecimiento"

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RAJOY
Rajoy | REUTERS
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Primer jueves de agosto. España se sumerge en el letargo veraniego y por primera vez en muchos meses la actividad política pasa a segundo plano. Las agendas de los partidos están casi vacías. Apenas algunas intervenciones en programas estivales. Y seguimos igual: sin fecha para la investidura y sin Gobierno a la vista.

Esta semana era clave para el futuro político español al ser el pistoletazo de salida de la nueva ronda de negociaciones de Mariano Rajoy. El presidente en funciones es el candidato del rey para la investidura. Le toca mover ficha oficialmente. Y durante los últimos dos días ha mantenido conversaciones con Pedro Sánchez (PSOE) y Albert Rivera (Ciudadanos).

Rajoy ha llegado a estos encuentros sin despejar la incógnita de si se presentará finalmente a la investidura si no ata los votos necesarios para ser elegido presidente. Hasta el momento solo tiene los 137 de su grupo parlamentario. Ese número es insuficiente para lograr la mayoría absoluta necesaria en la primera votación -176 de los 350 diputados-. En caso de fallar, habría otro segundo intento 48 horas más tarde en el que le valdría la mayoría simple -más síes que noes-. Tampoco le salen las cuentas.

¿Y SI NADIE SE MUEVE?

Las posiciones oficiales de los partidos siguen siendo las mismas tras las reuniones. Ciudadanos se abstendrá en la segunda votación para desbloquear la situación, en tanto que el PSOE sigue manteniendo su ‘no’. ¿Entonces?

Rajoy ha emprendido esta semana su operación “reblandecimiento” de C’s y del PSOE, según lo explica él tanto en público como en privado. Su fórmula sería que los naranjas cambiaran al ‘sí’ y el PSOE pasara a la abstención presionado por las esferas política, social y económica.

El líder del PP saltaba de alegría la noche del 26 de junio, había sumado 14 escaños más. Creía que el camino sería más fácil, pero le está costando que el resto de partido le apoye. Nadie quiere darle su respaldo. En su primer calendario manejaba el 2 de agosto como fecha para la investidura y el 5 como segunda ronda. Esa idea se esfumó ante el bloqueo del resto de formaciones.

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Rajoy y Rivera

La segunda fecha que tenía en mente Génova era el 23 de agosto, para que en caso de tener que repetir elecciones fueran antes de Navidad. Hay que recordar que una vez se celebre la sesión de investidura se abre un periodo de dos meses para que lo logre algún candidato. Pero si no se fija este pleno España puede seguir en funciones de manera interminable, pues no hay límites en la Constitución.

En el Partido Popular no creen que sea realista tampoco esa fecha tras las reuniones de esta semana. Además, a Rajoy nunca le sale nada bien con prisas. De hecho, si algo domina es el arte de la espera, de la quietud, de la lenta agonía. Y esto es lo que va a aplicar en su operación “reblandecimiento”.

LA CULPA DE LAS TERCERAS ELECCIONES

En esta estrategia ha desplegado con toda su fuerza el miedo a las terceras elecciones. Un monstruo que no quieren los ciudadanos. La paradoja es que eso solo puede pasar una vez se presente a la investidura, algo que no ha concretado. La potestad de marcar esa fecha la tienen la nueva presidenta del Congreso, Ana Pastor, persona muy cercana al candidato popular.

Sería una “vergüenza” ir a esos comicios, ha criticado Rajoy en rueda de prensa. Por eso, apunta directamente al PSOE como culpable. “Si Sánchez mantiene el no, volveremos a elecciones”, ha lanzado ante los periodistas.

Sánchez quiere evitar a toda costa la presión. “¿Por qué tiene que estar sobre nosotros?”, dicen en el círculo más íntimo del secretario general del PSOE. Los socialistas ratificaron su postura de no a Rajoy en el último Comité Federal. No obstante, a lo largo de estos días han aparecido voces que abren la posibilidad de la abstención como Felipe González, Josep Borrell o Guillermo Fernández Vara.

Sánchez quiere evitar a toda costa la presión

Desde el PP se reclama a Sánchez que escuche a esos popes. El PSOE es la “llave” para los populares de este Gobierno, la gran presa a cazar. En un primer momento proclamaron un intento de gran colación para atraer a los socialistas. Ahora creen que el camino podría venir de la mano de un primer sí de Ciudadanos.

“El sí de Ciudadanos acercaría la propia abstención del PSOE”, ha confesado este jueves el vicesecretario de Organización del PP, Fernando Martínez-Maillo. Los de Rivera dicen en público que se abstendrán para no bloquear, pero ya han cambiado de posición una vez. En los pasados comicios dijeron que no apoyarían a Rajoy, ahora lo justifican diciendo que es el candidato del rey. Esa baza también la va a jugar el PP, identificar un no al designado como un no a Felipe VI.

En el PSOE y en Ciudadanos tienen la convicción de que una abstención y un sí a Rajoy tendrá coste interno y electoral. En el entorno de Sánchez, según fuentes consultadas, ven ese paso como un gran riesgo para el partido y una debacle a los PASOK griego. En Ciudadanos, ha señalado su portavoz en el Congreso, Juan Carlos Girauta, el sí podría “autodestruir” la formación.

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Rajoy y Sánchez

LA LÍNEA DE CONTACTO ABIERTA

Tiempo al tiempo. Eso es lo que piensa Rajoy. De hecho, en Génova ya todos los cargos dicen en los medios que sabían que este no iba a ser un camino fácil, que hay que ir poco a poco. Pero, según Rajoy, ya se ha dado un primer paso con Ciudadanos.

¿En qué consiste? Rivera y Rajoy han acordado mantener una línea abierta para hablar de algunas cuestiones de interés general. Una es la elaboración de los presupuestos generales del Estado. Para que se acuerde la ley más importante del año primero se tiene que dar el visto bueno por parte del Consejo de Ministros al techo de gasto -el límite de lo que podrá gastar el Estado el año siguiente-. Además, esa aprobación lleva consigo la fijación de los límites de déficit y de deuda que España propondrá a Bruselas. Los populares y los naranjas quieren concretar esa cuestión pronto. Los dos líderes han quedado en verse la semana que viene.

“Me voy de aquí sabiendo que puedo negociar algo. El martes no había negociación”, dijo Rajoy tras la reunión con Rivera en referencia a esta materia. La presión de Bruselas va a ser cada día más fuerte sobre España. Y en Moncloa quieren trasladar esa sensación de culpabilidad también a Ciudadanos y al PSOE.

Rajoy y Rivera han abierto una línea de contacto

La otra vía que se ha abierto es la de una posible firma de un pacto por España. Esta idea fue tratada por los líderes del PP y de Ciudadanos, que quieren que se sume a la iniciativa el PSOE. Este acuerdo podría llegar después de la reactivación de la agenda independentistas con la aprobación de las conclusiones de la Comisión Constituyente por parte del Parlament. Todo un desafío al orden constitucional. El Tribunal Constitucional ha suspendido el texto y ha dado un aviso a la presidenta de la Cámara autonómica, Carme Forcadell, y al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

El PSOE siempre ha ido de la mano con el Gobierno para parar los acelerones de los soberanistas. Por lo tanto, Rajoy piensa que también puede atraer al PSOE esgrimiendo el argumento de un Gobierno frente a los intentos que llegan desde Barcelona. Mientras Podemos aguanta la situación llamando al PSOE a un Ejecutivo progresistas y a la vez intentado reactivar sus círculos tras el fallido sorpasso. Dentro del socialismo y de los morados algunos creen que todavía Sánchez podría dar un giro si fracasa Rajoy -siempre habla de ser oposición pero nunca niega esa opción-.

Es agosto en España. Un mes que puede servir para reblandecer al PSOE y a Ciudadanos a través de los baños en la playa o para que el sol achicharre cualquier tipo de pacto.

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